Juicios sin rostro

El número 14 son las emociones.

Cumplí un mes en San Cristóbal de las Casas, me parece muy interesante como cambia la temporalidad en nuestro interior conforme vamos creciendo. No solo en edad, sino que también en la evolución de la consciencia. Llevo como año y medio en que el tiempo ha dejado de tener sentido, pueden pasar 4 meses en los que perciba que no hay cambio y de pronto dos semanas sentirse como una vida completa.

A lo que voy es que me siento completamente diferente de cuando llegué aquí, he tenido tantos cambios de consciencia, como si un niño travieso prendiera y apagara el switch de una luz, que ya no recuerdo como me sentía antes de venir, ya no me identifico con antiguas maneras de pensar.

Además la energía cósmica que está operando en esta época es fuertísima, por eso, si hay días en los que se sientan excesivamente sensibles, vulnerables, temerosos, alegres, amorosos, no siempre es porque ocurra algo bueno o malo en su interior, es más bien la energía del ambiente que influye en nosotros.

¿Qué he experimentado?

Los últimos cuatro días han sido intensos para mí, en mi interior hay un movimiento fuerte, según la astrología el mes de marzo está marcado por un retroceso emocional (aparente), porque vamos a revivir antiguas heridas, que parecían superadas y surgen con máxima potencia manifestándose de forma física. Con el propósito de que nos desechemos lo que ya no sirve.

En mi se presenta como un bloqueo en el área del plexo solar; angustia, gastritis, colitis, ansiedad, dolores de cabeza, tensión en el cuerpo. Es curioso, porque durante muchos años así me sentía todo el tiempo, ahora que regreso un poco, me doy cuenta de lo mal que manejaba la energía y como ésta en vez de ayudarme, me consumía.

Para ser más concreto en lo que siento, les cuento una experiencia:

El otro día estaba pensando en como no he cumplido con mi propósito de estar más activo en redes sociales,  se me vinieron a la mente otras personas que admiro, quienes si lo hacen y su contenido está llegando a más personas.

De pronto me di cuenta de cómo siempre me sentía juzgado por “los otros”, así que hice el ejercicio de ponerle cara a este grupo de personas quienes yo percibía me tenían bajo su mira, calificando cada acción que yo realizaba según sus parámetros de positivo o negativo.

NO TIENEN ROSTRO

Me di cuenta que no tienen forma o rostro en sí, solo percibí una energía oscura con ojitos de caricatura y sonrisa malévola, pero en sí no son nadie. Son miedos de la infancia en que fui bulleado en la escuela y me inventé esta proyección del ego, para cuidarme y que así yo no cometiera errores que me pusieran en evidencia.

El problema es que como adulto libre, inconscientemente me seguía dejando manipular por creencias que no iban de acuerdo con quien soy, algo tan fácil como estar conscientes en que si a los demás no les parece bien tu forma de ser o expresarte, es problema de ellos (mientras no agredas al otro), somos tan libres como queremos.

Mi invitación para cerrar con este post, es que hagan introspección y visualicen quién les ha puesto esos limites que ustedes creen reales, dense cuenta que ustedes tienen en todo momento el poder de ser como quieran, nadie puede obligarlos a ser algo que no va de acuerdo con su esencia.

 

 

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Déjate llevar por el vórtice

Vórtice: “Remolino de viento o aire (energía) que avanza rápidamente y levanta a su paso polvo o materias poco pesadas.” (RAE, 2018).

Vórtice es mi palabra del momento, me ha llegado de distintas fuentes, es una definición que describe a San Cristóbal de las Casas.

El día de ayer hablé con un amigo, quién me dijo que esta ciudad posee esta característica, ya que está rodeada de pirámides Mayas, las cuales son centros energéticos importantes.

Dato Curioso: las pirámides están alineadas con las estrellas. No fueron puestas de forma aleatoria en un lugar del planeta, todo tiene un propósito.

Siento que entré en este vórtice desde que llegué, cada día es una aventura, salgó por la mañana de la casa sin expectativas y al regresar hago un recuento de las personas que conocí, las pláticas que tuve, los eventos espontáneos en los que participé y me parece una locura estar experimentando tantas cosas.

Estoy por cumplir un mes aquí, pero siento que llevo mucho más tiempo. Recuerdo mi estado anímico inicial, lo comparo con el que tengo ahora y el resultado es completamente distinto. Internamente estoy viviendo una pangea, así como la tierra tuvo un cambio drástico en sus placas tectónicas, yo también estoy teniendo reacomodos muy duros.

Es entrar en el remolino energético, dejarme llevar por su fuerza y permitir que elimine los defectos que han cubierto mi esencia. Liberando la plenitud de quien soy.

Una de las cosas que más me ha dolido ver, pero que más me hace cambiar mi estructura interna, es ver con crudeza, situaciones que acarreó como que; yo siempre adjudiqué a Guadalajara mi amargura, falta de libertad y negatividad.

Justamente quería irme a un lugar en dónde no tuviera ningún vínculo para conocer al verdadero Salvador González y ver crudamente lo que se escondía debajo del víctimismo.

Efectivamente queridos lectores, el problema siempre he sido yo, fue soberbio de mi parte querer culpar al exterior. El causante de toda insatisfacción en mi vida, fui yo. Hablo en pasado porque mi trabajo consciente es sanar toda área dañada de mi vida que fue bloqueada por temer al cambio.

La forma de transformar mi experiencia ha sido por medio de salir de mi zona de confort y vivir todo lo que me aterra, porque solo así puedo acceder a escalones más altos de trascendencia.

Me cansé de esconderme, ahora estoy listo para tomar valor, romper con los miedos y abrir las ventanas para que entré la luz.

Una frase importante de la semana fue: “Empodérate, porque cuando crees en ti eres capaz de hacer cualquier cosa”. 

Se los dejo a procesar, deseo de todo corazón queridos lectores, que en mis palabras encuentren claves para resolver sus problemas personales, porque a final de cuentas somos espejos.

Lo que a mi me afecta, a ti también te ha perjudicado, tal vez manifestado de una forma distinta, pero que a final de cuentas es lo mismo.

Gracias por leerme, el hecho de que te tomes el tiempo de leer este texto aporta a que llegue a más personas. Gracias por ser parte del cambio.

 

Transmuta tu vida

Transmutación es mi palabra del momento, además de que suena poderosa, tiene un significado profundo muy interesante. En su sentido literal quiere decir: convertir una cosa en otra. Los antiguos alquimistas buscaban la piedra filosofal que se decía transformaba cualquier metal en oro.

 

Yo en lo personal no estoy buscando hacerme millonario haciendo experimentos con papel aluminio para convertirlo en lajas de oro.

Más bien me refiero a que en todo momento tenemos el poder de transmutar nuestra experiencia a algo mejor. Así que si estamos pasando por una pésima etapa, en la que quisiéramos desaparecer, está en nuestras manos darle la vuelta a la situación para llegar a la luz.

En mi caso personal, al estar aquí en Chiapas, tengo días en los que me siento pleno, donde no surge duda en mi interior. Todo es un flujo armónico de la existencia, pero por ejemplo tuve una noche, en que desperté de madrugada y caí en cuenta de la soledad en la que me encuentro.

Simplemente quería poder abrazar a mi madre o padre, saber que al despertar los vería en la mesa del desayuno, o algo tan sencillo como compartir una sonrisa con ellos.

Pero no, estoy a muchos kilómetros de distancia, comenzando mi vida de adulto. Solo. Hacía años que no tenía esa sensación de “homesick” tan desagradable. Estos días han sido un enigma para mí, levantarme y no saber quien soy o a dónde voy, luchar contra ello. Desgarrarme intentando resolver el rompecabezas de mi vida.

¿Cómo me voy a desarrollar para tener estabilidad económica? ¿En qué basaré mi vida profesional? ¿Qué me conviene aprender ahora? o tan fácil como ¿Qué es lo mejor que puedo hacer el día de hoy?

A lo cual recibo por respuesta un mar de pensamientos juiciosos y denigrantes, pero si me siento a meditar y concentro mis energías en estar presente, un cálido silencio se apodera de mi cuerpo, recordándome que el sentido de la vida es inherente a la misma.

De nada sirve buscar afuera las riquezas que solo podré materializar desde mi interior. Por ello necesito transmutar esa energía de baja vibración en energía de alta vibración, que en vez de oscurecer me ayude a iluminar el camino que tengo por delante.

He descubierto que las personas más felices son aquellas que viven plenamente cada momento, mientras que las que planean cada segundo de su existencia y buscan que la vida siga sus indicaciones terminan por amargarse, a pesar de haber conseguido lo que se habían propuesto.

Así que, queridos lectores, los invito a disfrutar de éste momento sin cuestionar su valor o trascendencia, tan solo otorguense el regalo de éste instante como venga. Con mariposas en el estómago o dolores de cabeza.

 

Primeros días en San Cristóbal de las Casas

Que deleite es llegar a un lugar en el que te sientes comprendido, donde te encuentras con gente que comparte los mismos anhelos que tú, poseedores de un corazón abierto y que te reciben con brazos abiertos.

“Soy un extranjero de extranja”, Alejandro Jodorowsky.

Me he sentido rejego a escribir para el blog, más que nada de publicar, como si de manera celosa quisiera retener toda esta magia para mí, pero amigos lectores, La magia solo existe cuando se comparte.

DÍA 1: LA LLEGADA

Al salir de la casa de mis padres, el martes de madrugada, comprendí que esa ilusión que veía tan lejana se había convertido en algo real. Mi cuerpo temblaba en espasmos nerviosos, sobretodo al ver la tristeza reflejada en los ojos de mis progenitores,  que me veían como si nunca fuera a regresar…

El aeropuerto era un caos, nunca me había tocado experimentar algo así, llevaba mi equipaje, que consistía en una mochila de viajero de 55lts, casa de campaña, sleeping, tenis extras y una mochila más pequeña con mis artículos personales, en total, cargué unos 40 kilos. Es horrible llevar eso sobre la espalda!!! 

En el mostrador para documentar mi equipaje, una parte de mí rezaba porque me fuera negado el abordaje. No quería salir de mi zona de confort, deseaba con todo mi ser permanecer en lo seguro, aunque esto no me hiciera feliz.

A pesar de que fue un proceso complicado por la excesiva cantidad de cosas que llevaba (no vuelvo a viajar pesado, me lo juré desde ese instante), logré llegar a Tuxtla Gutiérrez, en dónde tomé una van hasta San Cristóbal.

Caminé hasta el domicilio del cuarto que renté, se encuentra en el barrio del cerrillo y como dice su nombre está cuesta arriba. Me recibió la cacera, Karin, una enfermera suiza que se dedica a dar masajes tailandeses y reflexología.

Me introdujo a mi nuevo hogar, y en cuanto estuve solo me senté en la cama de mi nuevo cuarto, intentando respirar, pero me sentía profundamente ansioso.

—¡¿Qué carajos estoy haciendo aquí?!—me pregunté varias veces, pero estaba tan en shock que no podía pensar, la mente me saboteaba.

Caminé por la ciudad, conocí a unas cuantas personas pero no me sentía cómodo, maldije para mis adentros el haber tomado una decisión, que me había desestabilizado tanto.

Mis padres, abuelos y amigos me apoyaron con llamadas telefónicas para que me tranquilizara. Pedí a Dios y a mis seres Divinos que me apoyaran, porque yo solo me sentía incapaz.

DÍA 2: SAL AL MUNDO, NO TE ENCIERRES.

Al día siguiente amanecí mucho mejor, con la resolución de abrirme y salir adelante en esta ciudad desconocida.

Lo hice, a pesar de que mi mente siempre me había hecho creer que me era imposible socializar y ser “normal”, pero en esta ciudad de gente tan distinta por primera vez en mi vida, me siento integrado.

He conocido a infinidad de gente; artistas, poetas, sanadores, budistas, europeos, indígenas, latinoamericanos, asiáticos y esto me ha hecho volver a descubrir, que todos poseemos algo muy especial, que más que distinguirnos de los demás, nos permite estar conectados con ellos.

CONCLUSIÓN: VIVE LA AVENTURA DE LA INCERTIDUMBRE

Cada día es una aventura para mí, hay momentos en que quiero huir, hacerme bolita en mi cuarto y desaparecer, pero es cuando mi oración tiene más poder, porque desde la vulnerabilidad me entrego a Dios, con Fe en que esta incertidumbre será la que me va a otorgar la unión conmigo mismo que tanto estoy buscando.

Y efectivamente, salgo de mi cuarto, sin expectativas, sin saber que ocurrirá y me encuentro con gente y situaciones hermosas. Porque la vida es hermosa, es el regalo más bonito que nos pudo haber dado Dios y está en nuestras manos, vivir esta experiencia mundana de una forma negativa y llena de sufrimiento, o arriesgarnos, lanzarnos al vacío y vivir cada instante como si fuera el último. 

Me he quedado corto con todo lo que he experimentado en estos días, porque no quiero saturarlos, pero sepan que mi escritura será más prolífica y contendrá más detalles sobre este viaje, no a una zona geográfica, sino al interior de mi mismo. 

Amigos lectores, los invito a compartir conmigo esta aventura, si les gustó compartan con su gente cercana. Los quiero!!!

¿Cómo vivir el cambio?

Una imagen dice más que mil palabras, pero ¿qué tal que un conjunto de palabras expresan más que un millón de sentimientos? Retóricas mentales para el día a día.

Día a día. Hora por hora. Año por año. Todo tiene un orden, coherencia, distancia y peso. Hasta las benditas palabras. Malditas también.

Los cambios llegan, las estaciones se modifican y por más que disfrute del verano y quiera vivir eternamente con traje de baño, me será imposible—O bastante complicado. Cuando esté nevando.

¿Cómo vivir el cambio?

Dejándome llevar como la montaña rusa que desciende a toda velocidad por una pendiente en que sentiré vértigo subir por la garganta y unas incontrolables ganas de gritar. ¿De qué serviría reprimir la emoción y esconderme por miedo? 

De nada.

Mejor abro los brazos y preparo los pulmones para emitir el más fuerte grito de éxtasis nunca antes experimentado.

En unas semanas termino la universidad, cuatro años de asistir a clases para que al culminar el periodo me formara como un profesionista de calidad. Después de tanto podré llamarme Licenciado en Comunicación Audiovisual. Se escucha lindo escribirlo.

Para serles sincero NUNCA de los nuncas, pensé que fuera a llegar a su final. Desde el día uno desee acabar, ahora que me encuentro a poco tiempo—Sigo añorándolo con todo mi ser. Pero también tengo mucho miedo. Me cae el veinte de que no solo dejo de ir a la escuela, sino que también dejo de ser un niño.

Me voy a vivir a San Cristóbal de las Casas, Chiapas. ¿Por qué? Esa es una buena pregunta. En primera porque mi intuición eligió ese lugar, segundo, que quiero estar en un lugar rodeado de naturaleza, cultura y más que nada lejos de Guadalajara.

Quiero descubrir quién es Salvador González debajo de todo este bagaje aprendido. Quiero independizarme y demostrarme que soy capaz de salir adelante por mi cuenta. Quiero enfrentar el miedo de estar solo en un lugar desconocido y sin las facilidades habituales. En resumidas cuentas quiero sumergirme en el mundo real.

Una parte de mí está muy emocionada, mientras que otra—La oscura que a veces gana. Se muere de miedo y lo que más quisiera es quedarse aquí a lo cómodo, “tranquilo” y seguro. PERO eso no pasará, porque es mayor mi deseo por superarme.

Sé que me enfrentaré a un sinfín de situaciones difíciles. Que habrán días en que no querré salir de la cama. Que me sentiré solo y extrañaré a toda la gente que dejo atrás.

Pero me mueve más el saber que si acepto este periodo de cambio y logro mi cometido, voy a obtener mucha más confianza en mis capacidades y seré un hombre—Ya no un niño mimado. Orgulloso de su fuerza y voluntad.

En las próximas entradas les seguiré actualizando mi situación de vida, para que sepan que tan bien—o mal. Me encuentro.

Buenas vibras queridos lectores,

 

Salvador González.

Cuando tu interior hable, escucha

Mi interior me pedía a gritos un cambio, así fue como me di cuenta que no podía permanecer estático, igual que siempre; impasible, distraído y como si nada pasara. Decidí cambiar el rumbo de mi existencia, porque si quería vivir, <No solo existir, sino realmente tener una experiencia plena de vida>, iba a necesitar de un sinfín de recursos.

Durante mucho tiempo me sentí maldito, como si fuera un despreciado por Dios, ya que siempre me he sentido todo menos “normal”, veo como la gente vive de manera despreocupada, disfruta de lo que esta frente a sí y hace lo mismo que muchos otros. Mientras que yo pareciera que a todo llevo la contra— No, no por hipster.

Ahora que lo pienso, eso ha sido un gran regalo porque ante la inconformidad se convirtió en una necesidad el encontrar algo que me hiciera sentir bien, aunque fuera algo pequeñito. Cuando decidí cambiar, comencé a cuestionar lo que para mi era correcto, busqué otras formas de aprender y desarrollarme, me lancé a un gran número de vacíos con tal de encontrar la razón de mi existencia. Me topé con demonios que hielan la sangre, he fallado y me he caído, pero siempre, por más lastimado que he estado logro levantarme.

He llegado a un punto en el que me he destrozado tantas veces que ya no me asusta morir, porque sé que el arco iris solo puede aparecer después de la lluvia.

Estoy lejos de ser perfecto, de ser un hombre pleno y de saberlo todo, pero eso no importa porque cada día estoy más cerca de lo que soy y eso me llena de felicidad.

El llamado está dentro de ti también, ese grito interno que obliga a frenar y observar lo que está ocurriendo. Asusta, es difícil de aceptar, pero es la única manera de cumplir con tu propio destino, así que:

Escuchalo, integralo y trabaja por conocerte más, verás como el mundo cambia cuando tú cambias. 

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Vive tu vida como necesites vivirla

Imagina que caminas por una brecha de tierra, tus zapatos empolvados, las piernas cansadas de tanto caminar, lo único que te mantiene es la esperanza de llegar a un maravilloso destino.

Después de mucho andar llegas ante una disyuntiva, en la que puedes tomar cualquiera de los dos senderos:

El de la izquierda, te dará riquezas y alegría inmediata; vas a ser el rey de lo mundano, poderoso e invencible. La gente te va a respetar por tu fama y posesiones, pero el sacrificio que deberás hacer, es abandonar tu esencia, lo que realmente quisieras ser.

Por otro lado, en el camino de la derecha, te anticipo que vas a  sufrir. El trayecto va a estar lleno de pruebas que te van a hacer sentir impotente e incapaz de seguir adelante. La recompensa será que al final vas a experimentar un estado de plenitud que creías imposible, pero a cambio serás un rebelde contra el sistema y tus posesiones materiales van a ser mínimas.

¿Cuál de las dos opciones escogerías?

La izquierda tiene más atractivo a primera vista, porque tendrás los lujos que toda estrella del cine tiene, pero a cambio vas a  perder la esencia que te define y eso es lo peor que le puede pasar a alguien, porque después de todo te das cuenta que no hay una cantidad de dinero suficiente para hacerte feliz.

Yendo por la derecha aceptas renunciar a lo mundano, sé que es difícil de visualizar y todavía más de realizar, en parte porque la gente rechaza a los que no tienen éxito en lo material, pero piensa esto:

¿Qué te va a importar, si vas a sentirte feliz hasta la raíz?

La verdadera riqueza se encuentra en lo invisible a los ojos, recuerda que nada es permanente.

Que quede clara una cosa: No estoy hablando de que tienes que convertirte en un mártir o un monje sin pertenencias, mejor aún, lo que digo es que te transformes en una persona que elimina de su vida lo que no le sirve y con esto aprende a vivir con lo poco que le hace sentir feliz.

Vive tu vida como necesites vivirla, deja a un lado las opiniones de terceros, solo tú sabes lo que te hace feliz.

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¿Y qué sentido tiene todo esto?

Cuando te levantas por la mañana, te lavas los dientes, te bañas y desayunas. Sigues la misma rutina de todos los días. Escuchas el sermón del maestro mientras desearías estar dormido, o los mismos chismes del compañero de trabajo que no soportas, lo peor es que  pones cara de interés para no herir sus sentimientos. Después de todo el aguante te pregunto:

¿Y qué sentido tiene todo esto?

Porque igual que tú, yo también sigo la misma rutina a diario. Hay veces en que me miro al espejo y me cuesta reconocer al ser humano que se encuentra frente a mí. Claro soy yo, de eso no hay duda, pero es un “yo” que se ha moldeado y transformado en lo que se necesitaba para poder adaptarse al ecosistema social que lo puso en crisis, y debo decirte que esto duele.

Te lo repito con letras más grandes:

D U E L E

Duele porque me pregunto, ¿Y qué sentido tiene todo esto?, ¿De qué me sirve angustiarme tanto? ¿Por qué debería de preocuparme por las mismas (inserte insulto) de siempre? Y no encuentro respuesta, porque la respuesta carece de palabras.

Todo se resume a un sentir y a una plenitud del ser.

Amiga lectora, amigo lector, no dejemos que el sistema nos devore vivos, no somos víctimas de él si aprendemos a vivir por nosotros mismos y te hago una nueva pregunta.

¿Qué es lo que tu corazón desea?

Haz una meditación en la que profundices en la persona que quieres ser. No te limites. Si lo que quieres es viajar, ¡Hazlo!, si lo que quieres es pintar, ¡Hazlo!, si lo que más deseas es ayudar a otros, ¿Qué estás esperando? Vive de acuerdo a lo que tu esencia te pide y lo demás llegará por añadidura.

Lo que necesitas en ésta vida es: ¡Vivir! Feliz. Pleno. Amando y siendo amado.

Rodeado de la gente que más te llena y junto al paisaje que más te enamora. Trabaja por ello como si no hubiera mañana, porque tal vez no lo haya. Nada es para siempre, nuestra existencia es tan frágil como la hoja seca que se desprende de un árbol en otoño.

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¿Por qué nos perdemos?

En ocasiones me parece que la vida es plana, esos periodos pueden ser largos o muy cortos, todo depende de las acciones que yo realice para dar la vuelta a ello, en una de mis introspecciones, recibí la revelación del porqué me siento así y lo resumo en una frase:

“Persona que no ama, persona que está perdida”

Lo primero que me vendría la mente al leer esto es que amar se refiere a la pareja, familia o amigos, pero es solo eso, dentro de amar está todosi tú amas cada momento de tu existencia, sea positivo o negativo, disfrutable o detestable, vivirás una vida plena, mientras que al dejar de hacerlo, todo se vuelve detestable.

El tiempo no hace una pausa por mi,

El reloj sigue marcando los segundos,

Los seres siguen naciendo y pereciendo,

Yo continúo a la espera de que algo ocurra,

Nada pasa,

Me aburro, me frustro, me deprimo,

Mis ojos están cerrados,

Decido abrirlos,

Me maravillo con la existencia entera,

Solo necesitaba amar,

Amar a la persona frente a mí,

Amar el cielo despejado,

Amar la fruta que me alimenta,

Amarlo todo,

Pero más que nada,

Amarme a mí.

Es muy fácil escribir sobre ello pero en la práctica es muy difícil, porque requiere de esfuerzo,  consciencia, atención y apertura. A veces me gustaría tener la opción de ponerme en modo avión y vivir en mis fantasías mentales, pero eso no va a resolver mis problemas ni va hará que la vida se convierta en algo bello, más bien abonará a que cada día sea peor que el anterior, hasta que deba abrir los ojos y ver el abismo en el que estoy viviendo.

Enfrenta tu destino

Las puertas del templo sagrado se abren, el profeta se decide a entrar, aunque no sabe que se encontrará adentro, pero está seguro en que es su destino y debe dejar de escapar de él.

Da un paso en el interior de la estancia y el exterior se desvanece, ahora está encerrado en el recinto.

Todo es blanco, «¿Estaré en el cielo?» Se pregunta. Camina y no logra topar con el final, ni a un lado, ni al otro. No hay paredes, es un limbo, el tiempo ha dejado de existir, «¿Quién soy?, ¿Quién era?, ¿En qué me convertiré?», se cuestiona. Más no hay respuesta que resuelva la espiral insana en la que se encuentra.

Pasan segundos, tal vez horas, días o años, la masa abstracta de tiempo parece no tener sentido.

En un instante es un niño, en otro joven, adulto y viejo. Hombre, mujer. Nada. Nada. Nada ¡Nada!

— ¡Por favor sácame de aquí! — Grita con todas sus fuerzas — ¡Ya no aguanto este purgatorio!

No hay respuesta. Se sienta en el suelo, se toma de las rodillas y hunde la cabeza en ellas.

Pasa un rato y se serena, deja que la experiencia lo penetre.

Cruza sus piernas, junta sus manos en una plegaria y con la espalda erguida respira profundamente.

De su pecho surge una pequeña risa que se transforma en una sonora carcajada.

— ¡Eres un genio Señor! — Exclama con lágrimas de felicidad en los ojos — No soy nada, nunca más me quiero definir.

El profeta se desnuda y comienza a danzar ante la melodía de Dios.

Su cuerpo se desliza por la existencia, al abrir los ojos se encuentra con que el vacío se ha desaparecido y el Cosmos entero se le presenta como regalo divino.