Cómo abrir el corazón

En mí pecho se encuentra un órgano que bombea sangre, la filtra y la mantiene limpia para que yo pueda seguir viviendo, pero no sólo eso; en el plano energético, es el generador de amor. Es por dónde se filtran las toxinas negativas del ambiente y las que surgen en mi interior.

Si lo cuido, lo expando, y lo utilizo para amar, mi órgano va a hacerse más grande en su capacidad de expresar amor y de filtrar las malas energías, llenándome de luz que después será transmitida a lo que me rodea.

Pero si cierro mi corazón a las heridas, me criticó, me trato con desprecio y niego mi esencia única y personal, se forma una capa viscosa y putrefacta alrededor de él que no permite el paso de las energías y por ende al no limpiar lo negativo, me quedó con ello adentro de mí, que como un enfermo contagio todo por donde camino.

¿Cómo abrir el corazón?

Es una pregunta que me he hecho un millón de veces—si es que no más— pero apenas estoy aprendiendo que el corazón se abre sintiendo, se dice fácil para los que no son de cabeza dura como yo, para mí todo tenía que pasar a través de la mente para ser procesado y entendido.

Pero, eso no sirve cuando hablamos de sentimientos, espíritu y evolución del ser humano. Solo podemos abrir el corazón si sentimos: Lo bueno, lo no tan bueno, el placer, el dolor, la salud, la enfermedad, la libertad, la impotencia. Todo lo que llega a nosotros y nos hace estremecernos.

Nos enseñaron que a los sentimientos dolorosos se les cierra la puerta, pero eso solo les da más fuerza y hace que nos enfermen. Mientras que si les abriéramos los brazos y los aceptáramos sin juicios, ellos mismos se marcharían rápidamente. Porque el torrente de la de la vida está hecho para fluir, no sufrir.

Les propongo un ejercicio para suavizar el corazón:

Antes de dormirte y al despertarte, cierra los ojos y respira profundamente hasta que te sientas tranquilo, después mira en tu interior, sin juzgar observa lo que está pasando en el océano de tus emociones.

¿Hay un oleaje caótico? ¿Está tranquilo? o ¿Se ve que se acerca una tormenta?

Simplemente observa como una persona que está sentada en la playa admirando la belleza de la creación. Verás que poco a poco podrás distinguir en qué parte del cuerpo se manifiestan ciertas emociones, que sensación tienen, cómo se mueven y los aportes/deficiencias que dan a tu vida.

Hasta que con el tiempo y la práctica seas capaz de controlar y dirigir tus emociones de la manera más conveniente.

 

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El beso que dejamos atrás

— ¿Por qué me molestas diciéndome que te vas a morir Raúl?

— Pues, porque puede pasar, ¿No te habías puesto a pensar que hoy puede ser el último día que nos veamos? — Contestó el muchacho.

Los ojos de la chica se perlaron de lágrimas, las cuales derramó en silencio, como la suave corriente de un arroyo que se disuelve en el mar.

— ¡Deja de decir eso! ¡¿Qué no entiendes que me lastimas?! — Replicó entre sollozos.

Un nudo se formó en su garganta de Raúl, que intentó formular unas cuantas palabras para remediar las cosas, pero la voz se le quebró en cada intento. Desistió y se quedó en silencio por unos segundos que se tornaron eternos.

Estiró su brazo y con la yema de sus dedos rozó el  antebrazo de Maggie, ella no se movió, así que la continuó acariciando, como una madre acaricia a su hijo para consolarlo después de una tormenta eléctrica.

— Entiéndeme Margarita… La muerte está siempre con nosotros, desde el día que nacemos, hasta pues, el día en morimos…

— Pero hablas de ella como si estuviera latente, como si fuera un hecho que no te volveré a ver.

— No lo digo de ese modo, más bien es como. — Pensó en su respuesta. — Como cuando sales a carretera, que puede que llegues sin problemas a la playa, o se te descomponga el coche a la mitad.

— No compares tu vida con un pinche coche Raúl. — Replicó molesta.

— No, no, tranquila, no es eso. Ya pues, no sé cómo explicártelo, a lo que quiero llegar es que quiero que éste día quede impreso en nuestros corazones. Quiero que disfrutemos de cada segundo, quiero sentirte Maggie, eres lo más importan… — El nudo de su garganta se soltó y su voz se rompió en pedazos, liberando una oleada de emociones. —Te para mí.

Esta vez ella se acercó a él, lo abrazó y ambos se fundieron en el cuerpo del otro, la fragancia acre de Raúl, se mezcló con su perfume floral, aquel que tanto le gustaba a él, quien aspiró entre sollozos. Se hizo para atrás y con sus manos tomó su rostro, la observo como se observa un tesoro muy preciado.

Besó su frente, después sus parpados, como un ritual sagrado prosiguió con sus mejillas hasta llegar a sus labios. Esperó unos segundos, sus labios a unos milímetros de tocarse, alargó la espera saboreando el momento, hasta que decidió generar el choque.

Con los ojos cerrados visualizó destellos luminosos en el espacio oscuro de su mente, «Tal vez eso son las estrellas…», pensó, «El dulce beso de dos amantes que generan una explosión en el cosmos, de eso está hecha la vida».

Silenció la mente y se entregó a un instante que nunca más se repetiría.

Ámate

El incrédulo Isaac cree que el amor no existe porque nunca lo ha sentido, piensa que es una invención de los poderosos para mantener controlado al mundo; cuando sale de su casa ejercita su “capacidad de amar”, esto funciona así: cada vez que una persona cruza frente a él, él se acerca y apunta al otro con el dedo indice, mientras con todas sus fuerzas le grita, “Te amo”, y procede a acercarse a abrazarlo.

La gente al ver este espectáculo y no entenderlo se aterra y corre lejos de Isaac, quien les persigue para poder cumplir con su cometido, éste personaje tiene 52 órdenes de restricción, ha estado en la cárcel 114 veces y muchas otras más lo han golpeado o amenazado, pero no entiende por qué.

El amor no se debe forzar, el amor al otro comienza en uno mismo y me parece que esa oración es la más difícil de integrar en nuestra vida, porque ¿Cuántos diríamos que no nos amamos? Pensamos que el amor propio es algo con lo que se nace y lo cual no necesitamos trabajar, pero he caído en la cuenta de que es el más difícil de sentir.

Esto porque somos nuestros peores jueces, las barreras que nos imponemos son las más altas, al igual que los insultos y castigos por equivocarnos, cuando caigo en cuenta de lo mucho que me he lastimado me visualizo como si tuviera un doble, al que me refiero como el “Salvador lastimado”, imagino que lo abrazo y acaricio su cabeza mientras le pido perdón y me recuerdo que soy humano y parte de mi naturaleza es cometer errores y aprender de ellos.

El largo camino del amor propio empieza con una disculpa y termina con un abrazo.

Para hacer cosas imposibles es necesario amar

Me encontraba sentado en la densa oscuridad con los ojos cerrados, meditando, dejé que todo aquello que me hacía sentir mal, bloqueado y acongojado saliera de su madriguera y se presentara frente a mí, no intenté juzgarlo o eliminarlo, tan permití desfilar a la gran pasarela de monstruos terribles.

Cada uno me mostró sus peores venenos, la manera en que me podían hacer daño y también lo que se escondía detrás de cada uno de ellos, el miedo al futuro, una mala relación con un ser querido, palabras de odio hacia otro ser, cuando por fin terminaron de pasar reino el silencio.

De esa calma brotó el tallo de una planta, pequeña y casi imperceptible, que se convirtió en una flor colorida y de dulce fragancia que se impregnó en todo mi ser, era el amor. Una palabra prostituida y tan utilizada para expresar afinidad hacia otro ser humano, pero que verdaderamente es la clave para que la vida se despliegue y se llene de riqueza.

Comprendí que si quería tener mejor relación con la gente que me rodea, disfrutar de mi cotidianidad y poder estar con otro ser, tenía que consagrarme al amor, esto no quiere decir que por haberlo decidido, mágicamente todo se convertiría en amor y paz, pero si quiere decir que cada vez que realice una acción o diga una palabra sea con la consciencia plena de que lo hago en función del amor.

Al terminar la sesión de meditación volví a recuperar el sentido que añoraba en mi existencia, lo que antes me parecía pesado se había convertido en la ligera briza de la primavera, me llené de gozo por haber sentido la presencia del Gran Creador.

¿Por qué llegar a lo más profundo?

Tengo como misión de vida llegar a lo más profundo de mi ser, expandir mi consciencia al máximo, romper con las barreras de lo mundano y destrozar toda etiqueta impuesta en mí, para de ese modo llegar a lo más alto de mis capacidades. Como diría el músico y poeta argentino Gustavo Cerati, “Quiero hacer cosas imposibles”. Se nos ha enseñado a vivir bajo un esquema, a seguir la línea, el camino, lo que los demás hacen, todo está digerido previamente y yo quiero ser el primero en dar la mordida al mundo.

Es nuestro deber explorar aquello que haga latir nuestro corazón, no somos bestias que nacieron para ser enjauladas, no venimos a este mundo a satisfacer a otros, no seremos la generación que se sometió, nunca más oprimidos por el deber ser, sino abiertos a la colorida selva de posibilidades que nos brinda la vida.

Quiero despertar cada mañana y sentirme bendecido por el rayo de sol que entra por mi ventana, ser capaz de disfrutar hasta el más mínimo detalle,  la deliciosa taza de café humeante, necesitar cada día menos cosas para dejar de preocuparme por obtener más y disfrutar de lo simple de la vida.

Deseo con todo mi ser convertirme en alguien que rompa con las cicatrices del corazón y poder amar a todo ser vivo, que al estar en pareja pueda mirar los ojos de la mujer frente a mi y perderme en su pupila, disfrutar de cada partícula de su existencia, olvidar que alguna vez existió un pasado y amar cada instante del presente compartido con esa persona.

Profetas del Amor

Llegaron del cielo, una mezcla entre polvo de estrellas y esencia del cosmos, incomprendidos, diferentes, peculiares. Cada uno tuvo que pasar por un largo camino en el que aprendieron a  aceptar, comprender, y exaltar aquello que los separaba de los demás, lo cual ante el mundo era una amenaza.

En una encrucijada de la vida, se encontraron el uno frente al otro: hombre y mujer, Yin y Yang, Sol y Luna, la combinación ancestral del equilibrio. Sus corazones que estuvieron largo tiempo dormidos despertaron de su letargo y comenzaron a latir, como dos imanes fueron atraídos hasta lo más cercano del otro, eran dos ciegos que a través del tacto conocen el espacio que los rodea, callaron y dejaron que sus manos les guiaran a descubrir los misterios del otro.

Una conexión muy fuerte se manifestó dentro de ellos, los engranes volvieron a girar y de luz se llenó su ser. Él decidió hacer un gran sacrificio, entregarle su corazón, el cual era su posesión más preciada, ya no valía la pena esconderse y guardar, el tiempo para ser paciente había terminado y solo quedaba entregarlo todo o morir.

Así que intentó acercar sus manos al pecho para extirpar el órgano, pero su cuerpo no se movió, ella sonrío levemente porque pensaba lo mismo, del centro corporal de ambos comenzaron a salir unas hebras luminosas, semejantes a las raíces de un árbol que busca el agua, se unieron y entrelazaron en una danza milenaria, la trenza elevó hasta el cielo donde formó un gran corazón, las dos almas gemelas se habían encontrado y una vez más hacían de uno lo que antes eran dos.

Él órgano dorado se expandió a tal grado que llegó a cubrir el sol, hasta que no pudo más y explotó, los pedazos se convirtieron en cenizas, en polvo de estrellas que cayó sobre las ciudades y depositó una semilla de amor en cada una de las personas que tocó.

El pacto estaba sellado, el misterio revelado, en el crepúsculo de la existencia comprendieron quienes eran: Profetas del Amor. Su gran misión, enseñar al mundo a amar con plenitud y sin reservas. Una pareja con el propósito de germinar las semillas que se habían instaurado en los corazones de cada persona.

Desnudez

Desnuda, desnudo, desnudez.

Los cuerpos sin ropa danzan alrededor del fuego que da vida y calienta el corazón.

Con su rito sagrado bendicen al pájaro que saluda la aurora y despide el alba.

Querida luna baña nuestros cuerpos con la pureza de tu luz,

Haz que la locura se filtre por cada uno de nuestros poros.

Somos amantes lunares, una pareja que vino de los astros.

Toco tu piel con la yema de mis dedos y me estremezco con la plenitud de tu ser.

Nos sentamos el uno frente al otro en una reverencia,

Te miro a los ojos y sonrío al sentir que tus ojos me ven.

Entrelazamos nuestros dedos y en un flujo continuo de movimientos nos empezamos a conocer.

Recorro tu cuerpo centímetro por centímetro, generamos un mar de sensaciones que nos elevan a lo supremo.

Tus besos son la suave caricia de un amor largo tiempo añorado.

Estamos en un concierto, nosotros hacemos la música, somos los instrumentos de la orquesta.

La melodía se introduce en nuestro ser.

Cuerpo humano repleto de misterios, espíritu ancestral que regresa a su creador,

Permite que nuestra canción llegue a los oídos de la humanidad y con cada nota de amor la consciencia despierte.

Bendición de la vida, eterno instante.

Yo era un puñado de miedos y en tu fuerte abrazo me disolví.

Me convertí en parte de ti y tú en parte mía.

Un acto poético es estar contigo,

Mirarte, besarte y convertirnos en Uno.

Un alma, un corazón, una consciencia plena.

Me despido del terror de perderte, porque al entregarme a ti me entrego a la existencia entera.

Nunca más solos, adiós al abandono y la miseria que durante años nos mantuvieron presos.

Bienvenido amor en su expresión más pura que yace escondido en los ojos de una bella mujer.

Mujer amada cuánto te he esperado

@elesq

Un sol brillante ilumina la playa,

Tu melena dorada danza con la arena,

De fondo está el océano,

Padre, Madre de nuestra unión,

Nos miramos a los ojos,

Con tu sonrisa comprendo que el momento ha llegado,

Me acerco a ti en un estado de plena confianza,

Me acompaña la certeza de que mi beso corresponderás.

Rodamos en la arena,

Nos reímos y tomamos un baño de mar,

Separados nunca más,

Unión sagrada que ningún ser podrá romper,

Festejemos la llegada de un amor largamente esperado,

Que los regalos sean besos y caricias,

Mujer amada yo me entrego a ti.

Cuando te miro

Cuando te miro,

El universo entero se presenta ante mis ojos,

Las figuras pierden su forma habitual y los colores se resaltan,

Al compás de una canción carente de sonido bailamos en la eternidad,

Mujer concédeme un beso, deja que me pierda en ti,

Regalaría cien años de vida por el regalo de probar tus labios,

Eres fruta dulce que espera a ser mordida,

Deja que pruebe aquello que reservas para un solo ser,

Déjame ser aquel por el que olvides toda regla, por el que desees romper con las barreras,

Niega que me amas, niega que añoras ésta unión como la cima de una montaña que quieres alcanzar,

Niega que deseas que nos expresemos cariño acumulado,

En el claro de un bosque,

Una arboleda reservada para nosotros,

Que ningún otro ser haya pisado,

Bajo la bendición de los árboles,

Para consagrar a Dios un amor escrito desde el principio de los tiempos.

¿Cómo encender el corazón?

Tomé un sorbo de la copa de vino y dejé que el líquido color sangre bajara por mi garganta y llenara de calidez mi estómago al momento en que le decía a mi amigo que mi corazón estaba apagado.

—¿A qué te refieres con eso Jaime? — Preguntó con sorpresa.

—A que ese interruptor que generalmente está prendido, simplemente se ha desconectado, por lo que estoy imposibilitado a amar o sentir cualquier tipo de excitación por la vida.

— Lo que quieres decir  es… ¿Qué estás muerto?

—En vida puede ser, pero ese órgano sigue latiendo dentro de mí, todavía bombea sangre y me permite respirar.

—¿Y qué piensas hacer para que vuelva a funcionar?

—Si lo supiera, no estaría aquí. — Repuse sarcástico.

Levanté mi copa y brindé por todos aquellos seres que habíamos perdido la razón de estar vivos.

—Yo creo que necesitas una chispa Jaime, algo que genere la ignición del motor de vida. — Dijo Federico con preocupación.

—Tienes razón, pero ¿Dónde la encuentro?

—Yo creo que si dejas de buscar va a llegar. — Se quedó callado unos momentos y tras meditarlo un poco continúo. — A ver hagamos un ejercicio. Cierra tus ojos y esperar sin esperar nada (por más irónico que parezca).

—¿Ya vas a empezar con tus estupideces Zen? — Respondí en tono de burla.

—Sólo inténtalo, nada pierdes.

Así que cerré los ojos y deje de preocuparme por la condición de mi corazón, poco a poco me fui relajando y percibí a lo lejos en la profunda oscuridad una débil luz, que parpadeaba y luchaba por hacerse notar. Me emocioné.

Abrí los ojos para comunicar esto a mi amigo, me sorprendí, ya que me di cuenta que el escenario había cambiado y que una mano tocaba mi hombro.

Voltee al encuentro del ente desconocido que me llamaba y me encontré con una hermosa mujer, no caí en cuenta de su figura o atributos físicos. Lo que me flechó fue la luz que irradiaba su ser. Ella era la chispa que necesitaba dejar de buscar para que llegara hasta mí.