Creatividad camino de vida

La creatividad es un concepto tan utilizado que entender realmente lo que significa se ha vuelto imposible, creemos que se trata solamente de la expresión artística, como si fuera un regalo que se genera de forma espontánea y don de unos pocos.

Es una estupidez pensar con esa angostura sobre la creatividad.

Así como un deportista se entrena para aumentar su musculatura, habilidad y condición, una persona necesita ejercitar su creatividad para expandirla, utilizarla eficientemente y convertirla en un flujo constante, más que en chispazos espontáneos.

La creatividad cubre todas las áreas del actuar humano, deberíamos abogar por ser más creativos en cualquier cosa que realicemos, desde barrer la cocina hasta la expresión más profunda de nuestros ser.

Esto enriquecería nuestra experiencia de vida haciéndola más interesante, cada día es una aventura para conocernos más y hacer de las acciones cotidianas una sorpresa constante.

En San Cristóbal he transferido mi creatividad fuera de la escritura (que tengo un poco abandonada) a mi trabajo en Hierba Buena, una hermosa cafetería-galería de arte ubicada en el andador Real de Guadalupe. Cada día hago un esfuerzo consciente por mejorar mis habilidades como barista amateur, descubriendo nuevas maneras de hacer el café.

Experimento cambiando el tiempo, la cantidad, la fuerza aplicada. Fluyo en algo tan simple como hacer el agua fresca del día, que se ha convertido en una atracción para la gente de la ciudad que busca una bebida natural y refrescante y la encuentra manifestada en combinaciones inusuales, producto de la creatividad.

Bien podría cada día repetir las mismas acciones y mi trabajo sería muy bueno, pero eso haría de mi experiencia diaria extremadamente aburrida, en cambio me emociona salir de mi casa y abrir el local, porque me convierto en un alquimista de las bebidas, en un foco de luz para la gente que entra al local y en un estudiante del manejo de un lugar tan mágico como Hierba Buena.

Queridxs lectorxs, los invito a cambiar su rutina diaria con un acto tan simple y bello como tomar consciencia de sus actos, aventurarse a modificar un pequeño elemento de cada acción que realicen, que expresen su creatividad innata y observen la transformación que tendrá su vida.

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Déjalo ser y observa porqué ocurre

Harold Budd – Avalon Sutra

“El fuego puede ser cálido cómo un abrazo, abrasivo si se está muy cerca de él y en descontrol es capaz de quemar” 

Check Up semanal.

Poseo una gran necesidad de control que tengo, deseo manipular cada cosa que me ocurre, finco mi felicidad en las expectativas que imagino sobre el “futuro”.  Cuando las cosas salen de manera distinta me da un corto circuito.

¿Por qué no simplemente dejar que sea lo que tenga que ser?

Uno de los fundamentos del Zen es la Simpleza del ser, esto quiere decir que se elimina el juicio mental y solo se percibe los fenómenos tal cual son.

Así se elimina el excesivo parloteo mental, emociones adversas y energía malgastada.

 

Temazcal 

El domingo asistí a un temazcal realizado por el Círculo de Masculinidad Sagrada del cual formo parte.  Fue una experiencia intensa para mí, porque hubo un punto en el que sentí que ya no podía aguantar más tiempo en el interior del sauna, me estaba derritiendo.

El vapor hizo un recorrido por todos mis chakras, empezando por los superiores. La sensación era parecida a cuando te hacen cosquillas pero ya no quieres. Una incomodidad tremenda de la cual no sabes como escapar. Al salir, experimenté una ligereza deliciosa, me costó trabajo aterrizar, como si fuera parte del viento.

Recogí de esta vivencia la enseñanza de dejar ser; vivir el dolor/sufrimiento en su máxima expresión porque es un proceso que nos brinda el regalo de la tranquilidad.

Dejar Ser

Cada semana integro algo distinto, en esta ocasión estoy re-aprendiendo la necesidad de ceder al control. Recibir cada día como venga, con su luz y su oscuridad, entregando lo mejor de mí para que los resultados sean favorables, pero también recibiendo lo negativo como una llamada de atención para corregir mis pasos.

Es un hecho que el universo funciona como espejo nuestro, todo es un fractal. Si el exterior manifiesta caos, sería bueno preguntarnos, ¿Qué nos quiere decir esta experiencia? y ¿Por qué la estamos creando?

Así podremos resolver problemas cíclicos, que creíamos existentes, pero que de alguna manera se vuelven a presentar cada cierto tiempo.

¿Por qué siempre me relaciono con personas con problemas depresivos?

¿Por qué aparecen personas con energía intimidante que buscan estar cerca de mí?

¿En qué está basada mi escasez financiera?

Hay que cuestionar lo que nos ocurre, soltar la necesidad de control y más bien observar que al apagar un fuego, no se va a extinguir el incendio.

Más bien necesitamos atacar la enfermedad de raíz en vez de solo calmar el síntoma.  

 

Déjate llevar por el vórtice

Vórtice: “Remolino de viento o aire (energía) que avanza rápidamente y levanta a su paso polvo o materias poco pesadas.” (RAE, 2018).

Vórtice es mi palabra del momento, me ha llegado de distintas fuentes, es una definición que describe a San Cristóbal de las Casas.

El día de ayer hablé con un amigo, quién me dijo que esta ciudad posee esta característica, ya que está rodeada de pirámides Mayas, las cuales son centros energéticos importantes.

Dato Curioso: las pirámides están alineadas con las estrellas. No fueron puestas de forma aleatoria en un lugar del planeta, todo tiene un propósito.

Siento que entré en este vórtice desde que llegué, cada día es una aventura, salgó por la mañana de la casa sin expectativas y al regresar hago un recuento de las personas que conocí, las pláticas que tuve, los eventos espontáneos en los que participé y me parece una locura estar experimentando tantas cosas.

Estoy por cumplir un mes aquí, pero siento que llevo mucho más tiempo. Recuerdo mi estado anímico inicial, lo comparo con el que tengo ahora y el resultado es completamente distinto. Internamente estoy viviendo una pangea, así como la tierra tuvo un cambio drástico en sus placas tectónicas, yo también estoy teniendo reacomodos muy duros.

Es entrar en el remolino energético, dejarme llevar por su fuerza y permitir que elimine los defectos que han cubierto mi esencia. Liberando la plenitud de quien soy.

Una de las cosas que más me ha dolido ver, pero que más me hace cambiar mi estructura interna, es ver con crudeza, situaciones que acarreó como que; yo siempre adjudiqué a Guadalajara mi amargura, falta de libertad y negatividad.

Justamente quería irme a un lugar en dónde no tuviera ningún vínculo para conocer al verdadero Salvador González y ver crudamente lo que se escondía debajo del víctimismo.

Efectivamente queridos lectores, el problema siempre he sido yo, fue soberbio de mi parte querer culpar al exterior. El causante de toda insatisfacción en mi vida, fui yo. Hablo en pasado porque mi trabajo consciente es sanar toda área dañada de mi vida que fue bloqueada por temer al cambio.

La forma de transformar mi experiencia ha sido por medio de salir de mi zona de confort y vivir todo lo que me aterra, porque solo así puedo acceder a escalones más altos de trascendencia.

Me cansé de esconderme, ahora estoy listo para tomar valor, romper con los miedos y abrir las ventanas para que entré la luz.

Una frase importante de la semana fue: “Empodérate, porque cuando crees en ti eres capaz de hacer cualquier cosa”. 

Se los dejo a procesar, deseo de todo corazón queridos lectores, que en mis palabras encuentren claves para resolver sus problemas personales, porque a final de cuentas somos espejos.

Lo que a mi me afecta, a ti también te ha perjudicado, tal vez manifestado de una forma distinta, pero que a final de cuentas es lo mismo.

Gracias por leerme, el hecho de que te tomes el tiempo de leer este texto aporta a que llegue a más personas. Gracias por ser parte del cambio.

 

Superar el miedo más crudo

En la última ceremonia de Ayahuasca a la que asistí, me topé con una dureza que no había podido ver antes. Siempre había pensado que por ser sensible estaba abierto, pero que equivocado me encontraba. Estaba tan duro y cerrado como una nuez.

Todo comenzó en febrero del año pasado en una ceremonia, en que sentí un miedo intenso, yo diría que profundo, porque provenía de la parte más elemental de mi ser. En ese miedo yo escuchaba una voz que me decía; “es hora de partir”, tal como yo siempre había querido. Sentí una necesidad gigante de pararme y comenzar a caminar, sin rumbo ni destino aparente hasta encontrar lo que siempre había añorado; la plenitud.

En ese momento el miedo me paralizó, comencé a temblar y me aferré a la persona más cercana a mí, una chica llamada Diana, quien me abrazó y me ayudó a pasar la dificultad.

Durante todo el año estuve trabajando intensamente por enfrentar eso, era una mezcla entre miedo a volverme loco, a perder toda “solidez” de mi vida, porque estaba pasando por el dilema de terminar la carrera (me faltaba un año) y vaya que me sentía vacío yendo a la universidad, sin un sentido y hasta como si me estuviera inflingiendo un daño irremediable.

Les adelanto el año de lucha, no pude superarlo, cada vez que me topaba con ese miedo me resistía para “no perder la coherencia”, pero poco a poco me fui ablandando. Hasta que decidí superar el miedo, porque me di cuenta de lo estancado que estaba.

Así que en la ceremonia de enero me enfrenté de lleno a él.

Lo primero que sentí fue un dolor grande en el pecho, como si algo quisiera salir pero yo lo negara, me faltaba el aire, quería hacerme bolita y dejar que todo pasara, pero eso era una vez más voltearle la cara a mi destino.

Debajo de esa incomodidad se escondía: negación al amor, así que abrí el corazón. Luego llegó ese miedo crudo e incomparable que me heló la sangre, pero me entregué a perderlo todo, porque eso iba a ser mejor que continuar con mi estado jodido.

Al pasar por ese velo me di cuenta de algo impresionante, era mi ego que para mantenerme amarrado me hacía creer que si lo soltaba me perdería en la nada, pero al cruzarlo encontré la dicha de la unión con Dios.

Fue una noche difícil, me sentía incapaz de vomitar al demonio que llevaba dentro, no encontraba un soporte para hacerlo, todo el grupo me ayudó energeticamente a  expulsarlo, en mi trance los escuchaba gritar de dolor, sentir el fuego que durante tanto tiempo me había estado quemando pero yo ya no lo sentía por costumbre, como si estuviera anestesiado.

Recuerdo a alguien gritar: “¿Cómo puedes haber vivido tanto tiempo con eso dentro de ti?”

Al final logré sacarlo, encontré la fuerza en la fe, entendí que en ocasiones es ciega y no se siente, pero hay que confiar, es la única forma de cruzar el valle de las tinieblas. Recibí el apoyo de gente que amo, una de ellas me dijo: “El amor lo puede todo”, se convirtió en el mantra que me elevó de la profundidad del averno.

Me conecté una vez más con quien soy, con la gran luz que emana de mi interior, pero me topé con un nuevo reto, aprender a sentir las emociones desde la luminosidad, porque toda una vida la había pasado creyendo que sabía lo que era el amor, cariño, felicidad, cuando en realidad lo estaba experimentando desde una oscuridad mentirosa.

El que yo haya superado esa montaña no significa que de pronto todo esté perfecto, porque sigo luchando por no dejar que la oscuridad se apodere de mí, lo que si logré fue obtener el dominio de mi ser para fortalecerme y evolucionar en la persona que quiero ser.

¡Al Carajo!

Cierro los ojos y me dejo llevar por la música de Philip Glass en busca de un detonador que dispare mis emociones, en mi estómago se concentra una barrera emocional que no me permite expresarme libremente.

La escritura se ha transformado en lo que nunca quise, una actividad plástica que se resume en: Una necesidad latente por influir, encontrar las mejores palabras, combinaciones y frases para obtener más lectores, hacer el mejor marketing y poder crecer en este medio para así algún día tener la popularidad suficiente para poder vivir de lo que escribo. 

Todo esto me ha llevado a una miseria TOTAL, me siento en una puta cloaca, sumergido en mi propia mierda, porque decidí callar mi voz creativa  para dar cabida a una voz artificial, genérica y que sólo busca gustar.

¡No puedo gustarle a todos!

Tal vez a nadie y aunque le gustara a una sola persona no sería suficiente si no logro gustarme a mí mismo.

Soy yo con el que duermo cada noche y con quien despierto cada mañana, soy yo con quien compartiré tumba y también me pudriré (Si no me incineran antes), el que veo envejecer frente al espejo también soy yo y si no logro gustarme por agradar al público, aunque eso me hiciera famoso, sería una puta (si, necesito usar palabras desagradables) FARSA. 

— ¿Cómo salgo de este agujero? 

Siendo sincero

pero ¿Cómo ser sincero conmigo mismo si no sé quién soy?

De eso se trata el autoconocimiento (palabra que me resulta un tanto asquerosa por los jocosos libros de autoayuda), descubrirse día con día, para entender y aceptar los defectos, así como todas las habilidades que tenemos.

La única forma de amarnos es entregándonos a la dualidad de ser; seres humanos, personas que se equivocan pero buscan enmendar sus errores. 

Héroes Anónimos que se levantan cada mañana con la perspectiva de un nuevo día, sin importar que el anterior los haya pisoteado. De toda la gente que lucha por ser mejor, que a pesar de las caídas, se levanta y de ser necesario se arrastra para poder llegar a la meta que se han planteado.

Lectores, amigos, seres queridos, fantasmas y demonios que rodean mi vida, gracias por leer lo que escribo, es un gran regalo para el escritor. De ahora en adelante seré sincero, puede que mis palabras ofendan, desagraden o no tengan sentido, pero será mejor eso a seguir intentando agradar. Evolucionemos juntos.

¿Te gustó? ¿Te chocó? ¿Quieres comentar algo? ¿Me quieres sugerir algo? Te dejo una linda forma aquí abajo. 

Días difíciles

Hay días en los que desde el momento en que abro los ojos deseo con todo mi ser convertirme en un ente inanimado, como una piedra, montaña o hasta un árbol para no tener que mover un centímetro de mi cuerpo. Son días en que envidio a Mushu mi perro, porque él su única obligación es pasar la víspera echado y nadie espera que haga nada, son jornadas en que no me siento yo, pero también son las más importantes para mi crecimiento personal.

Esto es porque el progreso no se deslinda de las situaciones cómodas, es muy fácil ser constante y realizar una acción cuando no nos cuesta trabajo ni nos genera conflicto alguno, pero cuando pagamos con sudor y sangre aquello que queremos obtener, es el momento en que se impregna en nuestro ser y se convierte en parte de nosotros, son los hábitos que permanecen con el tiempo.

Hoy me siento así, enajenado, desconfiado, sin motivación, con miedo y sería muy fácil ausentarme del mundo, faltar a todas mis clases y compromisos para simplemente encerrarme a ver películas o leer un libro que me brinde la posibilidad de escapar de mi realidad, pero sería un acto cobarde porque perdería una pelea muy importante, una batalla conmigo mismo.

Por eso he decidido empezar con un reto personal en el cual durante treinta días escribiré un post diario, es un ejercicio del que he escuchado genera un cambio positivo en las personas que lo hacen ya que ayuda a desarrollar la creatividad, improvisación y sensibiliza al escritor, más porque las publicaciones se convierten en algo íntimo con el lector.

En estas líneas les describo la persona que se esconde detrás de los versos y cuentos, el que ven en las fotografías sonriendo o que parece muy relajado, éste soy yo, me presento desnudo de etiquetas.

La ansiedad como antídoto

Recuerdo la ceremonia del bosque, en cierto punto me encontraba sostenido de un árbol, estaba mareado y con el peor ataque de pánico de mi vida, buscaba una salida al sufrimiento, cuando de manera inesperada se acercó a mí el Taita, puso su mano sobre mi hombro a señal de apoyo y me dijo,

— Tranquilo, respira, deja que la medicina te cure.

En ese momento no pude entenderlo, pero decidí seguir ciegamente sus palabras, me senté frente a la fogata y dejé de evitar esa gran angustia que me producía ese estado mental.

Me inundó como la niebla que se extiende ante un valle vacío y lo cubre todo, inhalé el miedo y permití que se alojara dentro de mí, al principio me fue muy difícil, sentía ganas de salir corriendo, gritar, llorar, escapar de esa experiencia que tanto me asustaba. Bloquear la visión de la verdad que se me  presentaba, pero logré aguantar y me tranquilicé como me dijo el Taita.

Pasado un rato llegó la paz interior, todos esos sentimientos negativos que momentos antes se apoderaron de mí se habían desvanecido porque dejé de ocultarme y decidí ver.

A partir de ese momento cada vez que sufro de ansiedad y recupero un segundo de cordura entre el caos generado, recuerdo la voz del Oso y las palabras de sabiduría que me regaló, de ese modo me dejo llevar por la marea angustiosa que tanto deseo extinguir.

Nunca es fácil, siempre requiere de una gran fuerza de voluntad y mucha valentía para abrir los ojos ante la bestia que se encuentra frente a mí.

He llegado a desarrollar una teoría que deja de catalogar a la ansiedad como algo negativo y más bien la polariza a un aspecto de crecimiento, ya que es un cúmulo de energía interna, la cual es necesaria para desbloquear cierta área de nuestra vida, pero que no miramos porque nos asusta, así que pasa el tiempo y como la bola de nieve que rueda cuesta abajo, va creciendo hasta que se vuelve inevitable no verla y se convierte en un verdadero obstáculo en nuestra vida.

Bloquea todas las demás esferas de nuestra existencia y nos obliga a dejar todo en pausa para dedicarle la atención que merece, cuando esto ocurre generalmente interpretamos que algo catastrófico ha ocurrido y que debemos de buscar una salida cuando la respuesta esta dentro de nosotros.

La mejor manera de resolver esta situación es al hacer introspección y buscar aquello que nos acongoja, a pesar de que esto nos vaya a generar un dolor intenso

La ansiedad es el siempre vivo recuerdo de que no tenemos más que una pequeña parte del control de nuestra vida. Así que dejemos de obsesionarnos con tener todo calculado, con que nuestro día sea como una hilera de dominós que va a seguir el curso establecido por inercia, nada es seguro y mientras más rápido aprendamos que la vida se vive en el presente y no en el pasado o futuro, más podremos disfrutarla.

Debo aclarar que esta reflexión no pretende invalidar el proceso terapéutico o cualquier otro tipo de remedio para sanar este estado mental, tan solo es una propuesta diferente para enfrentarlo.

 

Jurado Mezcal, FICG32

30 estudiantes de diferentes escuelas de cine, comunicación y animación de México, Costa Rica, Brasil, Guatemala, Alemania, Argentina, Cuba y Estados Unidos.

21 películas mexicanas, que vimos, analizamos, deliberamos y finalmente otorgamos premios a mejor director, fotografía, actor, actriz y el premio mayor a mejor película por $500,000 pesos.

10 días del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG32)

6 días para ver las películas

4 grandiosas personas que cuidaron, guiaron y fraternizaron con el jurado.

1 sola experiencia para encontrar amistades de vida.

Cuando me dijeron que había sido elegido para ser Jurado Mezcal, supe que iba a existir un antes y un después de mí, yo lo veía como uno de esos cursos intensivos que la vida te pone para evaluar tu crecimiento y asimismo te enseña cosas nuevas.

Fue un gran reto para mí, en el que tuve que demostrar mi fuerza interior, mi capacidad de adaptarme al cambio, ser flexible y la humildad que tanto creía tener, ante situaciones con las que no esperaba encontrarme.

Uno piensa que es fácil ver películas, pero no saben lo que es ver entre 3 y 5 filmes diarios, en una sala oscura y sin la posibilidad de dormirte en ellas, con tan solo 4 horas de sueño, todos desarrollamos una habilidad superior para mantenernos despiertos y estar atentos.

Fueron días exhaustivos, en los que me enamoré, comprendí mi misión de vida y conocí a personas de las cuales me puedo vanagloriar en llamar hermanos, fue una estancia que no solo engloba aspectos cinematográficos, sino de todo el espectro humano, desde los primeros días en que todos caímos enfermos del estómago y perdimos vergüenza, hasta la convivencia diaria con personas que no nos conocíamos y  de un momento a otro compartíamos una rutina.

Nunca antes había sentido tanta comodidad con un grupo de gente, siempre he sentido que debo de cuidar mi lado vulnerable, pero con ellos, pude prescindir de ello sin sentir angustia. Me sorprendió mucho conocer a gente tan rica en conocimientos, cultura, amor, creatividad y locura.

Comprendí que la locura no es mala, al contrario es necesario acogerla para ampliar los límites de la mente y explotar la creatividad al máximo. Descubrí mi mantra diario: “soy lo que debo ser, no lo que los demás quieren que sea. Renuncio a mi necesidad de complacer expectativas.”

La experiencia terminó con dos sentimientos: nostalgia, por las personas que partieron a sus hogares y felicidad, de saber que tengo hermanos y hermanas en diferentes partes del globo, me siento plenamente agradecido con la vida por unos días tan plenos.

Un beso

Estábamos sentados el uno frente al otro, quedé impactado por la belleza de sus facciones, miré sus ojos y me introduje en su esencia, me abrió las puertas de su ser y me dejó fascinado, con lo bella que era esa mujer.

─ Estás preciosa.

─ Gracias ─ Me contestó con un poco de timidez.

Me acerqué más y quedamos a un palmo de distancia, podía sentir su respiración, la calidez que emanaba al tocar mi cuerpo, pude ver como su piel se erizaba conforme rompía el espacio que nos separaba. Decidí tomar su mano y entrelazar mis dedos con los suyos, su corazón comenzó a latir al ritmo de los tambores que marcan el inicio de la guerra, más bien de una tregua diría yo, de la unión de dos seres.

─ ¿Por qué no te acercas más? ─ Me preguntó.

─ Porque antes de ello quiero que estemos sincronizados.

─ ¿Para qué? ─ Me contestó como si no entendiera de lo que estaba hablando.

─ Shh…─ Acerqué mi dedo índice a sus labios y suavemente la hice callar.

Ella cerró los ojos y comenzó a respirar profundamente, era el momento adecuado de efectuar el ataque, me acerqué y posé mis labios sobre los suyos. No quedan palabras para describir el acto.