¿Cuál es tú misión de vida?

Antes de escribir siempre siento un piquete de ansiedad en el estómago, es un, ¿Estarán mis manos a la altura de lo que quiero expresar? ¿Podré ser un transmisor de arte que valga la pena?

He tenido unos diálogos interesantes con A., un gran amigo y productor musical, me dijo unas palabras que resuenan en mi interior:

“El artista es aquella persona que funge como antena de Dios para plasmar divinidad.”

Es una aseveración que me explota la mente,  porque cambia por completo la percepción que tengo del artista súper-estrella, egocéntrico, que posee una genialidad que hace que la gente le admire.

Polariza la percepción del artista, le cambia por completo el sentido y me hace pensar que un artista es una persona que debe tener una humildad del tamaño del mundo para agachar la cabeza y permitir que la energía divina se manifieste como deba ser y no como el quisiera que fuera.

Esto aplica para cualquier profesión, Sofía, mi amiga tica (costarricense), con quien escribí, “Azulejo, azulado“, me contó que en cierto punto de su vida, ella tomó la decisión de dejar de preocuparse por el futuro y el desenvolvimiento de su existencia, de tal manera que se entregó al plan que Dios/Gran Espíritu/Ser Universal tenía escrito para ella.

A partir de entonces su vida comenzó a fluir de una forma completamente distinta, porque ya no encontraba las barreras y miedos de antes, tan solo actúa con la intuición de quien sabe que va por el camino correcto.

Todos tenemos una misión específica en ésta vida, lo mejor que podemos hacer es dedicarnos a ella sin importar los juicios ajenos ni el miedo a fracasar.

Me entrego a ser antena, que las palabras que plasmo se conviertan en expresión de lo universal, con el único propósito de ser luz para los ojos de lxs que las lean.

Querido lector/a te invito a que te sientes tranquilamente y pienses en ¿Cuál es tú misión en el mundo? Independientemente de lo que creas que es mejor para ti, sé sincero contigo mismx y sigue tu mayor anhelo. No prives al mundo de la magia de quien eres.

Si te latió el post y quieres comentar algo, escríbeme, me encanta leer lo que sientes o has pensado.

 

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¡Al Carajo!

Cierro los ojos y me dejo llevar por la música de Philip Glass en busca de un detonador que dispare mis emociones, en mi estómago se concentra una barrera emocional que no me permite expresarme libremente.

La escritura se ha transformado en lo que nunca quise, una actividad plástica que se resume en: Una necesidad latente por influir, encontrar las mejores palabras, combinaciones y frases para obtener más lectores, hacer el mejor marketing y poder crecer en este medio para así algún día tener la popularidad suficiente para poder vivir de lo que escribo. 

Todo esto me ha llevado a una miseria TOTAL, me siento en una puta cloaca, sumergido en mi propia mierda, porque decidí callar mi voz creativa  para dar cabida a una voz artificial, genérica y que sólo busca gustar.

¡No puedo gustarle a todos!

Tal vez a nadie y aunque le gustara a una sola persona no sería suficiente si no logro gustarme a mí mismo.

Soy yo con el que duermo cada noche y con quien despierto cada mañana, soy yo con quien compartiré tumba y también me pudriré (Si no me incineran antes), el que veo envejecer frente al espejo también soy yo y si no logro gustarme por agradar al público, aunque eso me hiciera famoso, sería una puta (si, necesito usar palabras desagradables) FARSA. 

— ¿Cómo salgo de este agujero? 

Siendo sincero

pero ¿Cómo ser sincero conmigo mismo si no sé quién soy?

De eso se trata el autoconocimiento (palabra que me resulta un tanto asquerosa por los jocosos libros de autoayuda), descubrirse día con día, para entender y aceptar los defectos, así como todas las habilidades que tenemos.

La única forma de amarnos es entregándonos a la dualidad de ser; seres humanos, personas que se equivocan pero buscan enmendar sus errores. 

Héroes Anónimos que se levantan cada mañana con la perspectiva de un nuevo día, sin importar que el anterior los haya pisoteado. De toda la gente que lucha por ser mejor, que a pesar de las caídas, se levanta y de ser necesario se arrastra para poder llegar a la meta que se han planteado.

Lectores, amigos, seres queridos, fantasmas y demonios que rodean mi vida, gracias por leer lo que escribo, es un gran regalo para el escritor. De ahora en adelante seré sincero, puede que mis palabras ofendan, desagraden o no tengan sentido, pero será mejor eso a seguir intentando agradar. Evolucionemos juntos.

¿Te gustó? ¿Te chocó? ¿Quieres comentar algo? ¿Me quieres sugerir algo? Te dejo una linda forma aquí abajo. 

Músculo creativo exprimido

El vigente nerviosismo ante la página en blanco,

El músculo creativo que se encuentra exprimido,

Gran miedo a la derrota,

Prefiero voltearme y no ver,

Pretender que nada pasa,

Hacer como si nada existiera,

Pero ahí está tan presente como un elefante en el cuarto,

Angustia creativa que cierne sus fauces agresivamente sobre mí,

Me asfixia y desgarra,

Cierro los ojos para no sentir, pero solo magnifica el dolor,

Me rindo ante ti,

Mátame; pero sólo prométeme que no quedará nada de mí,

Me haces callar,

Un último borbotón de sangre anuncia mi partida,

Me despido de mí y despierto con la sorpresa de que he

RENACIDO. #Gonram

 

 

Crónicas de la FIL31: ¿Con qué energía mueves tu vida?

Este año cubriré la FIL por parte de Gonram, estoy muy emocionado y al mismo tiempo aterrorizado porque surge la gran pregunta, ¿Qué voy a escribir que lleve impresa mi esencia y les aporte algo a ustedes queridos lectores?

Así que entre mis cavilaciones mentales y buenas pláticas, decreté mi misión:

Descubrir lo que permanece oculto frente a nuestros ojos y da fundamento a las cosas

En esta fil quiero fungir como un órgano receptor y ser la voz para todos aquellos aspectos que no se revelan en un ámbito superficial sobre La Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

He practicado un ejercicio peculiar, camino por los pasillos llenos de stands de las editoriales, que a su vez están repletos de libros, que también está atiborrado de miles de personas que asisten a la feria, yo me pongo receptivo.

¿A qué me refiero con esto?

Abro mi percepción, cierro la mente y recibo los mensajes que hay en el lugar. He llegado a una de muchas conclusiones:  Cada año, a pesar de que me encanta estar en la FIL, me engento muy rápido, me dan dolores de cabeza y me siento cansado, ¿Por qué?

¿A qué se debe que estar en un espacio con tanta gente nos provoque esos síntomas?

Hablo en plural porque no soy el único que lo experimenta así, mucha gente comparte este sentir conmigo, he llegado a una conclusión básica, este fue el mensaje recibido.

Todos somos energía, estamos en un espacio cerrado compartiendo directa o indirectamente nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, es lógico que nos saturemos y nos sintamos de esa manera. 

Este pensamiento me llevó a una pregunta más grande, ya saben que soy amante de las preguntas existenciales.

¿Con qué energía mueves tu vida? 

Al estar de acuerdo en que todo es energía, también accedemos a la creencia de que la energía que expresemos va a determinar el modo en que creamos nuestra vida.

Una vez más regreso a la pregunta, ¿Por qué en la FIL me siento mal después de estar mucho tiempo? A lo que me responde mi inconsciente:

  1. La energía que vibras tiende a lo negativo, recibes lo que das, estás expuesto a ello.
  2. Aunque toda la energía que emitieras fuera luminosa, al estar en contacto con tantas personas te vuelves vulnerable y agotas tu energía intentando mantenerte en balance.

La pregunta final surge, ¿Qué hacer para mantener mi equilibrio en una situación de mucha gente?

Estar receptivo en todo momento y dejar que la energía pase sin que se asiente en nuestro interior, no aferrarnos a lo que no es nuestro.

Te invito a que te hagas consciente de tu energía, que la limpies y moldees para que al ser expresada sea la luz que necesites para cumplir tu destino.

5 Razones para ir a la FIL2017

La navidad nos llega a los tapatíos con un mes de anticipación, en vez de esperar hasta el 25 de diciembre, los amantes de la literatura la recibimos desde el día en que comienza la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o como  mejor la conocemos; FIL.

El invitado de honor de este año es Madrid, capital española que se distingue por su luz, no solo en su aspecto físico sino en lo artístico y cultural, ha llegado a  iluminar La Perla Tapatía.

Si nunca has venido a la FIL te recomiendo que lo hagas y para motivarte te dejo cinco razones para que te animes:

1. Libros, libros, libros y… ¡¡¡ Más LIBROS!!!

De todos los colores, tamaños y sabores.  Los hay clásicos y de lo más modernos. Podrás encontrar obras como Don Quijote de la Mancha (En un sinfín de versiones), hasta la novela más reciente de Haruki Murakami.

No creas que todo son letras sin dibujitos, también hay un área de novela gráfica, manga, libros infantiles y juegos para la mente como rompecabezas.

2. Conferencias, presentaciones y ruedas de prensa

¿Te interesa saber sobre lo más nuevo de alguna editorial? o ¿Quisieras saber más sobre ese libro que te recomendó tu mejor amiga? Entonces has llegado al lugar correcto, porque en la FIL hay conferencias, presentaciones y ruedas de prensa sobre diversos temas.

3. Talleres y actividades

Si lo que quieres es aprender a ser un poeta, mejorar en tu escritura o simplemente pasar un buen rato expresando tu espíritu creativo, date una vuelta, aquí podrás disfrutar de distintos talleres y actividades sin costo para que puedas divertirte y conocer algo nuevo.

Si nada de eso te gusta, también puedes ir al Foro FIL a disfrutar de los conciertos que ofrece gratuitamente el festival.

Puedes ingresar a la página del festival para enterarte de los eventos.

4. Conocer a tus autores favoritos

¿Te enteraste que viene el autor de tus novelas favoritas y quieres que te firme tus libros? Prepárate para conocer a tu autor predilecto/a y conocer a más personas que también disfruten de esos libros de los que tal vez no puedes hablar con cualquier persona, quien sabe, tal vez y hasta conoces a tu nueva mejor amiga.

5. Enamorarte de la lectura 

Si te hablan de libros y lo único que piensas es, “Qué aburrido”, te invito a que te des la oportunidad de ir a la FIL y que conozcas la pasión que han tenido tantas personas a lo largo de muchos siglos, puede que en el estante menos esperado encuentres una novela que te atrape y te enseñe lo que es amar un libro.

Si decides ir a la FIL y nos encontramos en su intrincado laberinto de pasillos, me encantaría saludarte y que me recomiendes tu libro favorito.

 

 

 

 

Baila. No dejes de bailar.

Habrán días en que lo único que quieras sea permanecer estático, quedarte tirado en la cama observando el techo o de perdida viendo Netflix, pero que tengas que levantarte contra toda fuerza natural.

¿Por qué pasa eso? 

1. La situación del momento es desmotivante.

2. Caminas por el sendero equivocado y llevas una vida que te desagrada.

3. Simplemente, quieres estar solo.

4. No encuentras el sentido.

5. Te sientes frustrado, triste y/o deprimido.

¿Qué hacer? 

La respuesta la encontré en el libro Baila, baila, baila,  del autor japonés Haruki Murakami, de quien soy fanático, porque me parece que es un escritor que logra retratar la cotidianidad de tal manera en que lo hace ver como un evento espectacular.

 El personaje principal, del cual no sabemos su nombre, entra en otra dimensión en la que se encuentra con el hombre carnero y le pregunta qué hacer con su vida.

La respuesta es fantástica:

— Entonces, ¿Qué diablos hago?

— Baila —dijo el hombre carnero—. No dejes de bailar mientras suena la música. ¿Lo entiendes? Baila. No dejes de bailar. No pienses porque lo haces. No le des vueltas ni le busques significados.  (Murakami, 1988).

Así que ahí lo tienes, cuando todo pierda sentido, las cosas se vuelvan oscuras y aburridas, en que despegarte la sabana del cuerpo sea como quitarte la piel. Baila, en tu cuarto, en tu mente, en tu corazón. Que todo tu ser se llene de la maravillosa melodía de estar vivo.

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Bibliografía

Murakami, H. (1988). Baila, Baila, Baila. Barcelona: Tusquets.

 

Cuando tu interior hable, escucha

Mi interior me pedía a gritos un cambio, así fue como me di cuenta que no podía permanecer estático, igual que siempre; impasible, distraído y como si nada pasara. Decidí cambiar el rumbo de mi existencia, porque si quería vivir, <No solo existir, sino realmente tener una experiencia plena de vida>, iba a necesitar de un sinfín de recursos.

Durante mucho tiempo me sentí maldito, como si fuera un despreciado por Dios, ya que siempre me he sentido todo menos “normal”, veo como la gente vive de manera despreocupada, disfruta de lo que esta frente a sí y hace lo mismo que muchos otros. Mientras que yo pareciera que a todo llevo la contra— No, no por hipster.

Ahora que lo pienso, eso ha sido un gran regalo porque ante la inconformidad se convirtió en una necesidad el encontrar algo que me hiciera sentir bien, aunque fuera algo pequeñito. Cuando decidí cambiar, comencé a cuestionar lo que para mi era correcto, busqué otras formas de aprender y desarrollarme, me lancé a un gran número de vacíos con tal de encontrar la razón de mi existencia. Me topé con demonios que hielan la sangre, he fallado y me he caído, pero siempre, por más lastimado que he estado logro levantarme.

He llegado a un punto en el que me he destrozado tantas veces que ya no me asusta morir, porque sé que el arco iris solo puede aparecer después de la lluvia.

Estoy lejos de ser perfecto, de ser un hombre pleno y de saberlo todo, pero eso no importa porque cada día estoy más cerca de lo que soy y eso me llena de felicidad.

El llamado está dentro de ti también, ese grito interno que obliga a frenar y observar lo que está ocurriendo. Asusta, es difícil de aceptar, pero es la única manera de cumplir con tu propio destino, así que:

Escuchalo, integralo y trabaja por conocerte más, verás como el mundo cambia cuando tú cambias. 

————-SI TE GUSTÓ COMENTA, COMPARTE Y DA UN LIKE————-BUENAS VIBRAS HOY Y SIEMPRE.————————————

 

El poder de las palabras

Un sabio amigo una vez me dijo,”Las palabras son hechizos, con los que vas creando tu realidad”, en su momento se me hizo interesante, pero con el paso de los años cada día ha cobrado más sentido esa frase. Uno de los aprendizajes más grandes de mi vida ha sido:

La importancia de la palabra.

Te puedes dar cuenta de quién es una persona por su diálogo, si prestas la suficiente atención encontrarás el subtexto que se esconde bajo la superficialidad, por ejemplo:

“Prefiero estar solo, odio a la gente, si por mi fuera nunca saldría de mi cueva”. Expresa un miedo gigante a ser rechazado por la sociedad.

 

Las palabras funcionan primero que nada, para exponer los miedos que se quieren ocultar, segundo, decretan la manera en la que quiero que se rija mi vida y tercero llenan de veneno a la gente que me escucha.

Utiliza con sabiduría tus palabras, cambia las oraciones negativas a positivas, habla cuando te nazca y no para llenar espacios. Es terrible la tensión que se genera por el silencio  entre dos personas que no tienen tema de conversación, pero me parece todavía peor hablar al azar para cubrir el vacío.

Últimamente hablo menos, observo y escucho más, lo cual me hace encontrar maestros en todas partes, cada persona me deja algo de sí mismo con su conversación y también cuando me nace platicar mis palabras tienen mayor poder y repercusión en quien está frente a mí.

Te invito a que observes la manera en la que hablas, si dices muchas cosas negativas o malas palabras, si tus temas de conversación son superficiales o llenos de aprendizaje, al igual que escuchar a tu gente más cercana e intentar descifrar lo que realmente necesitan y verás como vas a generar un gran cambio a partir de pequeñas acciones.

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Experiencias trascendentales 1.0

La llegada del amanecer fue una experiencia repleta de textura y matices, tuve una sensación de integridad que no se siente todos los días. Conforme pasaban los minutos y la luminosidad aumentaba, podía percibir el alza del sol como si Dios hubiera accionado el interruptor de un controlador celestial, llenando de vida el día.

 

A la par de la llegada de un nuevo día, también un nuevo “yo”, se alzó.

Con estas palabras quiero empezar a relatar la experiencia que viví la semana pasada en ceremonia de Ayahuasca y Psilocibina. Admito que me da miedo escribir de ello por la opinión pública, pero también lo utilizo como herramienta de aceptación de mí mismo, de quién soy. Dejo de ocultar mi esencia. Es un camino que decidí tomar hace ya algún tiempo.

El bosque fue el espacio de práctica y liberación, la noche nos arropó dando inicio a la ceremonia, las tomas sucedieron y  a con el paso de los minutos mi mente se expandió, permitiéndome la entrada al juego astral de la consciencia.

Mi ego se inhibió y emergió; “Salvador”. El niño, el adulto, la esencia, lo real. Me sorprendí por su personalidad juguetona y llena de energía. Ahora que lo pienso, tal vez mi cansancio crónico proviene de utilizar gran parte de mi energía en mantener mi esencia bajo las sombras.

Durante la noche fui  un niño inocente, lleno de amor y con una palpable necesidad de sentirlo y transmitirlo. Bailé alrededor de la fogata, sentí las canciones tamborilear en mi corazón, pero también tuve que enfrentarme a la realidad, de la que se desprende una dura pregunta.

¿Quién Soy?

Me transmute en una hoja de papel que Dios tomó con sus mano y arrugó sin clemencia. Aquello que quería que permaneciese impoluto se convirtió en el eslabón más débil, esa hoja que escribí con cursiva y  buena ortografía; las leyes y caminos que rigen mi vida, como cada ceremonia, fueron destrozadas.

Recuerdo la insoportable presión de la medicina diciéndome, acepta lo que eres y mi terca negación de no hacerlo por miedo, entre las cosas que destacan recuerdo frases como:

“Extraño a _______, pero no me permito aceptarlo porque sería vulnerable”

” No quiero hacer aquello a lo que me comprometí”

“Me mantengo al margen de la vida porque me da miedo ser lastimado y rechazado”

“Necesito expresar amor; me estoy secando por mantener apariencias”

Aquella ola de totalidad terminó con una última frase que entregué a la llama de la fogata:

“¿Por qué siempre me obligo a hacer cosas que odio? ¿Por qué me obligo a vivir sintiéndome mal?”.

Lo que acabo de relatar no fue toda la experiencia, ni siquiera se acerca a la punta del iceberg, pero si dejo evidencia un aspecto importante de aquel sábado en que fui yo mismo.

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Gracias queridos lectores que me acompañan en el interesante caminar de la vida.

 

Madurar duele, acéptalo y crecerás

La llegada del invierno marca el marchitar de la temporada, como el desvanecer de un sólido que se queda sin esencia, las hojas se deslizan secas bajo la fuerza de un viento que las lleva a un destino incierto.

El ser humano también experimenta dentro de si un cambio de estaciones.  El niño no sabe el dolor de la madurez, pero cuando llega el momento de hacer la transición, se le presentan dos opciones: aceptar el cambio o perecer. Si decide acceder, debe entregarse al sufrimiento que trae consigo la transformación; en cambio si decide negarlo, no significa que físicamente va a morir, más bien es entregar su espíritu como sacrificio para “salvar” su comodidad.

Nadie sabe que es lo que le espera del otro lado, el joven se retuerce de miedo al pensar en los demonios que va a encontrar al cruzar el río. Los que ya lo han cruzado lo exhortan a ser fuerte y entregarse a la evolución de consciencia. Mientras que aquellos que renegaron al crecimiento, lo asustan y maldicen su camino, porque el joven tiene el corazón suficiente para dar el siguiente paso.

El muchacho se sienta a esperar la llegada del invierno, observa su reloj con impaciencia mientras en su interior siente el consumir de su antigua persona, las hormigas del cambio extinguen lo mundano. Vuelve a mirar el reloj, tan solo unos cuantos segundos han transcurrido, “¿Cuándo llegará el final?”, se pregunta. Aparece un maestro, tiene la cabeza rapada y una barba blanca como la nieve, su mirada seria se esconde detrás de los anteojos. Lo observa con seriedad y extiende su mano para ayudarle a levantarse.

Lo primero que le enseña es a trabajar en si mismo, lo siguiente a ser paciente,

“Cada persona tiene su tiempo, no intentes acelerar el tuyo, fluye de manera orgánica”, le dice con su dura voz.

El chico quiere entender, desea con todo su corazón imitar al maestro a quien ama por haberle salvado, pero no puede entenderlo porque está del otro lado. Logra ver el premio a la distancia, pero por más que brasea a través de las densas aguas de la existencia, no llega a su destino.

Un golpe con el bastón, el muchacho se soba la cabeza y reclama.

“Deja de fantasear, mata la mente”, replica el maestro, “No pienses en la meta, vive tú camino y recoge los nutrientes que necesitas para fortalecerte, esto tan solo ha comenzado”.

El joven se abruma y llora con desesperación, se siente incomprendido, abandonado y débil, pero tiene fe en su maestro y eso le hace creer en si mismo también.

Se levanta y continúa con su camino, sabe que caerá, comprende que será difícil, pero nunca más vuelve a dudar de su capacidad.

Si te gusto comenta, comparte y cuenta tu historia.