Feliz de existir

Tal vez mis palabras no tengan estructura literaria, ni sentido pero eso no importa si logran comunicar, lo que yo deseo es que mis letras lleguen a ti, las leas y entiendas, sientas lo que yo siento y generar contigo una complicidad, un vínculo que antes no existía.

Somos dos extraños que se entienden, yo también sufro, yo también quiero encontrar un sentido en esta maraña de experiencias, sé que no es fácil crecer, que de niños al ver a los adultos pensábamos:

“De seguro ellos conocen el sentido de todo”.

Ahora que nosotros somos los adultos vemos con claridad que ellos tampoco sabían un carajo y solo pretendían entenderlo todo para no caer presas de la desilusión.

La gente nos marca las pautas sobre como deberíamos pensar, creer, actuar y hasta respirar, pero tú y yo sabemos que están equivocados, que cada persona tiene la oportunidad de ser libre y buscar su propio camino.

Hay que romper con esa cárcel invisible, te invito a que nos liberemos y eliminemos ese falso sentido con el que nos han contaminado la vida, sé que queremos sentirnos felices sin tener que ligar esa felicidad con otra cosa.

Estar feliz por el simple hecho de existir.

 

Necesidades modernas

Al visualizar mi vida perfecta, me percibo en un bosque de altos pinos, escucho la melodía de una guitarra acústica al fondo, me percibo sin ropa; corriendo alegre, en éxtasis, salgo del bosque a una playa impresionante, el sol calienta mi cuerpo y la arena se siente agradable al tacto, me zambullo en el agua color turquesa, fluyo con las olas, a ratos dentro del agua y a otros fuera, me lamo un dedo y sabe a sal, sonrío y continúo con mi celebración.

Es una dicotomía, exactamente lo opuesto a lo que vivo en la ciudad que me produce ansiedad, porque aquí constantemente me siento vulnerable y atacado, el ritmo rápido me parece antinatural, los compromisos y obligaciones irreales, al igual que los ideales que se tienen sobre una existencia plena.

Me veo enfrentado ante la necesidad natural de dejar el nido, de comenzar a independizarme y el primer paso es generar dinero, una palabra que admito se ha convertido en el demonio que más me aterra, porque es el amo del mundo, la representación máxima del poder y aquel que no lo posee está perdido.

Quisiera dejar de un lado esta necesidad, pero sé que debo reconciliarme con el dinero y aprender a generarlo para que sirva como un medio para lograr mis metas de vida, pero estoy en crisis y mi única salvación es mantenerme sereno para no perder el control.

Siento que debo de escribir una solución a todo, una reflexión o moraleja pero creo que hay veces que simplemente no la hay y lo único que tenemos que hacer es dejar que la realidad se desenvuelva y estar presentes para poder actuar de acuerdo a nuestro corazón.

Soberbia: herramienta negativa de poder

Tengo impreso en la mente un pasaje de Carlos Castaneda; en el cual,  él le dice a Don Juan que se siente seguro y poderoso. A lo que el brujo Yaqui le contesta: cuando un hombre siente que está en la cima de la montaña es porque está en el precipicio a punto de caer.

Cuando nos sentimos tan altos es porque transpiramos soberbia, porque nos sentimos superiores a los demás e inmunes al error, se nos ha enseñado que la equivocación es negativa y de gente débil, los medios de comunicación promueven a súper-estrellas que llevan tatuada en la frente esta palabra.

En estos días a través de golpes de realidad, me he dado cuenta que soy un ser humano muy soberbio, que a veces realizo acciones con un “sentido positivo”, pero que detrás de ellas esconden un propósito egoísta, que en ocasiones termina por lastimar a otras personas.

¿Cómo resolverlo? 

Con humildad; aceptar que nos equivocamos y que no por ello somos malos, ya que es una forma de aprender, reconocer nuestros errores y ceder ante el orgullo de parecer que no somos vulnerables.

Todo ser humano tiene un lado débil que debe aprender a ver, trabajar y amar, porque es una parte que le define y le distingue de los demás, no quiere decir que sea mala, simplemente que es necesario fortalecerla.

Hoy acepto éste defecto que me acompaña, no en una actitud de tortura, sino de sinceridad y disculpa a todos aquellos que pude haber llegado a dañar en el camino, porque quiero trascender y para ello es necesario hacer conscientes mis áreas negativas y trabajar en ellas.

 

Evaluar para tomar mejores decisiones

Cada cierto tiempo es necesario cerrar los ojos, respirar y poner en pausa el mar de actividades que llenan nuestra rutina, observar detenidamente cada cosa que nos obligamos a hacer y si aquello por lo que estamos trabajando nos hace algún sentido.

La palabra evaluación, me hace referencia a la primaria, a los periodos de exámenes en que de niños sufrimos nuestros primeros encuentros con el estrés innecesario, pero que ha cobrado un sentido distinto y con una connotación positiva para mí.

Evaluar es hacer un análisis sobre cierta información y emitir un juicio ya sea positivo o negativo, se nos ha enseñado que se utiliza para procesos de trabajo, escolares, de rendimiento pero nunca (o casi nunca) a aplicarla a nosotros mismos, no en un afán de juzgarnos, sino de darnos cuenta si estamos viviendo como deseamos.

Me di cuenta que doy pasos en ciertas direcciones que me hacen sentir incómodo y más que una falta de placer, me hacen sentir mal y conforme sigo tomando esos rumbos peor es mi estado interno, pero son cosas que por estar distraído en su momento no me di cuenta.

Vivir en la ciudad es vivir rápido, tomar decisiones impulsivas y mal meditadas, comprometernos con situaciones que no van de acuerdo con lo que somos; obligarnos a seguir rutas que no son nuestras y para eso es que sirve la evaluación.

Es la manera de bajar de las nubes de los pensamientos y fantasías y aterrizar aquellos elementos que son fundamentales para nosotros y también de los cuales podemos prescindir. Hoy te invito a que hagas el intento y descubras esos aspectos negativos que pueden estar bloqueando la luz de tus días.

Cambios radicales

¿Qué soy? Y ¿Qué quiero ser? Son dos preguntas que circulan en mi mente todos los días y que vivo replanteándome, sé que para poder llegar a lo que quiero ser, necesito hacer mucho y todavía trabajar más en mi trascendencia, lo cual es doloroso, sé que tengo que ser radical en mis decisiones y derrumbar las barreras que me limitan, son las cosas que me van a moldear para llegar a lo imposible.

El día de hoy me rapé, fui a la estética con miedo, angustia y ganas de arrepentirme, y dejé que me pasaran la rasuradora por la cabeza, conforme veía mi cabello ceder ante las cuchillas de la maquina y mi nueva imagen emerger, no pude evitar pensar: “¿Qué acabo de hacer?”, pero también fui consciente en todo momento que no fue un acto para mejorar mi imagen, carecía de todo fundamento estético, más bien fue un acto de desprenderme.

¿Qué significa el cabello para mí? Mi imagen, mi vanidad, una definición física de mi ser, porque una de los aspectos que a la gente le agrada de mí es mi cabello, y justamente en estos días varias personas me dijeron que en estos momentos se me veía muy bien, que no lo cortara, pero lo hice.

¿Por qué? Porque estoy en una continua metamorfosis, mutación, evolución del ser, en la que decidí sacrificar mi cabello, para afrontar esta nueva vida, necesitaba un cambio radical, dejar atrás una de mis fuentes de seguridad para dejar de depender de un rasgo físico para agradar a la gente.

Debo admitir que me dolió, que me veo al espejo y también pienso que me gustaba más la imagen previa, pero eso no quiere decir que este triste, más bien estoy feliz, porque me animé a hacerlo a pesar de que me daba miedo, porque estoy más fresco y ligero, dejé que el peso de ideas, emociones y pasado se desvaneciera.

 

Meditar para estar consciente

Al meditar recuerdo pensar que era necesario el silencio total en el espacio que estuviera, no quería que ningún ruido externo penetrara en mi estancia sagrada porque me iba a distraer, así que cuando sucedía me llenaba de ira y echaba la culpa a ese ruido de que no pudiera concentrarme y entrar en un estado consciente.

Cualquier pequeño ruido, desde mi madre hablando hasta un carro que pasara, lo percibía como una maldición a mi crecimiento espiritual, llegue al punto de utilizar tapones de oídos, pero la realidad es que era una excusa para distraerme y no tomar responsabilidad de ello.

Se escucha muy extraño, pero tiene sentido. Últimamente cuando medito, lo primero que hago es hacerme consciente del espacio en el que estoy, de los sonidos, las entradas de aire, la calidez, el frío, el estado de mi cuerpo; si estoy tenso o siento dolor, al igual que mi estado anímico, porque esa es la consciencia plena y el propósito primario de meditar es estar en el presente.

Así que me he dado cuenta que los (mal llamados) ruidos externos ya no me molestan, porque comprendí que lo que realmente me distrae es el diálogo interno: pensar en los pendientes del día, en la experiencia que tendré ante cierto evento o en la manera de desenvolverme mejor con las personas.

Siempre buscamos excusas que nos liberen de nuestra propia culpa, es parte de las trampas que nos pone la mente y es importante que nos hagamos conscientes de ello para que dejen de tener poder sobre nosotros.

Hace un año Gonram decidió nacer

El 25 de mayo del 2016, compartí el primer artículo en Gonram, “Decidí nacer”:

gr 25 may

Me gustan mucho las retrospectivas porque son el mapa que nos muestra lo  que hemos recorrido o retrocedido, en el caso de este blog yo diría que ha crecido bastante. Desde niño me encantaba escribir, pero me asustaba compartirlo, porque pensaba que me iba a poner en una posición vulnerable, en la cual expusiera lo que soy y la gente se burlara de ello.

Hace un año decidí romper con ese miedo y compartir con ustedes mis narrativas, ahora 12 meses después, puedo decir que la idea ha crecido, ya no es solo compartir escritos, es compartir mi corazón,  generar una evolución consciente en la cual eliminemos las barreras que nos distancian los unos a los otros, es amar plenamente todo lo que engloba la vida y contagiar al mundo. 

Que mis palabras dejen de ser un mero entretenimiento o des-estrés para el día, sino que se conviertan en una visión diferente de actuar ante ciertas situaciones, el adoptar el vivir poético, para mí la poesía lo es todo, y no me refiero a esos versos complejos e intelectuales reservados para unos pocos, no.

La Poesía, va desde detalles como los primeros rayos de sol que iluminan tu recamara, hasta cosas más trascendentales como el amor de pareja, todo es importante y si decides verlo con la perspectiva poética, será hermoso.

Esa taza de café que tomas por la mañana para no perecer en la clase de 7 am, se convierte en una gran experiencia si aprecias su fragancia, si disfrutas cada trago y saboreas el amargor que le caracteriza.

Escuchar los problemas de aquella persona que te absorbe, se convierte en la plena atención hacia un ser que necesita de tu ayuda y a quien puedes influir de manera positiva, es agradecer la confianza que te tiene.

Podría enumerar mil y un situaciones más que son parte de nuestra rutina diaria y pasan desapercibidas para nosotros, pero que vistas desde la poesía hacen la diferencia entre una vida rica a una deplorable.

Gracias a todas aquellas personas que me leen, que han estado al pendiente de mis escritos, que han podido apreciar la evolución de Gonram, mucho amor hoy y siempre para todos.