Recuerdo la ceremonia del bosque, en cierto punto me encontraba sostenido de un árbol, estaba mareado y con el peor ataque de pánico de mi vida, buscaba una salida al sufrimiento, cuando de manera inesperada se acercó a mí el Taita, puso su mano sobre mi hombro a señal de apoyo y me dijo,

— Tranquilo, respira, deja que la medicina te cure.

En ese momento no pude entenderlo, pero decidí seguir ciegamente sus palabras, me senté frente a la fogata y dejé de evitar esa gran angustia que me producía ese estado mental.

Me inundó como la niebla que se extiende ante un valle vacío y lo cubre todo, inhalé el miedo y permití que se alojara dentro de mí, al principio me fue muy difícil, sentía ganas de salir corriendo, gritar, llorar, escapar de esa experiencia que tanto me asustaba. Bloquear la visión de la verdad que se me  presentaba, pero logré aguantar y me tranquilicé como me dijo el Taita.

Pasado un rato llegó la paz interior, todos esos sentimientos negativos que momentos antes se apoderaron de mí se habían desvanecido porque dejé de ocultarme y decidí ver.

A partir de ese momento cada vez que sufro de ansiedad y recupero un segundo de cordura entre el caos generado, recuerdo la voz del Oso y las palabras de sabiduría que me regaló, de ese modo me dejo llevar por la marea angustiosa que tanto deseo extinguir.

Nunca es fácil, siempre requiere de una gran fuerza de voluntad y mucha valentía para abrir los ojos ante la bestia que se encuentra frente a mí.

He llegado a desarrollar una teoría que deja de catalogar a la ansiedad como algo negativo y más bien la polariza a un aspecto de crecimiento, ya que es un cúmulo de energía interna, la cual es necesaria para desbloquear cierta área de nuestra vida, pero que no miramos porque nos asusta, así que pasa el tiempo y como la bola de nieve que rueda cuesta abajo, va creciendo hasta que se vuelve inevitable no verla y se convierte en un verdadero obstáculo en nuestra vida.

Bloquea todas las demás esferas de nuestra existencia y nos obliga a dejar todo en pausa para dedicarle la atención que merece, cuando esto ocurre generalmente interpretamos que algo catastrófico ha ocurrido y que debemos de buscar una salida cuando la respuesta esta dentro de nosotros.

La mejor manera de resolver esta situación es al hacer introspección y buscar aquello que nos acongoja, a pesar de que esto nos vaya a generar un dolor intenso

La ansiedad es el siempre vivo recuerdo de que no tenemos más que una pequeña parte del control de nuestra vida. Así que dejemos de obsesionarnos con tener todo calculado, con que nuestro día sea como una hilera de dominós que va a seguir el curso establecido por inercia, nada es seguro y mientras más rápido aprendamos que la vida se vive en el presente y no en el pasado o futuro, más podremos disfrutarla.

Debo aclarar que esta reflexión no pretende invalidar el proceso terapéutico o cualquier otro tipo de remedio para sanar este estado mental, tan solo es una propuesta diferente para enfrentarlo.

 

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