Primeros días en San Cristóbal de las Casas

Que deleite es llegar a un lugar en el que te sientes comprendido, donde te encuentras con gente que comparte los mismos anhelos que tú, poseedores de un corazón abierto y que te reciben con brazos abiertos.

“Soy un extranjero de extranja”, Alejandro Jodorowsky.

Me he sentido rejego a escribir para el blog, más que nada de publicar, como si de manera celosa quisiera retener toda esta magia para mí, pero amigos lectores, La magia solo existe cuando se comparte.

DÍA 1: LA LLEGADA

Al salir de la casa de mis padres, el martes de madrugada, comprendí que esa ilusión que veía tan lejana se había convertido en algo real. Mi cuerpo temblaba en espasmos nerviosos, sobretodo al ver la tristeza reflejada en los ojos de mis progenitores,  que me veían como si nunca fuera a regresar…

El aeropuerto era un caos, nunca me había tocado experimentar algo así, llevaba mi equipaje, que consistía en una mochila de viajero de 55lts, casa de campaña, sleeping, tenis extras y una mochila más pequeña con mis artículos personales, en total, cargué unos 40 kilos. Es horrible llevar eso sobre la espalda!!! 

En el mostrador para documentar mi equipaje, una parte de mí rezaba porque me fuera negado el abordaje. No quería salir de mi zona de confort, deseaba con todo mi ser permanecer en lo seguro, aunque esto no me hiciera feliz.

A pesar de que fue un proceso complicado por la excesiva cantidad de cosas que llevaba (no vuelvo a viajar pesado, me lo juré desde ese instante), logré llegar a Tuxtla Gutiérrez, en dónde tomé una van hasta San Cristóbal.

Caminé hasta el domicilio del cuarto que renté, se encuentra en el barrio del cerrillo y como dice su nombre está cuesta arriba. Me recibió la cacera, Karin, una enfermera suiza que se dedica a dar masajes tailandeses y reflexología.

Me introdujo a mi nuevo hogar, y en cuanto estuve solo me senté en la cama de mi nuevo cuarto, intentando respirar, pero me sentía profundamente ansioso.

—¡¿Qué carajos estoy haciendo aquí?!—me pregunté varias veces, pero estaba tan en shock que no podía pensar, la mente me saboteaba.

Caminé por la ciudad, conocí a unas cuantas personas pero no me sentía cómodo, maldije para mis adentros el haber tomado una decisión, que me había desestabilizado tanto.

Mis padres, abuelos y amigos me apoyaron con llamadas telefónicas para que me tranquilizara. Pedí a Dios y a mis seres Divinos que me apoyaran, porque yo solo me sentía incapaz.

DÍA 2: SAL AL MUNDO, NO TE ENCIERRES.

Al día siguiente amanecí mucho mejor, con la resolución de abrirme y salir adelante en esta ciudad desconocida.

Lo hice, a pesar de que mi mente siempre me había hecho creer que me era imposible socializar y ser “normal”, pero en esta ciudad de gente tan distinta por primera vez en mi vida, me siento integrado.

He conocido a infinidad de gente; artistas, poetas, sanadores, budistas, europeos, indígenas, latinoamericanos, asiáticos y esto me ha hecho volver a descubrir, que todos poseemos algo muy especial, que más que distinguirnos de los demás, nos permite estar conectados con ellos.

CONCLUSIÓN: VIVE LA AVENTURA DE LA INCERTIDUMBRE

Cada día es una aventura para mí, hay momentos en que quiero huir, hacerme bolita en mi cuarto y desaparecer, pero es cuando mi oración tiene más poder, porque desde la vulnerabilidad me entrego a Dios, con Fe en que esta incertidumbre será la que me va a otorgar la unión conmigo mismo que tanto estoy buscando.

Y efectivamente, salgo de mi cuarto, sin expectativas, sin saber que ocurrirá y me encuentro con gente y situaciones hermosas. Porque la vida es hermosa, es el regalo más bonito que nos pudo haber dado Dios y está en nuestras manos, vivir esta experiencia mundana de una forma negativa y llena de sufrimiento, o arriesgarnos, lanzarnos al vacío y vivir cada instante como si fuera el último. 

Me he quedado corto con todo lo que he experimentado en estos días, porque no quiero saturarlos, pero sepan que mi escritura será más prolífica y contendrá más detalles sobre este viaje, no a una zona geográfica, sino al interior de mi mismo. 

Amigos lectores, los invito a compartir conmigo esta aventura, si les gustó compartan con su gente cercana. Los quiero!!!

Advertisements

Fin del camino, inicio de una vida

Yo creo que la vida es un flujo de periodos de tiempo que nos hacen crecer, pero hay ciertos momentos, muy específicos en que si estamos más conscientes y los utilizamos a nuestro favor, podemos evolucionar de manera desmesurada. Este verano ha sido una de las etapas más importantes de mi vida, porque me regalé la oportunidad de desarrollarme, decidí que cada momento de mi existencia lo iba a dedicar a abonar a mi progreso personal, porque topé con pared, fue un momento en el que todos mis artilugios para continuar en el camino perdieron su efecto y tuve que enfrentarme ante la cruda realidad, sin ningún arma más que mi ser, pero incapaz de usarlo, ya que no me conocía ni sabía quién era.

EM 1-1949

Es impresionante como Dios, el universo, o como gusten llamarle, actúa a tu favor y dispone de los elementos que necesitas, cuando estás en sintonía con la vida. Todo comenzó con asistir a la Sagrada Ceremonia de la toma de Ayahuasca, necesitaba algo que me ayudara a romper con esa gran barrera que no me dejaba seguir adelante, la mayor parte de mi vida he estado deprimido y es uno de los peores estados en los que un ser humano se puede encontrar, porque no tienes fuerza ni voluntad para salir de ese agujero, así que decidí someterme a esta antigua medicina, fue una grandísima experiencia, dicen que son treinta años de terapia en una sesión y verdaderamente lo fue, doce horas de una intensa lucha conmigo mismo y mis demonios. Fue el momento en que decidí emprender el viaje a mi muerte, vencer el más grande de los miedos y así; hecho cenizas, incorpóreo decidí nacer, como alguien nuevo, fuerte y con muchas ganas de aportar un granito de arena al mundo.

SP 2-1873

La cumbre más alta de este periodo fue el viaje que realicé con mi papá a La Baja Sur, porque ninguno de los dos era un campista experimentado, simplemente éramos personas con las ansias de recorrer míticas tierras, y encontrar en nuestro peregrinaje la esencia de la vida. Fueron días difíciles, desde el drástico cambio de clima al que estamos acostumbrados, era tal el calor que varias veces tuvimos que dormir bajo las estrellas y aun así tenías la sensación de estar en una hoguera, pero todo valía la pena al estar rodeado de tanta magia, la naturaleza es el mejor maestro que puede tener el ser humano, y aprender a contemplarla es uno de los mayores regalos que nos podemos dar.

Ensenada m 2-1941

Conocimos playas de una belleza impresionante, nos rodeamos de gente buena y cálida, aprendimos a vivir como nómadas, recuperamos esa naturaleza olvidada, porque los primeros seres humanos, no tenían un hogar e iban deambulando por diferentes locaciones, a merced de las estaciones y el alimento. Pero es impresionante todo lo que uno puede crecer al estar en ese estado, comienzas a entender el desapego, dejas de necesitar gran cantidad de cosas y comprendes que con tener alimento y cobijo no necesitas de otra cosa. Me enseñó la simpleza y a encontrar en ella el milagro de estar vivos, que mientras menos nos complicamos, más obtenemos y apreciamos lo que nos rodea.

Clan 1-2081.jpg

Todo culminó con mi estadía en Los Cabos, el lugar donde todo empezó, el lugar al que yo llamo hogar, porque me hace sentir pleno. Pude convivir de nuevo con mi abuelo, una de las personas que más admiro, con Alonso mi tío, que se convirtió en un gran amigo, de Lorenzo su pequeño hijo, que me enseñó a volver a ser niño y de Jos, que me ayudó a volver a ver la vida sin vendas frente a los ojos. Gente con la cual pertenezco a una tribu, con la que realmente siento empatía y una conexión.

PA 4-2041

Fueron días grandes, de mucha alegría, al igual que dolor y purificación interna. Mucho escribir, mucho descansar y mucho estar en contacto con el mar, que tanto instruye. Todo terminó con una acción que para muchos puede parecer banal, pero tuvo gran significado para mí, cortar mi cabello, después de dos años de dejarlo crecer, decidí deshacerme de todo aquello que fue recogiendo a lo largo de una de las etapas más difíciles de mi existencia, todo para volver a empezar limpio.

IMG_20160720_193950317IMG_20160727_124928145

Dicen que cada final es un nuevo comienzo y estoy seguro que toda esta gran aventura, es simplemente el nacimiento de muchas más, el inicio de un camino pleno, lleno de amor y crecimiento. Así que en vez de quejarme por todas las cosas negativas que puede tener este lugar, voy a apreciar cada situación que me rodea y encontrar el milagro de la existencia.

IMG_20160727_160308117

Día 5: Los arbolitos

Tras varios días fuera de casa, lo conocido, la rutina pierde forma y se convierte en una masa amorfa, en un lejano concepto que utiliza la gente en la vida moderna para mantener su organización. Pierdes la noción del lugar en el que vas a comer, dormir o ir al baño. Dejan de existir los horarios, es el momento en que comienzas a experimentar en plenitud la vida nómada.

EM 2-1969

Nos encontrábamos en La Ensenada de los muertos y después de todo el ventarrón, era un lugar muy hermoso, el agua estaba helada y nadé durante horas, hasta que decidimos recoger el campamento y continuar con nuestro rumbo, nos dirigimos a Los Barriles, un pueblo a la orilla del mar ubicado entre La Paz y San José del Cabo, por la carretera antigua. Fue un transcurso muy hermoso porque nunca imaginé ver tanta vegetación, un montón de árboles de mango, higos, y palmeras. En San Bartolo, paramos en una pintoresca casa, que vendía café colado y dulces regionales. Compramos una bolsa de mangos, cocadas de dulce de leche y varias chucherías para el camino.

EM 1-1949

Al llegar a Los Barriles, que está en una zona denominada como la East Cape, nos adentramos por una población repleta de hoteles y turistas, accedimos a la playa y estuvimos bajo el sol por varias horas, decidimos partir al Parque Nacional Cabo Pulmo, que es una de las áreas más importantes del Mar de Cortés, ya que tiene una gran variedad de fauna y por el arrecife de coral vivo que se encuentra en sus aguas.

Arbolitos 6-2004

Fue una gran travesía llegar hasta allá, porque transitamos por terracería, en una zona donde no hay letreros ni señal de celular, después de dos horas llegamos y decidimos acampar en una emblemática playa llamada, Los Arbolitos, tuvimos la suerte de snorkelear y ver el atardecer.

Arbolitos 4-1980

Fue una de las noches más cómodas y una de las mejores playas que visitamos.

Arbolitos 5-1997

Día 3: misiones

Uno de los mejores sentimientos de llevar una vida nómada es abrir los ojos y tomarte unos segundos en recordar el lugar en el qué estás, acostumbrados a amanecer bajo las estrellas y con calor, ese día en una atmósfera fría, no parecía que estuviéramos en La Baja.

campaña 1-1698.jpg

Desayunamos a la orilla de la laguna acompañados por un pato que se acercó a saludar,

Pato 1-1704

yo me metí a nadar a la masa verde de agua, con el leve temor de que algún animal decidiera alimentarse de mí.

campaña 2-1725

No pude dejar de asombrarme en todo momento, por el paisaje en el que nos encontrábamos, tan contrastante con todo lo que habíamos visto.

Papayosanignacio

Recogimos el campamento y nos dirigimos al centro, donde se encuentra la Misión de San Ignacio de Kadakaamán, fundada en 1728.

MSI 2-1744

SI5-1747

Para mí fue una experiencia impresionante el haber visitado diferentes misiones, porque al hacerte consciente del lugar en el que te encuentras, puedes sentir su historia, pensar en las personas que dejaron su hogar para llegar a las áridas y hostiles tierras de Baja California, que a pesar de su belleza es difícil vivir en ellas y más antes de los aires acondicionados, pero que aun así  decidieron tomar un camino que cambio la vida de mucha gente.

MSI 3-1767.jpg

MSI 4-1769.jpg

Además de que las construcciones son bonitas y curiosamente al entrar en ellas no sientes calor, son bastante frescas.

SI6-1784

Mulege 1-1795

Salimos de esa población y pasamos por Santa Rosalía por pan dulce, luego a la población de Mulegé, que es otro pequeño oasis, con la misión de Sta. Rosalía de Mulegé, a diferencia de San Ignacio, es una zona más grande y el lago corre por el pueblo, hasta llegar al mar.

orilla 4-1838.jpg

Nuestra última locación fue la playa “Santispac”, Bahía Concepción, a unos minutos de “El Requesón”, arribamos a las 3 de la tarde y sufrimos al ver que no había ninguna palapa disponible y nos íbamos a tener que instalar con una sombrilla, debajo de un abrasante sol de 39ºC, para nuestra suerte, se acercó una persona en su pickup a ofrecernos una palapa en una playa detrás de esta, escondida al público.

orilla 5-1846.jpg

Manejamos un poco de brecha hasta llegar a ella, definitivamente una de las playas más hermosas que he conocido; una pequeña bahía entre montañas, el suelo era una capa de conchitas sobre la arena, sin olas, una alberca natural, gran variedad de peces al snorkelear.

orilla 1-1822

Dormimos bajo la luz de la luna, acompañados por el suave movimiento del mar.

orilla 6-1878.jpg

 

Día 2: destino final

Despertamos a la manera de los antiguos, con el sol naciente, a la orilla del mar, en la playa “El Requesón”. Desayunamos, nadamos y conocimos a una familia que venía desde Ensenada, Baja California Norte, nos regalaron pan de dátil y platicamos un rato. Posteriormente fui a cazar almejas a la orilla del estero, para mi sorpresa encontré muchas que llevé al campamento.

12.jpg

Tomamos camino en la mañana y llegamos hasta Sta. Rosalía, una pequeña ciudad minera, colonia francesa y famosa por la arquitectura de sus casas y la iglesia construida por Gustave Eiffel, (el mismo de la Torre Eiffel).

Eiffel-1656.jpg

Lo único malo de la ciudad era el calor, yo la llamaría el paso al infierno, porque estaba verdaderamente caliente. Visitamos la iglesia y la famosa panadería nombrada igual que la compañía minera, El Boleo, donde compramos un pan típico de la región, llamado Pitaya, suave y parecido a una concha, pero con un sabor muy peculiar.

Panadería-el-boleo.gif

Pan 4-1675.jpg

Llegamos hasta los mejores tacos de pescado que he probado en mi vida, ubicados en un carrito al final de una avenida. Vaya que es un pueblo pintoresco, te sientes fuera de México, lo único que te hace recordar que sigues aquí, es la alta temperatura y la alegría de su gente, subimos hasta el museo, antigua oficina de El Boleo, que tenía una gran exhibición de artículos usados en la época de su funcionamiento a finales del siglo XIX.

museo -1677.jpg

Salimos de ese pequeño infierno y nos dirigimos al punto final de La Baja Sur, Guerrero Negro, llegamos en la tarde, acudimos a la salinera, para nuestra suerte, nos comentaron que debíamos regresar al día siguiente para tomar el tour. Abandonamos el lugar, sin haber visto las dunas de sal, pero con el corazón contento por haber llegado al final de nuestro camino.

SI1-1693.jpg

Arribamos a uno de los más grandes oasis de La Baja Sur, San Ignacio, una población ubicada entre Guerrero Negro y Santa Rosalía. Nos instalamos en el campamento “Los Petates”, donde conocimos a un grupo de ciclistas que estaban recorriendo el país, alegres y con buena vibra.

SI2-1694.jpg

Dormimos a la orilla del lago San Ignacio, un lugar mágico, muy diferente a todo lo que habíamos conocido, verde, repleto de agua dulce, con patos y ranas. Ocurrió lo impensable, sentimos frío en la noche y nos metimos en los sleeping bags.

Día 1: vida nómada

El inicio de la aventura, después de meses de planificación se hace realidad el sueño, dos personas, padre e hijo, con casi nula experiencia en camping y roadtrips, emprenden un viaje por toda La Baja California Sur, desde las playas de Los Cabos San Lucas, hasta la salinera más grande del mundo Guerrero Negro,  aproximadamente 950 km.

8.jpg

Es muy interesante realizar un viaje así porque aprendes a sentirte bien en toda la incomodidad que rodea a la experiencia, desde no tener un baño al que ir, hasta dormir en el suelo, comer al aire libre, que a primera instancia parece algo desagradable para muchas personas, pero ser nómada se convierte en un estilo de vida que otorga libertad.

Dejas de estar atado a tus pertenencias, a un lugar, a ciertas personas, porque el camino se vuelve tu hogar, es sorprendente la cantidad de gente agradable que conoces, el gran número de cosas que descubres cuando sales de tus cuatro paredes, de esa burbuja de seguridad.

Tomamos carretera a eso de las 9:30 y nos dirigimos desde Los Cabos San Lucas, hasta La Paz, ahí paramos a comprar provisiones para poder seguir nuestro camino, continuamos y mientras comíamos kilómetros, pasábamos ciudades como Constitución e Insurgentes, llegamos al cruce de Agua Verde y nos paramos en una choza, en medio de la nada, a comer; primera lección aprendida, siempre pide platillos típicos de la región, me sirvieron los mejores burritos de machaca que he comido en mi vida, aunque tenía un nudo de angustia en la garganta, porque a nuestro alrededor habían tres federales, me sentía en una película de Quentin Tarantino, donde de pronto la situación explota y todo se convierte en sangre y violencia.

untitled-3.jpg

Los paisajes de La Baja Sur, son poesía pura, porque conforme las ruedas devoran los kilometros de carretera, a los lados observas un sin fin de cactus, plantas del desierto, zopilotes, pero ninguna casa o comercio. En un abrir y cerrar de ojos el camino deja de ser una línea recta al pasar Ciudad Constitución y Ciudad Insurgentes, y te adentras a la sierra de La Giganta, donde las curvas son tan cerradas que a momentos piensas que no vas a salir vivo de ahí, la temperatura haciende de los 35 a los 42 grados centigrados,  de pronto volteas a tu lado derecho y puedes ver el mar, de un azul intenso y contrastante al paisaje desértico al que te acostumbraste.

Requeson.gif

Llegamos al atardecer a Bahía Concepción y nos instalamos en la playa “El Requesón”, una de las más bellas y famosas de la región, un mar apacible como una alberca, su distintivo mayor es un brazo de arena que cruza un tramo del agua hasta un estero. Instalamos nuestro campamento y nadamos por un largo rato. Posteriormente miramos las estrellas, a mi papá se le hizo impresionante volver a ver un cielo tan estrellado, algo que por la contaminación y la luz artificial es imposible admirar en la ciudad.

untitled-4.jpg

Unas cuantas estrellas fugaces cruzaron por nuestros ojos, así que decidimos dormir cobijados por la noche y el arrullo del mar.