Pies descalzos

Los rayos del sol entran por el ventanal, impactan contra las sábanas blancas de algodón de los amantes que siguen dormidos, un delgado rayo alcanza a chocar contra sus ojos, él despierta, se despabila y sale de la cama. Camina descalzo sobre el piso de madera.

Baja sigilosamente a la cocina, saca una bolsa de granos de café del estante, la abre y huele su contenido. Dulce fragancia que será triturada por el molino. Pone seis cucharadas del fino polvo en la prensa francesa, calienta una tetera con agua. Mientras continúa con su ritual.

De la canasta de paja toma mangos, naranjas, melón, piña y sandía. Con destreza las pela y corta en cuadros, sirve la fruta en un platón de barro. Del refrigerador saca tortillas de nixtamal; amarillas, moradas y blancas. Las pone sobre el comal. También saca huevos, champiñones, cebolla, jitomate y cilantro.

Pica finamente las verduras, pone mantequilla en la sartén, cuando se derrite agrega la cebolla, la mueve a ratos contemplando el cambio de color, después añade el jitomate, los  champiñones y un poco de cilantro. Cuando el guiso huele delicioso,  agrega los últimos ingredientes: huevos, pimienta y sal.

El resultado es estupendo. Sirve el agua caliente dentro de la prensa francesa, sube los alimentos y los deja fuera del cuarto, sobre una mesita que funciona como recibidor. Despreocupado regresa a la cama donde ella continúa durmiendo, su respiración es profunda, su cabello rizado esparcido sobre las sábanas blancas.

Acerca sus labios a su cuello y da un suave beso, casi imperceptible. Ella se estremece, voltea al lado contrario con la esperanza de salvar su sueño, pero eso ya no es posible, porque él continúa besando su cuello, sus parpados, sus mejillas y fulmina con sus labios.

Responde cariñosamente al beso, se abrazan, la acaricia. Sus pies desnudos se entrelazan. Una mirada silenciosa que transmite más que todas las palabras, el lenguaje del corazón.

Le pide que cierre los ojos.

Sale del cuarto y regresa con todo lo que ha preparado, ella abre los ojos y sorprendida por el acto, se desliza hasta él y lo abraza. Da un sorbo a la taza de barro que contiene café humeante y comparte un beso fragante con él.

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