Mujer de ojos color mar Pt. 1

Desde que nació le apodaban la niña de ojos color mar, porque tenían gran semejanza con el vasto océano, cuando estaba feliz eran azul turquesa que refrescaba la mirada, cuando se sentía meditabunda eran azul oscuro como las profundas aguas y cuando estaba enojada se podían apreciar grandes olas reventando.

Ella nunca había estado en el mar, era una chica de ciudad, sus padres la habían mantenido refugiada en una burbuja de seguridad y por nada del mundo le permitían pensar en conocerlo, ya que decían que era un lugar peligroso y traicionero, que la gente no tenía la prudencia suficiente para mantenerse lejos de la gran masa de agua.

La niña creció y se convirtió en una mujer, el brillo de sus ojos estaba opaco, ya no hablaba, no tenía razón alguna hacerlo, porque su único anhelo era conocer el mar. Por las noches soñaba que se encontraba ahí, escuchaba su dulce canto que le relataba historias de la creación, se sumergía en sus refrescantes aguas, pero cada mañana despertaba más triste que el día anterior por estar separada del lugar que su corazón añoraba. No quería escapar de su hogar porque eso iba a ser una pérdida vital para sus padres.

Una tarde mientras estaba sentada en su cuarto su madre tocó con desesperación la puerta de madera, ella abrió, su madre estaba en un paño de lágrimas, el padre había sufrido un infarto y se encontraba muy mal, se encontraba en su cama y pedía por la hija.

En el cuarto, el señor tenía la voz entrecortada, y casi no podía abrir los ojos, pero dijo a su descendiente,

— Te he ocultado un secreto— Abrió su mano que contenía una llave —Abre el cajón de mi buró, encontrarás algo que llevas mucho tiempo buscando.

Al abrirlo, se encontró con una pequeña esfera que colgaba de una cadena dorada, dentro del objeto estaba el mar, al tomarlo, las olas del interior se agitaron en una danza alegre, ella respondió apretándolo contra su pecho. El progenitor continúo hablando,

— Nosotros provenimos de una tribu llamaba los “Hijos del mar”, ya que después de la formación de la tierra, los seres humanos se consagraron a  los elementos de la naturaleza y nuestra gente se entregó a la Abuelita Mar. Durante mucho tiempo, hasta que la hija del líder, tú bisabuelo,  se ahogó y en un arranque de dolor decidió romper el vínculo que nos unía, a partir de ese evento emigramos a la ciudad y el color característico de nuestros ojos se perdió, hasta que naciste tú.

La muchacha no pudo decir palabra, las lágrimas rodaban por su rostro, se agachó a besar la frente de su padre, que en un último suspiro le dijo,

Es tú deber restaurar nuestra unión con la Abuelita.

Ella depósito su cabeza en el estómago de su padre y sollozó durante largo rato con la certeza de que su misión de vida había comenzado.

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