Como conquistar el miedo

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Denis Messié Flickr

El miedo es un tema que me apasiona, porque es la polaridad negativa que inhibe nuestra energía, aquella que hace que no demos un paso adelante y mucho menos que nos arriesguemos a probar algo que deseamos con el corazón.

He tomado la decisión de empezar a ver este sentir como una lección de vida, que nos acecha porque la evitamos, ya que sabemos que nos va a doler pero es necesario recordar que una parte del proceso de crecer y aprender no es agradable, ya que viene a romper con la seguridad para abrirnos a lo nuevo.

La manera en que visualizo este episodio agridulce es así:

Hay un monje que lleva mucho tiempo perseguido por un terrible miedo que ha estado cargando desde su infancia, tal vez sea enfrentarse al hecho de no haber tenido padres y que toda su vida se ha sentido solo, no lo sabe porque la angustia le hace esconderse de la verdad.

Así que un día despierta cansado de huir de lo desconocido y decide darle cara, espera parado en su habitación, pasan las horas y la ansiedad en su estómago anticipa la llegada del monstruo, que hace entrada con un espectáculo terrorífico, pero es tal la decisión del hombre que se mantiene sereno, hace una reverencia para recibirlo y se sienta sobre el suelo con las piernas cruzadas.

—Te invito a sentar— Dice el monje con un gesto del brazo que exhorta al adversario a hacer lo mismo.

El miedo lo observa confundido, después de tantos años la víctima deja de serlo, no entiende lo que se propone.

—¿Qué debo aprender de ti?

—¿A qué te refieres?— Contesta sorprendido el miedo.

—Llevas años persiguiéndome, así que debe ser por alguna razón, ¿Qué es?—Responde el monje sin perder su serenidad.

—Yo solo soy un producto tuyo, tú eres el que me tiene que contestar eso.

El hombre cierra los ojos y comienza a respirar profundamente, deja que el fresco aire de las montañas penetre en sus pulmones y oxigene su cuerpo. La bestia frente a él poco a poco se desvanece y su materia pierde solidez, hasta que parece un delicado trozo de seda.

—Gracias— Dice el miedo un segundo antes de desaparecer.

El monje abre los ojos y se encuentra solo en la habitación, tiene una sonrisa en el rostro tan plena que no existen palabras para describirla, sus ojos están humedecidos por lágrimas de liberación, ese día consiguió romper con el miedo.

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