Ámate

El incrédulo Isaac cree que el amor no existe porque nunca lo ha sentido, piensa que es una invención de los poderosos para mantener controlado al mundo; cuando sale de su casa ejercita su “capacidad de amar”, esto funciona así: cada vez que una persona cruza frente a él, él se acerca y apunta al otro con el dedo indice, mientras con todas sus fuerzas le grita, “Te amo”, y procede a acercarse a abrazarlo.

La gente al ver este espectáculo y no entenderlo se aterra y corre lejos de Isaac, quien les persigue para poder cumplir con su cometido, éste personaje tiene 52 órdenes de restricción, ha estado en la cárcel 114 veces y muchas otras más lo han golpeado o amenazado, pero no entiende por qué.

El amor no se debe forzar, el amor al otro comienza en uno mismo y me parece que esa oración es la más difícil de integrar en nuestra vida, porque ¿Cuántos diríamos que no nos amamos? Pensamos que el amor propio es algo con lo que se nace y lo cual no necesitamos trabajar, pero he caído en la cuenta de que es el más difícil de sentir.

Esto porque somos nuestros peores jueces, las barreras que nos imponemos son las más altas, al igual que los insultos y castigos por equivocarnos, cuando caigo en cuenta de lo mucho que me he lastimado me visualizo como si tuviera un doble, al que me refiero como el “Salvador lastimado”, imagino que lo abrazo y acaricio su cabeza mientras le pido perdón y me recuerdo que soy humano y parte de mi naturaleza es cometer errores y aprender de ellos.

El largo camino del amor propio empieza con una disculpa y termina con un abrazo.

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Para hacer cosas imposibles es necesario amar

Me encontraba sentado en la densa oscuridad con los ojos cerrados, meditando, dejé que todo aquello que me hacía sentir mal, bloqueado y acongojado saliera de su madriguera y se presentara frente a mí, no intenté juzgarlo o eliminarlo, tan permití desfilar a la gran pasarela de monstruos terribles.

Cada uno me mostró sus peores venenos, la manera en que me podían hacer daño y también lo que se escondía detrás de cada uno de ellos, el miedo al futuro, una mala relación con un ser querido, palabras de odio hacia otro ser, cuando por fin terminaron de pasar reino el silencio.

De esa calma brotó el tallo de una planta, pequeña y casi imperceptible, que se convirtió en una flor colorida y de dulce fragancia que se impregnó en todo mi ser, era el amor. Una palabra prostituida y tan utilizada para expresar afinidad hacia otro ser humano, pero que verdaderamente es la clave para que la vida se despliegue y se llene de riqueza.

Comprendí que si quería tener mejor relación con la gente que me rodea, disfrutar de mi cotidianidad y poder estar con otro ser, tenía que consagrarme al amor, esto no quiere decir que por haberlo decidido, mágicamente todo se convertiría en amor y paz, pero si quiere decir que cada vez que realice una acción o diga una palabra sea con la consciencia plena de que lo hago en función del amor.

Al terminar la sesión de meditación volví a recuperar el sentido que añoraba en mi existencia, lo que antes me parecía pesado se había convertido en la ligera briza de la primavera, me llené de gozo por haber sentido la presencia del Gran Creador.

¿Por qué llegar a lo más profundo?

Tengo como misión de vida llegar a lo más profundo de mi ser, expandir mi consciencia al máximo, romper con las barreras de lo mundano y destrozar toda etiqueta impuesta en mí, para de ese modo llegar a lo más alto de mis capacidades. Como diría el músico y poeta argentino Gustavo Cerati, “Quiero hacer cosas imposibles”. Se nos ha enseñado a vivir bajo un esquema, a seguir la línea, el camino, lo que los demás hacen, todo está digerido previamente y yo quiero ser el primero en dar la mordida al mundo.

Es nuestro deber explorar aquello que haga latir nuestro corazón, no somos bestias que nacieron para ser enjauladas, no venimos a este mundo a satisfacer a otros, no seremos la generación que se sometió, nunca más oprimidos por el deber ser, sino abiertos a la colorida selva de posibilidades que nos brinda la vida.

Quiero despertar cada mañana y sentirme bendecido por el rayo de sol que entra por mi ventana, ser capaz de disfrutar hasta el más mínimo detalle,  la deliciosa taza de café humeante, necesitar cada día menos cosas para dejar de preocuparme por obtener más y disfrutar de lo simple de la vida.

Deseo con todo mi ser convertirme en alguien que rompa con las cicatrices del corazón y poder amar a todo ser vivo, que al estar en pareja pueda mirar los ojos de la mujer frente a mi y perderme en su pupila, disfrutar de cada partícula de su existencia, olvidar que alguna vez existió un pasado y amar cada instante del presente compartido con esa persona.

Profetas del Amor

Llegaron del cielo, una mezcla entre polvo de estrellas y esencia del cosmos, incomprendidos, diferentes, peculiares. Cada uno tuvo que pasar por un largo camino en el que aprendieron a  aceptar, comprender, y exaltar aquello que los separaba de los demás, lo cual ante el mundo era una amenaza.

En una encrucijada de la vida, se encontraron el uno frente al otro: hombre y mujer, Yin y Yang, Sol y Luna, la combinación ancestral del equilibrio. Sus corazones que estuvieron largo tiempo dormidos despertaron de su letargo y comenzaron a latir, como dos imanes fueron atraídos hasta lo más cercano del otro, eran dos ciegos que a través del tacto conocen el espacio que los rodea, callaron y dejaron que sus manos les guiaran a descubrir los misterios del otro.

Una conexión muy fuerte se manifestó dentro de ellos, los engranes volvieron a girar y de luz se llenó su ser. Él decidió hacer un gran sacrificio, entregarle su corazón, el cual era su posesión más preciada, ya no valía la pena esconderse y guardar, el tiempo para ser paciente había terminado y solo quedaba entregarlo todo o morir.

Así que intentó acercar sus manos al pecho para extirpar el órgano, pero su cuerpo no se movió, ella sonrío levemente porque pensaba lo mismo, del centro corporal de ambos comenzaron a salir unas hebras luminosas, semejantes a las raíces de un árbol que busca el agua, se unieron y entrelazaron en una danza milenaria, la trenza elevó hasta el cielo donde formó un gran corazón, las dos almas gemelas se habían encontrado y una vez más hacían de uno lo que antes eran dos.

Él órgano dorado se expandió a tal grado que llegó a cubrir el sol, hasta que no pudo más y explotó, los pedazos se convirtieron en cenizas, en polvo de estrellas que cayó sobre las ciudades y depositó una semilla de amor en cada una de las personas que tocó.

El pacto estaba sellado, el misterio revelado, en el crepúsculo de la existencia comprendieron quienes eran: Profetas del Amor. Su gran misión, enseñar al mundo a amar con plenitud y sin reservas. Una pareja con el propósito de germinar las semillas que se habían instaurado en los corazones de cada persona.

Desnudez

Desnuda, desnudo, desnudez.

Los cuerpos sin ropa danzan alrededor del fuego que da vida y calienta el corazón.

Con su rito sagrado bendicen al pájaro que saluda la aurora y despide el alba.

Querida luna baña nuestros cuerpos con la pureza de tu luz,

Haz que la locura se filtre por cada uno de nuestros poros.

Somos amantes lunares, una pareja que vino de los astros.

Toco tu piel con la yema de mis dedos y me estremezco con la plenitud de tu ser.

Nos sentamos el uno frente al otro en una reverencia,

Te miro a los ojos y sonrío al sentir que tus ojos me ven.

Entrelazamos nuestros dedos y en un flujo continuo de movimientos nos empezamos a conocer.

Recorro tu cuerpo centímetro por centímetro, generamos un mar de sensaciones que nos elevan a lo supremo.

Tus besos son la suave caricia de un amor largo tiempo añorado.

Estamos en un concierto, nosotros hacemos la música, somos los instrumentos de la orquesta.

La melodía se introduce en nuestro ser.

Cuerpo humano repleto de misterios, espíritu ancestral que regresa a su creador,

Permite que nuestra canción llegue a los oídos de la humanidad y con cada nota de amor la consciencia despierte.

Bendición de la vida, eterno instante.

Yo era un puñado de miedos y en tu fuerte abrazo me disolví.

Me convertí en parte de ti y tú en parte mía.

Un acto poético es estar contigo,

Mirarte, besarte y convertirnos en Uno.

Un alma, un corazón, una consciencia plena.

Me despido del terror de perderte, porque al entregarme a ti me entrego a la existencia entera.

Nunca más solos, adiós al abandono y la miseria que durante años nos mantuvieron presos.

Bienvenido amor en su expresión más pura que yace escondido en los ojos de una bella mujer.

Mujer amada cuánto te he esperado

@elesq

Un sol brillante ilumina la playa,

Tu melena dorada danza con la arena,

De fondo está el océano,

Padre, Madre de nuestra unión,

Nos miramos a los ojos,

Con tu sonrisa comprendo que el momento ha llegado,

Me acerco a ti en un estado de plena confianza,

Me acompaña la certeza de que mi beso corresponderás.

Rodamos en la arena,

Nos reímos y tomamos un baño de mar,

Separados nunca más,

Unión sagrada que ningún ser podrá romper,

Festejemos la llegada de un amor largamente esperado,

Que los regalos sean besos y caricias,

Mujer amada yo me entrego a ti.

Cuando te miro

Cuando te miro,

El universo entero se presenta ante mis ojos,

Las figuras pierden su forma habitual y los colores se resaltan,

Al compás de una canción carente de sonido bailamos en la eternidad,

Mujer concédeme un beso, deja que me pierda en ti,

Regalaría cien años de vida por el regalo de probar tus labios,

Eres fruta dulce que espera a ser mordida,

Deja que pruebe aquello que reservas para un solo ser,

Déjame ser aquel por el que olvides toda regla, por el que desees romper con las barreras,

Niega que me amas, niega que añoras ésta unión como la cima de una montaña que quieres alcanzar,

Niega que deseas que nos expresemos cariño acumulado,

En el claro de un bosque,

Una arboleda reservada para nosotros,

Que ningún otro ser haya pisado,

Bajo la bendición de los árboles,

Para consagrar a Dios un amor escrito desde el principio de los tiempos.

¿Cómo encender el corazón?

Tomé un sorbo de la copa de vino y dejé que el líquido color sangre bajara por mi garganta y llenara de calidez mi estómago al momento en que le decía a mi amigo que mi corazón estaba apagado.

—¿A qué te refieres con eso Jaime? — Preguntó con sorpresa.

—A que ese interruptor que generalmente está prendido, simplemente se ha desconectado, por lo que estoy imposibilitado a amar o sentir cualquier tipo de excitación por la vida.

— Lo que quieres decir  es… ¿Qué estás muerto?

—En vida puede ser, pero ese órgano sigue latiendo dentro de mí, todavía bombea sangre y me permite respirar.

—¿Y qué piensas hacer para que vuelva a funcionar?

—Si lo supiera, no estaría aquí. — Repuse sarcástico.

Levanté mi copa y brindé por todos aquellos seres que habíamos perdido la razón de estar vivos.

—Yo creo que necesitas una chispa Jaime, algo que genere la ignición del motor de vida. — Dijo Federico con preocupación.

—Tienes razón, pero ¿Dónde la encuentro?

—Yo creo que si dejas de buscar va a llegar. — Se quedó callado unos momentos y tras meditarlo un poco continúo. — A ver hagamos un ejercicio. Cierra tus ojos y esperar sin esperar nada (por más irónico que parezca).

—¿Ya vas a empezar con tus estupideces Zen? — Respondí en tono de burla.

—Sólo inténtalo, nada pierdes.

Así que cerré los ojos y deje de preocuparme por la condición de mi corazón, poco a poco me fui relajando y percibí a lo lejos en la profunda oscuridad una débil luz, que parpadeaba y luchaba por hacerse notar. Me emocioné.

Abrí los ojos para comunicar esto a mi amigo, me sorprendí, ya que me di cuenta que el escenario había cambiado y que una mano tocaba mi hombro.

Voltee al encuentro del ente desconocido que me llamaba y me encontré con una hermosa mujer, no caí en cuenta de su figura o atributos físicos. Lo que me flechó fue la luz que irradiaba su ser. Ella era la chispa que necesitaba dejar de buscar para que llegara hasta mí.

Imagina encontrarte con aquella mujer que te haga olvidar a todas las demás

Imagina encontrarte con aquella mujer que te haga olvidar a todas las demás, que al simplemente verla tu panorama visual se reduzca a solo su figura, a una expansión hacia lo profundo, toda aquella información en el ambiente que no sea necesaria deja de existir.

En ese momento comprendes que estás en donde tenías que estar, que todo aquello por lo que tuviste que cruzar era necesario para llegar hasta ahí, vas a estar tan pleno que vas a olvidar conceptos como el miedo, el enojo y el rencor. Todas las cicatrices dejadas por un corazón roto van a evaporarse y traer consigo una gran fuerza.

Van a sentir sus corazones como dos soles que buscan estrellarse, fundirse, para nunca más volver a estar separados, vas a acercarte a ella y entender cada una de sus intenciones, pensamientos y emociones, sin necesidad de compartir palabras, porque la telepatía generada de esa gran unión va a ser el mejor medio de comunicación.

Ese beso, va a ser mejor que cualquier otro beso que hayas experimentado en tu vida, no tiene porque ser de una gran complejidad, porque entenderás que en la sencillez de que sus labios se toquen, se creara la conexión de compartir tu espíritu con otro ser que amas.

Terminada toda actividad amorosa, estarás recostado a su lado, probablemente abrazándola, con tus manos entrelazadas con las suyas y de una vez por todas vas a comprender que lo eterno carece de un tiempo específico, porque un solo momento puede ser más infinito que todas las horas de la vida. Nunca más volverás a estar solo, aunque sus cuerpos se separen, han dejado muy dentro de ambos, vida; la esencia misma de Dios. El sentido por el cual venimos al mundo.

¿Y si te dijera qué el único que te detiene eres tú?

Estaba sentado frente a la jaula, admirando los barrotes de oro puro que confinaban mi existencia, imaginando todo lo que sería capaz de hacer si saliera de esa cárcel, se acercó el cuidador y estuvo observándome durante largo rato.

─ ¿Cuándo me vas a dejar salir?─ Le pregunté como cada mañana.

─ Nunca has estado encerrado, en cualquier momento te puedes ir─ Me contestó con serenidad.

─ ¡Deja de mentirme, eres un demonio, el peor ser existente!─ Le dije enojado y le escupí en el rostro.

Tranquilamente se limpió con un pañuelo que sacó de su bolsillo y me continuó observando como si nada hubiera pasado.

─ Ese demonio del que hablas eres tú mismo.

─ ¡Deja de mentirme! ¡Estoy harto de que todos los días te burles de mí!─ Le contesté tomado de los barrotes y moviéndome como un loco por toda la jaula.

Materializó entre sus manos un espejo y lo puso frente a mí.

─ Mírate y dime si encuentras alguna diferencia.

Lo tomé entre mis manos y por primera vez en la vida me miré en el reflejo de un espejo, el reflejo era igual al torturador que estaba frente a mí, no había ninguna diferencia.

─ ¡Magia negra! ¡Deja de intentar hechizarme!─ Arrojé el espejo contra el suelo, se rompió en mil pedazos, tomé el más grande, lo puse contra mi cuello y presioné.

─ Si te quitas la vida, morimos los dos.─ Me dijo sin inmutarse.

Corté un pedazo de mi piel, sentí la sangre caliente escurrir a lo largo de mi cuello y para mi gran sorpresa aquel ser frente a mí, tenía la misma herida.

─ Antes de que nos mates, acércate a la puerta e intenta abrirla.

Estaba en shock, nada tenía sentido, así que nada perdía intentando abrir la puerta, me acerqué a ella y empujé, al menor esfuerzo cedió y se abrió de par en par.

El cuidador se acercó a mí y estiro su mano.

─ Felicidades, te has liberado de tu mente.

Estreché su mano y entendí todo. Nunca más iba a ser esclavo de mis barreras mentales.