Grietas de ser

La densidad de las nubes se aligeró, las antes ovejas celestes se convirtieron en espesa bruma que cubrió el espacio, una esfera carmín se entreveía tras la bruma, la energía del ambiente se tornó áspera. El aire que antes inhalaba con suavidad se hizo denso, como el peso en mi corazón.

A través del dolor me descubrí, frente a un espejo roto reconstruí mi imagen, que con esmero había desintegrado con juicios y falta de mérito. Cada pedazo de cristal que recogí del suelo me hizo un profundo corte en las manos.

Gracias amigo dolor, por enseñarme que el placer no es la única sensación de sanar, tardé mucho en comprender que el dolor es la fuerza que viene a romper con las superficies irregulares, desgarra los tumores emocionales y remueve lo podrido de las heridas.

Era usual que me escondiera de ti, en parte culpo a la propaganda social que se encargó de  revolver mis pensamientos con su diálogo colectivo cargado de veneno, me hizo creer que eras el enemigo, con la idea de que la única forma de sentirme bien, sería con el consumo de sus bienes plásticos.

Etapas interminables de brincar de un producto a otro, primero el alcohol y el tabaco lograron calmar la picazón de la ansiedad, cuando el destrozo estomacal se volvió insoportable, tuve que amainar mi sufrimiento con la imagen pervertida de una planta tan sagrada como la Santa María, que triste fue caer en la prostitución de un regalo para la expansión.

Cuando ya nada era suficiente para producir el efecto de anestesia que tanto deseaba, jugué con la idea del suicidio ¡Oh agridulce final a todo el sufrimiento humano! No sé decir si me salvé o fui salvado por la consciencia.

Duro camino que elegí tomar pero en el cual he descubierto el verdadero significado del gozo, no hay domingos, el descanso es una ilusión del futuro, que bien sé no existe. Iluminar la oscuridad es el eterno proceso de hacer visible aquellas partes de nuestro ser que nos aterran y desagradan.

Tanta maleza he desechado que la imagen que tenía de mí se desvaneció, en el llano de mi ser la tierra volvió a ser fértil y en dónde parecía no haber vida cayó un aguacero que a su termino me bendijo con los retoños de años de picar piedra y no encontrar tesoro.

Despierto cada mañana entre emoción y náusea, buscando enriquecer los nacimientos que con tanto esmero he cosechado, abonó con los mejores nutrientes, y busco ser capaz de eliminar la mala hierba antes que crezca, pero siempre gozar de cada momento de existencia.

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Lo acepto fui yo

—¿Por qué me miras tan profundamente? ¿Qué esperas encontrar en mis ojos?

— Tu secreto más íntimo.

— Entonces voy a cerrarlos para que no puedas ver nada.

— No importa que los cierres, tú y yo ya hemos conectado, aunque exista un mundo de distancia entre nosotros, nuestras almas siempre estarán juntas.

LO SEGURO

Un análisis consciente es la mejor solución ante cualquier problema, es tan fácil hacernos los tontos frente al espejo pretendiendo que estamos viendo el panorama completo, cuando en realidad vemos todo menos aquello que realmente importa. Mantenemos escondido ese punto ciego que contiene el antídoto.

¿Por qué lo hacemos?

Es “más fácil” echarle la culpa a los demás, que tomar responsabilidad de nuestros actos.

EL MUNDO ES NUESTRO ESPEJO

En repetidas ocasiones he escrito sobre como el exterior es un reflejo de lo interno, pero aunque tanto lo haya mencionado yo sigo cayendo en la trampa de maya, la ilusión mundana, he tenido una semana repleta de sorpresas emocionales.

Se me han presentado situaciones, exámenes de la vida, en que se me pone a prueba y he pasado de panzaso… Porque a pesar de poder pilotear el barco a través de la tormenta, no logré identificar la raíz de la misma.

Mi respuesta ante todo fue una vez más echar la culpa al exterior, en vez de comprender la manera en que yo lo había creado. Hasta ahora lo puedo entender y veo como el victimismo es un veneno audaz que nos hace creer que nos ayuda, cuando en realidad solo nos intoxica más.

LO ACEPTO FUI YO

Ha llegado la hora del juicio, estoy sentado en la silla del acusado, a mi alrededor en escalones más altos se encuentran otros “yo”, ataviados con togas negras y pelucas de terciopelo. El juez, idéntico a todos los demás levanta su mazo de madera y lo golpea contra la mesa.

—¿Cómo se declara el acusado?—Pregunta con cierta picardía.

¿Qué debería contestar? Sé que puedo improvisar para salvar mi pellejo con una mentira muy creíble, pero eso solo postergaría lo inevitable, mi sentencia.

—Culpable su señoría—Contesto con vehemencia, ¿Qué irónico decirle a mi otro “yo”, su señoría, no crees?

Se escuchan murmullos de sorpresa alrededor de la sala, el juez sonríe con satisfacción, con unos golpes del mazo hace callar al jurado.

—Señor Salvador, no se va a librar tan fácilmente díganos ¿De qué se declara culpable?

Murmullos de sorpresa. Carajo, no me va a dejar escapar tan fácilmente, siento una rigidez tremenda desde la nuca hasta los hombros, mi frente escurre sudor, el palpitar de mi corazón aumenta. Estoy perdiendo los estribos.

—Me rindo su señoría, no tengo razón para seguir mintiendo, me declaro culpable por haber creado una compleja red de desamor alrededor de mí, la cual utilicé para mi propio “bienestar personal” en una búsqueda por negar mi propio amor al querer conseguirlo de los demás.

Al terminar la última frase me descubro sollozando como un niño pequeño tomado de sus rodillas en una esquina de mi cuarto.

Abro los ojos y experimento una dulce vibración recorriendo todo mi cuerpo, la tensión y la angustia desaparecen, me siento tranquilo y lleno de gozo.

Soy libre.

PA’ CERRAR

Es normal, más no correcto, utilizar las situaciones externas como justificación ante nuestra desdicha, pero solo es poner capas de hormigón a un problema personal que con el paso del tiempo se irá agudizando.

Creemos que es más fácil negar las cosas porque de este modo el golpe será más suave, cuando en realidad solo hacemos del juego más complejo y de las situaciones en que se presente más difíciles de sobrellevar.

Ríndete, es la única manera de liberarte.

Confía en el proceso hermanx, date la oportunidad de experimentar ese dolor que tanto te aterra y verás como la sanación llega a través del amor más grande..

 

Juicios sin rostro

El número 14 son las emociones.

Cumplí un mes en San Cristóbal de las Casas, me parece muy interesante como cambia la temporalidad en nuestro interior conforme vamos creciendo. No solo en edad, sino que también en la evolución de la consciencia. Llevo como año y medio en que el tiempo ha dejado de tener sentido, pueden pasar 4 meses en los que perciba que no hay cambio y de pronto dos semanas sentirse como una vida completa.

A lo que voy es que me siento completamente diferente de cuando llegué aquí, he tenido tantos cambios de consciencia, como si un niño travieso prendiera y apagara el switch de una luz, que ya no recuerdo como me sentía antes de venir, ya no me identifico con antiguas maneras de pensar.

Además la energía cósmica que está operando en esta época es fuertísima, por eso, si hay días en los que se sientan excesivamente sensibles, vulnerables, temerosos, alegres, amorosos, no siempre es porque ocurra algo bueno o malo en su interior, es más bien la energía del ambiente que influye en nosotros.

¿Qué he experimentado?

Los últimos cuatro días han sido intensos para mí, en mi interior hay un movimiento fuerte, según la astrología el mes de marzo está marcado por un retroceso emocional (aparente), porque vamos a revivir antiguas heridas, que parecían superadas y surgen con máxima potencia manifestándose de forma física. Con el propósito de que nos desechemos lo que ya no sirve.

En mi se presenta como un bloqueo en el área del plexo solar; angustia, gastritis, colitis, ansiedad, dolores de cabeza, tensión en el cuerpo. Es curioso, porque durante muchos años así me sentía todo el tiempo, ahora que regreso un poco, me doy cuenta de lo mal que manejaba la energía y como ésta en vez de ayudarme, me consumía.

Para ser más concreto en lo que siento, les cuento una experiencia:

El otro día estaba pensando en como no he cumplido con mi propósito de estar más activo en redes sociales,  se me vinieron a la mente otras personas que admiro, quienes si lo hacen y su contenido está llegando a más personas.

De pronto me di cuenta de cómo siempre me sentía juzgado por “los otros”, así que hice el ejercicio de ponerle cara a este grupo de personas quienes yo percibía me tenían bajo su mira, calificando cada acción que yo realizaba según sus parámetros de positivo o negativo.

NO TIENEN ROSTRO

Me di cuenta que no tienen forma o rostro en sí, solo percibí una energía oscura con ojitos de caricatura y sonrisa malévola, pero en sí no son nadie. Son miedos de la infancia en que fui bulleado en la escuela y me inventé esta proyección del ego, para cuidarme y que así yo no cometiera errores que me pusieran en evidencia.

El problema es que como adulto libre, inconscientemente me seguía dejando manipular por creencias que no iban de acuerdo con quien soy, algo tan fácil como estar conscientes en que si a los demás no les parece bien tu forma de ser o expresarte, es problema de ellos (mientras no agredas al otro), somos tan libres como queremos.

Mi invitación para cerrar con este post, es que hagan introspección y visualicen quién les ha puesto esos limites que ustedes creen reales, dense cuenta que ustedes tienen en todo momento el poder de ser como quieran, nadie puede obligarlos a ser algo que no va de acuerdo con su esencia.

 

 

Déjate llevar por el vórtice

Vórtice: “Remolino de viento o aire (energía) que avanza rápidamente y levanta a su paso polvo o materias poco pesadas.” (RAE, 2018).

Vórtice es mi palabra del momento, me ha llegado de distintas fuentes, es una definición que describe a San Cristóbal de las Casas.

El día de ayer hablé con un amigo, quién me dijo que esta ciudad posee esta característica, ya que está rodeada de pirámides Mayas, las cuales son centros energéticos importantes.

Dato Curioso: las pirámides están alineadas con las estrellas. No fueron puestas de forma aleatoria en un lugar del planeta, todo tiene un propósito.

Siento que entré en este vórtice desde que llegué, cada día es una aventura, salgó por la mañana de la casa sin expectativas y al regresar hago un recuento de las personas que conocí, las pláticas que tuve, los eventos espontáneos en los que participé y me parece una locura estar experimentando tantas cosas.

Estoy por cumplir un mes aquí, pero siento que llevo mucho más tiempo. Recuerdo mi estado anímico inicial, lo comparo con el que tengo ahora y el resultado es completamente distinto. Internamente estoy viviendo una pangea, así como la tierra tuvo un cambio drástico en sus placas tectónicas, yo también estoy teniendo reacomodos muy duros.

Es entrar en el remolino energético, dejarme llevar por su fuerza y permitir que elimine los defectos que han cubierto mi esencia. Liberando la plenitud de quien soy.

Una de las cosas que más me ha dolido ver, pero que más me hace cambiar mi estructura interna, es ver con crudeza, situaciones que acarreó como que; yo siempre adjudiqué a Guadalajara mi amargura, falta de libertad y negatividad.

Justamente quería irme a un lugar en dónde no tuviera ningún vínculo para conocer al verdadero Salvador González y ver crudamente lo que se escondía debajo del víctimismo.

Efectivamente queridos lectores, el problema siempre he sido yo, fue soberbio de mi parte querer culpar al exterior. El causante de toda insatisfacción en mi vida, fui yo. Hablo en pasado porque mi trabajo consciente es sanar toda área dañada de mi vida que fue bloqueada por temer al cambio.

La forma de transformar mi experiencia ha sido por medio de salir de mi zona de confort y vivir todo lo que me aterra, porque solo así puedo acceder a escalones más altos de trascendencia.

Me cansé de esconderme, ahora estoy listo para tomar valor, romper con los miedos y abrir las ventanas para que entré la luz.

Una frase importante de la semana fue: “Empodérate, porque cuando crees en ti eres capaz de hacer cualquier cosa”. 

Se los dejo a procesar, deseo de todo corazón queridos lectores, que en mis palabras encuentren claves para resolver sus problemas personales, porque a final de cuentas somos espejos.

Lo que a mi me afecta, a ti también te ha perjudicado, tal vez manifestado de una forma distinta, pero que a final de cuentas es lo mismo.

Gracias por leerme, el hecho de que te tomes el tiempo de leer este texto aporta a que llegue a más personas. Gracias por ser parte del cambio.

 

Mantener la energía positiva

FUERZAS OPUESTAS

Las Leyes Universales nos enseñan que todo tiene un lado opuesto con la misma fuerza. Masculino y femenino. Blanco y negro. Luz y oscuridad. Positivo y negativo. Es el balance natural de las fuerzas.

Lo cual quiere decir que conforme más vayamos creciendo, evolucionando, acercándonos a la luz, también más oscuridad se formará del otro lado, o más que formarse, su manifestación tendrá más poder.

Por eso los retos de una persona que no ha hecho mucho por superarse son pequeños en comparación con los de alguien que dedica su vida a vencer sus limites, pero esto no quiere decir que sea bueno o malo, simplemente es.

EXPERIENCIA PERSONAL

Mis días se han convertido en una feroz lucha interna por lograr el equilibrio, tengo momentos de gran paz, claridad y entendimiento. Siento la esfera vital girar llena de poder. Mientras que en otros momentos me llegan miedos intensos, que me hacen querer poner un alto a todo y refugiarme en mi espacio de seguridad, pero por primera vez en mi vida estoy plenamente comprometido conmigo mismo.

Así que, me miro en el espejo y me digo: “Aquí no hay espacio para cobardes, estamos en la lucha por conseguirlo todo o quedarnos en la nada, pero no existen intermedios”. 

Me tiemblan las piernas, todo mi ser busca gritar un, “Saquenme de aquí, quiero regresar a mi hogar”, pero mi voz interior, la parte sabia que habita en mí. Se sienta en silencio y me invita a hacer lo mismo.

Me abraza como un padre a un niño asustado, me pide que me calme, respire y deje que las cosas se asienten.

Sigo su consejo, porque es la única manera de regresar al equilibrio. Después de que pasa la tormenta y resistí, abro los ojos y observo como ese mar que antes parecía hostil e impenetrable, ahora es una playa color turquesa que me invita a disfrutar de ella.

CONCLUSIÓN

Así es la vida queridos lectores, un mar, que dependiendo las emociones, se muestra como el infierno o un paraíso. Está en nosotros mantenerlo tranquilo para poder disfrutar.

Los invito a seguir leyendo mis textos, si les gustan haganmelo saber, siempre es lindo recibir comentarios de gente que me lee.

Ser espontáneos para librarnos de la ansiedad

Se acaba una etapa y está por comenzar una nueva.

Mi interior es una licuadora de sentimientos; positivos, negativos y neutros (si es que existen), siento una oleada de energía que me mueve por dentro. Cada que una ola me impacta, me sacude con violencia, pierdo el equilibrio y trastabillo un poco pero me vuelvo a parar.

Todo se me está juntando; las ganas de hacer, las ganas de no hacer, el querer ver a gente, el no querer ver a otra gente. Despedirme o desparecer como un suspiro. Despreocuparme dejando que todo fluya o preocuparme por tener todo lo más preparado posible. Siempre estoy buscando armar un “plan perfecto”, para tener todo en control y no sentir estrés.

Por lo mismo en mi actuar me he vuelto más espontáneo, para que me lleguen estás inyecciones de ansiedad, ser capaz de recibirlas, digerirlas y posteriormente dejarlas ir, para que poco a poco pierdan su poder en mí, pero es una realidad que ahorita están en su máxima potencia, ya que me quedan días antes de partir al comienzo de mi vida como adulto.

Una amiga me mandó un texto de Osho en el que habla sobre abandonar la idea de seguridad, entregarnos al presente, sin un rumbo específico ni una forma de actuar tajante, yo utilizaría la metáfora de ser como un gato.

Los felinos parece que siempre están en estado de meditación, pueden permanecer largo tiempo inmóviles, sin pestañear, serenos, pero en cuanto perciben un cambio en el ambiente  brincan con gran agilidad y cambian de posición para estar a la altura del presente.

Ellos no están pensando—hasta donde sabemos— en conquistar el mundo o planeando su próxima cacería, solo se “dejan ser”. Si desean dormir lo hacen, si sienten hambre cazan, si quieren pasear lo hacen.

Son lo que tienen que ser en cada segundo de la existencia.

Siento que la vida me ha estado obligando( por años)— a raíz de la ansiedad— a estar presente, dejar tiradas las pendejadas que me invento en la cabeza y simplemente aprender a respirar y disfrutar de cada momento como sea que llegue, sin pensar en lo que viene o como reaccionaré a ello.

¡Soltemos queridos lectores!

Soltemos las ideas que tenemos de nosotros mismos.

Soltemos los estrictos planes que tenemos para el futuro.

Soltemos la necesidad de controlar todo.

Porque de control no tenemos nada, la vida tomará el curso que desee, las cosas ocurrirán según su cause, el único poder que tenemos  es el de estar a la altura del presente y actuar con amor, sinceridad y fidelidad a nosotros mismos.

El destino se crea a cada momento y está en nuestras manos tener una actitud positiva para que tome la forma que más deseamos.

 

 

Superar el miedo más crudo

En la última ceremonia de Ayahuasca a la que asistí, me topé con una dureza que no había podido ver antes. Siempre había pensado que por ser sensible estaba abierto, pero que equivocado me encontraba. Estaba tan duro y cerrado como una nuez.

Todo comenzó en febrero del año pasado en una ceremonia, en que sentí un miedo intenso, yo diría que profundo, porque provenía de la parte más elemental de mi ser. En ese miedo yo escuchaba una voz que me decía; “es hora de partir”, tal como yo siempre había querido. Sentí una necesidad gigante de pararme y comenzar a caminar, sin rumbo ni destino aparente hasta encontrar lo que siempre había añorado; la plenitud.

En ese momento el miedo me paralizó, comencé a temblar y me aferré a la persona más cercana a mí, una chica llamada Diana, quien me abrazó y me ayudó a pasar la dificultad.

Durante todo el año estuve trabajando intensamente por enfrentar eso, era una mezcla entre miedo a volverme loco, a perder toda “solidez” de mi vida, porque estaba pasando por el dilema de terminar la carrera (me faltaba un año) y vaya que me sentía vacío yendo a la universidad, sin un sentido y hasta como si me estuviera inflingiendo un daño irremediable.

Les adelanto el año de lucha, no pude superarlo, cada vez que me topaba con ese miedo me resistía para “no perder la coherencia”, pero poco a poco me fui ablandando. Hasta que decidí superar el miedo, porque me di cuenta de lo estancado que estaba.

Así que en la ceremonia de enero me enfrenté de lleno a él.

Lo primero que sentí fue un dolor grande en el pecho, como si algo quisiera salir pero yo lo negara, me faltaba el aire, quería hacerme bolita y dejar que todo pasara, pero eso era una vez más voltearle la cara a mi destino.

Debajo de esa incomodidad se escondía: negación al amor, así que abrí el corazón. Luego llegó ese miedo crudo e incomparable que me heló la sangre, pero me entregué a perderlo todo, porque eso iba a ser mejor que continuar con mi estado jodido.

Al pasar por ese velo me di cuenta de algo impresionante, era mi ego que para mantenerme amarrado me hacía creer que si lo soltaba me perdería en la nada, pero al cruzarlo encontré la dicha de la unión con Dios.

Fue una noche difícil, me sentía incapaz de vomitar al demonio que llevaba dentro, no encontraba un soporte para hacerlo, todo el grupo me ayudó energeticamente a  expulsarlo, en mi trance los escuchaba gritar de dolor, sentir el fuego que durante tanto tiempo me había estado quemando pero yo ya no lo sentía por costumbre, como si estuviera anestesiado.

Recuerdo a alguien gritar: “¿Cómo puedes haber vivido tanto tiempo con eso dentro de ti?”

Al final logré sacarlo, encontré la fuerza en la fe, entendí que en ocasiones es ciega y no se siente, pero hay que confiar, es la única forma de cruzar el valle de las tinieblas. Recibí el apoyo de gente que amo, una de ellas me dijo: “El amor lo puede todo”, se convirtió en el mantra que me elevó de la profundidad del averno.

Me conecté una vez más con quien soy, con la gran luz que emana de mi interior, pero me topé con un nuevo reto, aprender a sentir las emociones desde la luminosidad, porque toda una vida la había pasado creyendo que sabía lo que era el amor, cariño, felicidad, cuando en realidad lo estaba experimentando desde una oscuridad mentirosa.

El que yo haya superado esa montaña no significa que de pronto todo esté perfecto, porque sigo luchando por no dejar que la oscuridad se apodere de mí, lo que si logré fue obtener el dominio de mi ser para fortalecerme y evolucionar en la persona que quiero ser.

Cómo abrir el corazón

En mí pecho se encuentra un órgano que bombea sangre, la filtra y la mantiene limpia para que yo pueda seguir viviendo, pero no sólo eso; en el plano energético, es el generador de amor. Es por dónde se filtran las toxinas negativas del ambiente y las que surgen en mi interior.

Si lo cuido, lo expando, y lo utilizo para amar, mi órgano va a hacerse más grande en su capacidad de expresar amor y de filtrar las malas energías, llenándome de luz que después será transmitida a lo que me rodea.

Pero si cierro mi corazón a las heridas, me criticó, me trato con desprecio y niego mi esencia única y personal, se forma una capa viscosa y putrefacta alrededor de él que no permite el paso de las energías y por ende al no limpiar lo negativo, me quedó con ello adentro de mí, que como un enfermo contagio todo por donde camino.

¿Cómo abrir el corazón?

Es una pregunta que me he hecho un millón de veces—si es que no más— pero apenas estoy aprendiendo que el corazón se abre sintiendo, se dice fácil para los que no son de cabeza dura como yo, para mí todo tenía que pasar a través de la mente para ser procesado y entendido.

Pero, eso no sirve cuando hablamos de sentimientos, espíritu y evolución del ser humano. Solo podemos abrir el corazón si sentimos: Lo bueno, lo no tan bueno, el placer, el dolor, la salud, la enfermedad, la libertad, la impotencia. Todo lo que llega a nosotros y nos hace estremecernos.

Nos enseñaron que a los sentimientos dolorosos se les cierra la puerta, pero eso solo les da más fuerza y hace que nos enfermen. Mientras que si les abriéramos los brazos y los aceptáramos sin juicios, ellos mismos se marcharían rápidamente. Porque el torrente de la de la vida está hecho para fluir, no sufrir.

Les propongo un ejercicio para suavizar el corazón:

Antes de dormirte y al despertarte, cierra los ojos y respira profundamente hasta que te sientas tranquilo, después mira en tu interior, sin juzgar observa lo que está pasando en el océano de tus emociones.

¿Hay un oleaje caótico? ¿Está tranquilo? o ¿Se ve que se acerca una tormenta?

Simplemente observa como una persona que está sentada en la playa admirando la belleza de la creación. Verás que poco a poco podrás distinguir en qué parte del cuerpo se manifiestan ciertas emociones, que sensación tienen, cómo se mueven y los aportes/deficiencias que dan a tu vida.

Hasta que con el tiempo y la práctica seas capaz de controlar y dirigir tus emociones de la manera más conveniente.

 

¿Qué es una despedida?

La última vez que la vio fue en el parque donde se conocieron y su relación proliferó, ese lugar donde niños y adultos asisten a olvidar el ajetreo diario, en el que una pareja descubrió el significado de la palabra amor. El mismo en que dijeron adiós y sus caminos fueron separados para nunca más unirse.

Al pensar en despedidas siempre imagino esa escena dramática, en la que el paisaje es lúgubre, está lloviendo y todos lloran. Cada vez que he tenido que partir o dejar ir a una persona, busco recrear un momento así, porque pienso que ese recuerdo se queda impreso en la memoria.

He dejado de hacerlo, porque también me he dado cuenta que esas despedidas solo ocurren en situaciones muy especiales y cuando se está abierto a lo que el momento tenga para darnos. Muchas veces intenté forzar estos desenlaces y solo terminé con un vacío mayor al de la despedida.

Pero ¿Qué es una despedida? ¿El simple hecho de decir adiós? ¿Un último abrazo? O más romántico tal vez ¿Un último beso?

Mi conclusión es que solo son símbolos que expresan algo mayor: La separación de dos—aunque fuera un grupo de personas, extrañas a cada una por su valor individual—personas, que probablemente no se vayan a volver a encontrar, o por lo menos no en la misma situación que en ese específico momento.

Es la ruptura de una relación fuerte, que genera dolor y un síndrome de abstinencia—porque extrañar a alguien no es más que añorar volver a estar unidos—, a pesar de que en ocasiones la causa de la separación sea por el bien de ambos.

Nostalgia, eso siento al pensar en me voy, tal vez sean solo unos meses, o años, o toda una vida. Eso solo lo va a dictar el destino, pero sé que a pesar de que regrese y todo esté “igual”, yo no seré el mismo y me duele pensar en extrañar lo que estoy viviendo ahorita, que en parte no estoy sabiendo apreciar.

Porque siempre sabe mejor la melancolía del pasado, que la realidad de lo que viviste en ese momento específico. Todos tenemos que partir alguna vez, en un ciclo natural del ser humano, es como crecemos y nos desarrollamos de manera honesta, porque solo con la valentía de decir adiós podemos dar la bienvenida a nuevas experiencias.

 

 

 

 

¿Cuál es tú misión de vida?

Antes de escribir siempre siento un piquete de ansiedad en el estómago, es un, ¿Estarán mis manos a la altura de lo que quiero expresar? ¿Podré ser un transmisor de arte que valga la pena?

He tenido unos diálogos interesantes con A., un gran amigo y productor musical, me dijo unas palabras que resuenan en mi interior:

“El artista es aquella persona que funge como antena de Dios para plasmar divinidad.”

Es una aseveración que me explota la mente,  porque cambia por completo la percepción que tengo del artista súper-estrella, egocéntrico, que posee una genialidad que hace que la gente le admire.

Polariza la percepción del artista, le cambia por completo el sentido y me hace pensar que un artista es una persona que debe tener una humildad del tamaño del mundo para agachar la cabeza y permitir que la energía divina se manifieste como deba ser y no como el quisiera que fuera.

Esto aplica para cualquier profesión, Sofía, mi amiga tica (costarricense), con quien escribí, “Azulejo, azulado“, me contó que en cierto punto de su vida, ella tomó la decisión de dejar de preocuparse por el futuro y el desenvolvimiento de su existencia, de tal manera que se entregó al plan que Dios/Gran Espíritu/Ser Universal tenía escrito para ella.

A partir de entonces su vida comenzó a fluir de una forma completamente distinta, porque ya no encontraba las barreras y miedos de antes, tan solo actúa con la intuición de quien sabe que va por el camino correcto.

Todos tenemos una misión específica en ésta vida, lo mejor que podemos hacer es dedicarnos a ella sin importar los juicios ajenos ni el miedo a fracasar.

Me entrego a ser antena, que las palabras que plasmo se conviertan en expresión de lo universal, con el único propósito de ser luz para los ojos de lxs que las lean.

Querido lector/a te invito a que te sientes tranquilamente y pienses en ¿Cuál es tú misión en el mundo? Independientemente de lo que creas que es mejor para ti, sé sincero contigo mismx y sigue tu mayor anhelo. No prives al mundo de la magia de quien eres.

Si te latió el post y quieres comentar algo, escríbeme, me encanta leer lo que sientes o has pensado.