Transmuta tu vida

Transmutación es mi palabra del momento, además de que suena poderosa, tiene un significado profundo muy interesante. En su sentido literal quiere decir: convertir una cosa en otra. Los antiguos alquimistas buscaban la piedra filosofal que se decía transformaba cualquier metal en oro.

 

Yo en lo personal no estoy buscando hacerme millonario haciendo experimentos con papel aluminio para convertirlo en lajas de oro.

Más bien me refiero a que en todo momento tenemos el poder de transmutar nuestra experiencia a algo mejor. Así que si estamos pasando por una pésima etapa, en la que quisiéramos desaparecer, está en nuestras manos darle la vuelta a la situación para llegar a la luz.

En mi caso personal, al estar aquí en Chiapas, tengo días en los que me siento pleno, donde no surge duda en mi interior. Todo es un flujo armónico de la existencia, pero por ejemplo tuve una noche, en que desperté de madrugada y caí en cuenta de la soledad en la que me encuentro.

Simplemente quería poder abrazar a mi madre o padre, saber que al despertar los vería en la mesa del desayuno, o algo tan sencillo como compartir una sonrisa con ellos.

Pero no, estoy a muchos kilómetros de distancia, comenzando mi vida de adulto. Solo. Hacía años que no tenía esa sensación de “homesick” tan desagradable. Estos días han sido un enigma para mí, levantarme y no saber quien soy o a dónde voy, luchar contra ello. Desgarrarme intentando resolver el rompecabezas de mi vida.

¿Cómo me voy a desarrollar para tener estabilidad económica? ¿En qué basaré mi vida profesional? ¿Qué me conviene aprender ahora? o tan fácil como ¿Qué es lo mejor que puedo hacer el día de hoy?

A lo cual recibo por respuesta un mar de pensamientos juiciosos y denigrantes, pero si me siento a meditar y concentro mis energías en estar presente, un cálido silencio se apodera de mi cuerpo, recordándome que el sentido de la vida es inherente a la misma.

De nada sirve buscar afuera las riquezas que solo podré materializar desde mi interior. Por ello necesito transmutar esa energía de baja vibración en energía de alta vibración, que en vez de oscurecer me ayude a iluminar el camino que tengo por delante.

He descubierto que las personas más felices son aquellas que viven plenamente cada momento, mientras que las que planean cada segundo de su existencia y buscan que la vida siga sus indicaciones terminan por amargarse, a pesar de haber conseguido lo que se habían propuesto.

Así que, queridos lectores, los invito a disfrutar de éste momento sin cuestionar su valor o trascendencia, tan solo otorguense el regalo de éste instante como venga. Con mariposas en el estómago o dolores de cabeza.

 

Advertisements

Los miedos son del tamaño de nuestra imaginación

El guerrero se entrenó para vencer a su enemigo, monstruo feroz de gran estatura, poder y malicia. Pensaba que en su actual estado no podría hacerle frente a la bestia, así qué se sumió en las más profundas meditaciones para despertar su espíritu ancestral, realizó ejercicios físicos que hicieron explotar sus músculos hasta tonificarlos y hacerlos fuertes, se desarrollo en las más complejas artes marciales y el uso de armas para estar a la altura.

En resumidas cuentas se pulió a tal grado que no quedó ninguna pizca de la antigua debilidad que en él se había presentado. Por medio de un halcón envió un mensaje a su enemigo, se encontrarían al atardecer en el campo de batalla, solo ellos dos, para definir la victoria entre uno u otro.

Llegado el momento, el guerrero sintió nervios, reprimió la sensación con el pensamiento “lógico” de que la gente fuerte no se siente así.

De frente con su enemigo, observó que tenía una musculatura más desarrollada que la suya, dientes afilados,  y era tal su nivel psíquico que su cuerpo levitaba. De sus manos emergía oscuridad que podía moldearse en el arma más letal. Ante tal imagen no pudo reprimir un agudo temblor que recorrió todo su cuerpo, sentía que el aire le faltaba, tomó grandes bocanadas de oxígeno que no hacían más que acentuar el miedo.

Huyó despavorido desde antes de haberlo intentado, simplemente le fue imposible mover un dedo frente a tal demonio. En su dojo se sentó tomado de las rodillas a temblar, llorar y maldecir la vida.  Se dijo a sí mismo « ¿Cómo es posible que después de tanto no hayas podido?¡Eres peor escoria que él!», se dio latigazos hasta que su piel sangró implorando la dejaran en paz, pero ni aun así dejó de hacerlo.

Exhausto se desplomó sobre el suelo de madera, manchado con sangre, en un profundo sueño en el cual se presentó su maestro. Iba sentado sobre una blanca nube que cambiaba de colores conforme la emoción del momento.

— Acércate— Dijo telepaticamente.

Dócilmente se acercó cabizbajo el alumno que no había podido sobreponerse a sus propios miedos.

— Maestro.

El maestro levantó el dedo índice de la mano derecha haciéndolo callar.

— No necesito tus excusas, quiero que me digas una cosa, ¿Por qué has dejado de confíar en ti?

El guerrero iba a comenzar a hablar, pero le era imposible dar una respuesta carente de excusas, simplemente no tenía razón alguna más que el miedo.

— Me dejé dominar por el miedo.

El maestro asintió con un movimiento de su cabeza, puso sus dos manos sobre la coronilla del guerrero y le transmitió energía sanadora. Quién se desvaneció relajado.

Al abrir los ojos se encontró sobre el piso manchado de sangre, tocó su espalda para sentir las heridas, pero ya no había nada, la piel estaba lisa y sana.

Tomo una ducha con agua helada, lavó su cuerpo con cariño y una vez más salió al encuentro de su enemigo, quien seguía en el mismo lugar del día anterior. Inmóvil.

Se posó frente a él e hizo una reverencia, sintió una vez más los nervios y las ganas de huir, pero sabía que no tenía escapatoria, desenfundó su espada y con un movimiento limpio del sable, cortó por mitad a su enemigo.

Sorprendido ante tal hazaña, vio a su enemigo evaporarse como humo blanco, anonadado sostuvo con más fuerza su espada a la espera de ser atacado por la espalda, era imposible que así de fácil pudiera vencer a tal enemigo.

Alerta y en guardia, gritó a su enemigo, “¡Sal bestia inmunda, no te escondas de tu destino!”, pero pasaron los minutos y nada ocurrió. El sol resplandecía, los pajarillos cantaban, la atmósfera estaba sumida en un sopor de tranquilidad.

Una voz le susurró al oído, “Los miedos son del tamaño de nuestra imaginación”.

El guerrero hizo una reverencia y agradeció a la vida por haberle impartido tan sabia lección.

 

¡Al Carajo!

Cierro los ojos y me dejo llevar por la música de Philip Glass en busca de un detonador que dispare mis emociones, en mi estómago se concentra una barrera emocional que no me permite expresarme libremente.

La escritura se ha transformado en lo que nunca quise, una actividad plástica que se resume en: Una necesidad latente por influir, encontrar las mejores palabras, combinaciones y frases para obtener más lectores, hacer el mejor marketing y poder crecer en este medio para así algún día tener la popularidad suficiente para poder vivir de lo que escribo. 

Todo esto me ha llevado a una miseria TOTAL, me siento en una puta cloaca, sumergido en mi propia mierda, porque decidí callar mi voz creativa  para dar cabida a una voz artificial, genérica y que sólo busca gustar.

¡No puedo gustarle a todos!

Tal vez a nadie y aunque le gustara a una sola persona no sería suficiente si no logro gustarme a mí mismo.

Soy yo con el que duermo cada noche y con quien despierto cada mañana, soy yo con quien compartiré tumba y también me pudriré (Si no me incineran antes), el que veo envejecer frente al espejo también soy yo y si no logro gustarme por agradar al público, aunque eso me hiciera famoso, sería una puta (si, necesito usar palabras desagradables) FARSA. 

— ¿Cómo salgo de este agujero? 

Siendo sincero

pero ¿Cómo ser sincero conmigo mismo si no sé quién soy?

De eso se trata el autoconocimiento (palabra que me resulta un tanto asquerosa por los jocosos libros de autoayuda), descubrirse día con día, para entender y aceptar los defectos, así como todas las habilidades que tenemos.

La única forma de amarnos es entregándonos a la dualidad de ser; seres humanos, personas que se equivocan pero buscan enmendar sus errores. 

Héroes Anónimos que se levantan cada mañana con la perspectiva de un nuevo día, sin importar que el anterior los haya pisoteado. De toda la gente que lucha por ser mejor, que a pesar de las caídas, se levanta y de ser necesario se arrastra para poder llegar a la meta que se han planteado.

Lectores, amigos, seres queridos, fantasmas y demonios que rodean mi vida, gracias por leer lo que escribo, es un gran regalo para el escritor. De ahora en adelante seré sincero, puede que mis palabras ofendan, desagraden o no tengan sentido, pero será mejor eso a seguir intentando agradar. Evolucionemos juntos.

¿Te gustó? ¿Te chocó? ¿Quieres comentar algo? ¿Me quieres sugerir algo? Te dejo una linda forma aquí abajo. 

Baila. No dejes de bailar.

Habrán días en que lo único que quieras sea permanecer estático, quedarte tirado en la cama observando el techo o de perdida viendo Netflix, pero que tengas que levantarte contra toda fuerza natural.

¿Por qué pasa eso? 

1. La situación del momento es desmotivante.

2. Caminas por el sendero equivocado y llevas una vida que te desagrada.

3. Simplemente, quieres estar solo.

4. No encuentras el sentido.

5. Te sientes frustrado, triste y/o deprimido.

¿Qué hacer? 

La respuesta la encontré en el libro Baila, baila, baila,  del autor japonés Haruki Murakami, de quien soy fanático, porque me parece que es un escritor que logra retratar la cotidianidad de tal manera en que lo hace ver como un evento espectacular.

 El personaje principal, del cual no sabemos su nombre, entra en otra dimensión en la que se encuentra con el hombre carnero y le pregunta qué hacer con su vida.

La respuesta es fantástica:

— Entonces, ¿Qué diablos hago?

— Baila —dijo el hombre carnero—. No dejes de bailar mientras suena la música. ¿Lo entiendes? Baila. No dejes de bailar. No pienses porque lo haces. No le des vueltas ni le busques significados.  (Murakami, 1988).

Así que ahí lo tienes, cuando todo pierda sentido, las cosas se vuelvan oscuras y aburridas, en que despegarte la sabana del cuerpo sea como quitarte la piel. Baila, en tu cuarto, en tu mente, en tu corazón. Que todo tu ser se llene de la maravillosa melodía de estar vivo.

SI TE GUSTÓ ESTE POST, SUSCRIBETE POR MAIL PARA RECIBIR DIRECTO EN TU BANDEJA DE ENTRADA LO MÁS NUEVO. 

Bibliografía

Murakami, H. (1988). Baila, Baila, Baila. Barcelona: Tusquets.

 

Cuando tu interior hable, escucha

Mi interior me pedía a gritos un cambio, así fue como me di cuenta que no podía permanecer estático, igual que siempre; impasible, distraído y como si nada pasara. Decidí cambiar el rumbo de mi existencia, porque si quería vivir, <No solo existir, sino realmente tener una experiencia plena de vida>, iba a necesitar de un sinfín de recursos.

Durante mucho tiempo me sentí maldito, como si fuera un despreciado por Dios, ya que siempre me he sentido todo menos “normal”, veo como la gente vive de manera despreocupada, disfruta de lo que esta frente a sí y hace lo mismo que muchos otros. Mientras que yo pareciera que a todo llevo la contra— No, no por hipster.

Ahora que lo pienso, eso ha sido un gran regalo porque ante la inconformidad se convirtió en una necesidad el encontrar algo que me hiciera sentir bien, aunque fuera algo pequeñito. Cuando decidí cambiar, comencé a cuestionar lo que para mi era correcto, busqué otras formas de aprender y desarrollarme, me lancé a un gran número de vacíos con tal de encontrar la razón de mi existencia. Me topé con demonios que hielan la sangre, he fallado y me he caído, pero siempre, por más lastimado que he estado logro levantarme.

He llegado a un punto en el que me he destrozado tantas veces que ya no me asusta morir, porque sé que el arco iris solo puede aparecer después de la lluvia.

Estoy lejos de ser perfecto, de ser un hombre pleno y de saberlo todo, pero eso no importa porque cada día estoy más cerca de lo que soy y eso me llena de felicidad.

El llamado está dentro de ti también, ese grito interno que obliga a frenar y observar lo que está ocurriendo. Asusta, es difícil de aceptar, pero es la única manera de cumplir con tu propio destino, así que:

Escuchalo, integralo y trabaja por conocerte más, verás como el mundo cambia cuando tú cambias. 

————-SI TE GUSTÓ COMENTA, COMPARTE Y DA UN LIKE————-BUENAS VIBRAS HOY Y SIEMPRE.————————————

 

El poder de las palabras

Un sabio amigo una vez me dijo,”Las palabras son hechizos, con los que vas creando tu realidad”, en su momento se me hizo interesante, pero con el paso de los años cada día ha cobrado más sentido esa frase. Uno de los aprendizajes más grandes de mi vida ha sido:

La importancia de la palabra.

Te puedes dar cuenta de quién es una persona por su diálogo, si prestas la suficiente atención encontrarás el subtexto que se esconde bajo la superficialidad, por ejemplo:

“Prefiero estar solo, odio a la gente, si por mi fuera nunca saldría de mi cueva”. Expresa un miedo gigante a ser rechazado por la sociedad.

 

Las palabras funcionan primero que nada, para exponer los miedos que se quieren ocultar, segundo, decretan la manera en la que quiero que se rija mi vida y tercero llenan de veneno a la gente que me escucha.

Utiliza con sabiduría tus palabras, cambia las oraciones negativas a positivas, habla cuando te nazca y no para llenar espacios. Es terrible la tensión que se genera por el silencio  entre dos personas que no tienen tema de conversación, pero me parece todavía peor hablar al azar para cubrir el vacío.

Últimamente hablo menos, observo y escucho más, lo cual me hace encontrar maestros en todas partes, cada persona me deja algo de sí mismo con su conversación y también cuando me nace platicar mis palabras tienen mayor poder y repercusión en quien está frente a mí.

Te invito a que observes la manera en la que hablas, si dices muchas cosas negativas o malas palabras, si tus temas de conversación son superficiales o llenos de aprendizaje, al igual que escuchar a tu gente más cercana e intentar descifrar lo que realmente necesitan y verás como vas a generar un gran cambio a partir de pequeñas acciones.

SI TE GUSTÓ EL POST TE INVITO A COMENTAR, COMPARTIR Y DAR LIKE. GRACIAS.

Experiencias trascendentales 1.0

La llegada del amanecer fue una experiencia repleta de textura y matices, tuve una sensación de integridad que no se siente todos los días. Conforme pasaban los minutos y la luminosidad aumentaba, podía percibir el alza del sol como si Dios hubiera accionado el interruptor de un controlador celestial, llenando de vida el día.

 

A la par de la llegada de un nuevo día, también un nuevo “yo”, se alzó.

Con estas palabras quiero empezar a relatar la experiencia que viví la semana pasada en ceremonia de Ayahuasca y Psilocibina. Admito que me da miedo escribir de ello por la opinión pública, pero también lo utilizo como herramienta de aceptación de mí mismo, de quién soy. Dejo de ocultar mi esencia. Es un camino que decidí tomar hace ya algún tiempo.

El bosque fue el espacio de práctica y liberación, la noche nos arropó dando inicio a la ceremonia, las tomas sucedieron y  a con el paso de los minutos mi mente se expandió, permitiéndome la entrada al juego astral de la consciencia.

Mi ego se inhibió y emergió; “Salvador”. El niño, el adulto, la esencia, lo real. Me sorprendí por su personalidad juguetona y llena de energía. Ahora que lo pienso, tal vez mi cansancio crónico proviene de utilizar gran parte de mi energía en mantener mi esencia bajo las sombras.

Durante la noche fui  un niño inocente, lleno de amor y con una palpable necesidad de sentirlo y transmitirlo. Bailé alrededor de la fogata, sentí las canciones tamborilear en mi corazón, pero también tuve que enfrentarme a la realidad, de la que se desprende una dura pregunta.

¿Quién Soy?

Me transmute en una hoja de papel que Dios tomó con sus mano y arrugó sin clemencia. Aquello que quería que permaneciese impoluto se convirtió en el eslabón más débil, esa hoja que escribí con cursiva y  buena ortografía; las leyes y caminos que rigen mi vida, como cada ceremonia, fueron destrozadas.

Recuerdo la insoportable presión de la medicina diciéndome, acepta lo que eres y mi terca negación de no hacerlo por miedo, entre las cosas que destacan recuerdo frases como:

“Extraño a _______, pero no me permito aceptarlo porque sería vulnerable”

” No quiero hacer aquello a lo que me comprometí”

“Me mantengo al margen de la vida porque me da miedo ser lastimado y rechazado”

“Necesito expresar amor; me estoy secando por mantener apariencias”

Aquella ola de totalidad terminó con una última frase que entregué a la llama de la fogata:

“¿Por qué siempre me obligo a hacer cosas que odio? ¿Por qué me obligo a vivir sintiéndome mal?”.

Lo que acabo de relatar no fue toda la experiencia, ni siquiera se acerca a la punta del iceberg, pero si dejo evidencia un aspecto importante de aquel sábado en que fui yo mismo.

Si te gustó te invito a dar like, compartir y comentar.

Gracias queridos lectores que me acompañan en el interesante caminar de la vida.

 

Madurar duele, acéptalo y crecerás

La llegada del invierno marca el marchitar de la temporada, como el desvanecer de un sólido que se queda sin esencia, las hojas se deslizan secas bajo la fuerza de un viento que las lleva a un destino incierto.

El ser humano también experimenta dentro de si un cambio de estaciones.  El niño no sabe el dolor de la madurez, pero cuando llega el momento de hacer la transición, se le presentan dos opciones: aceptar el cambio o perecer. Si decide acceder, debe entregarse al sufrimiento que trae consigo la transformación; en cambio si decide negarlo, no significa que físicamente va a morir, más bien es entregar su espíritu como sacrificio para “salvar” su comodidad.

Nadie sabe que es lo que le espera del otro lado, el joven se retuerce de miedo al pensar en los demonios que va a encontrar al cruzar el río. Los que ya lo han cruzado lo exhortan a ser fuerte y entregarse a la evolución de consciencia. Mientras que aquellos que renegaron al crecimiento, lo asustan y maldicen su camino, porque el joven tiene el corazón suficiente para dar el siguiente paso.

El muchacho se sienta a esperar la llegada del invierno, observa su reloj con impaciencia mientras en su interior siente el consumir de su antigua persona, las hormigas del cambio extinguen lo mundano. Vuelve a mirar el reloj, tan solo unos cuantos segundos han transcurrido, “¿Cuándo llegará el final?”, se pregunta. Aparece un maestro, tiene la cabeza rapada y una barba blanca como la nieve, su mirada seria se esconde detrás de los anteojos. Lo observa con seriedad y extiende su mano para ayudarle a levantarse.

Lo primero que le enseña es a trabajar en si mismo, lo siguiente a ser paciente,

“Cada persona tiene su tiempo, no intentes acelerar el tuyo, fluye de manera orgánica”, le dice con su dura voz.

El chico quiere entender, desea con todo su corazón imitar al maestro a quien ama por haberle salvado, pero no puede entenderlo porque está del otro lado. Logra ver el premio a la distancia, pero por más que brasea a través de las densas aguas de la existencia, no llega a su destino.

Un golpe con el bastón, el muchacho se soba la cabeza y reclama.

“Deja de fantasear, mata la mente”, replica el maestro, “No pienses en la meta, vive tú camino y recoge los nutrientes que necesitas para fortalecerte, esto tan solo ha comenzado”.

El joven se abruma y llora con desesperación, se siente incomprendido, abandonado y débil, pero tiene fe en su maestro y eso le hace creer en si mismo también.

Se levanta y continúa con su camino, sabe que caerá, comprende que será difícil, pero nunca más vuelve a dudar de su capacidad.

Si te gusto comenta, comparte y cuenta tu historia.

 

¿Por qué nos da miedo ser reales?

Hay una escultura bellísima, todos la elogian por la suavidad de sus lineas, por la fineza de su material y la propuesta innovadora que emana. Hasta que encuentran un defecto. Es un simple detalle, pero excavan tanto que  llegan a la conclusión de que toda la obra es una porquería. Todo por esa nimiedad.

Ahora imagina que esa escultura es una persona, que trabaja su apariencia para ser perfecta a los ojos de los demás, pero un día la gente descubre que tiene algo que no cuadra con esa perfección (claramente aparente) y es juzgada de ser un fraude.

La realidad es que desde un principio no fue real, porque buscar agradar al otro es modificar lo que uno es, para ser del gusto común y claro siempre habrá algo que desagrade y desenmascare la mentira.

¿Por qué nos da tanto miedo ser reales?

¿Acaso la opinión pública nos va a partir por la mitad?

Nos asustan tanto los juicios, que somos capaces de cambiar todo lo que somos para encajar en la sociedad. Al grado que hacemos cosas que odiamos para ser aceptados. Fingimos ser como los demás para que nos quieran. Hablamos como el de al lado para no estar solos. Nos abandonamos para ser amados, pero es imposible que nos amen si somos una mentira.

Nadie nos puede privar de lo que somos más que nosotros mismos.

Las palabras son invisibles, dentro de nosotros está siempre la posibilidad de hacerlas flechas que penetren y destruyan o negarles el paso a nuestro corazón.

El rechazo duele, lastima y  nos asusta, pero duele más pretender ser algo que no somos para quedar bien frente a los demás.

Queridx lectorx, te invito a dejar de esculpir una belleza externa que esté vacía en las entrañas. Trabaja por ser real, da el clavado a tu interior y encuentra lo que te hace ser únicx. No dejes que los juicios te devoren, tú eres más fuerte.  

La persona más hermosa es aquella que se acepta tal cual es.

 

 

Vive tu vida como necesites vivirla

Imagina que caminas por una brecha de tierra, tus zapatos empolvados, las piernas cansadas de tanto caminar, lo único que te mantiene es la esperanza de llegar a un maravilloso destino.

Después de mucho andar llegas ante una disyuntiva, en la que puedes tomar cualquiera de los dos senderos:

El de la izquierda, te dará riquezas y alegría inmediata; vas a ser el rey de lo mundano, poderoso e invencible. La gente te va a respetar por tu fama y posesiones, pero el sacrificio que deberás hacer, es abandonar tu esencia, lo que realmente quisieras ser.

Por otro lado, en el camino de la derecha, te anticipo que vas a  sufrir. El trayecto va a estar lleno de pruebas que te van a hacer sentir impotente e incapaz de seguir adelante. La recompensa será que al final vas a experimentar un estado de plenitud que creías imposible, pero a cambio serás un rebelde contra el sistema y tus posesiones materiales van a ser mínimas.

¿Cuál de las dos opciones escogerías?

La izquierda tiene más atractivo a primera vista, porque tendrás los lujos que toda estrella del cine tiene, pero a cambio vas a  perder la esencia que te define y eso es lo peor que le puede pasar a alguien, porque después de todo te das cuenta que no hay una cantidad de dinero suficiente para hacerte feliz.

Yendo por la derecha aceptas renunciar a lo mundano, sé que es difícil de visualizar y todavía más de realizar, en parte porque la gente rechaza a los que no tienen éxito en lo material, pero piensa esto:

¿Qué te va a importar, si vas a sentirte feliz hasta la raíz?

La verdadera riqueza se encuentra en lo invisible a los ojos, recuerda que nada es permanente.

Que quede clara una cosa: No estoy hablando de que tienes que convertirte en un mártir o un monje sin pertenencias, mejor aún, lo que digo es que te transformes en una persona que elimina de su vida lo que no le sirve y con esto aprende a vivir con lo poco que le hace sentir feliz.

Vive tu vida como necesites vivirla, deja a un lado las opiniones de terceros, solo tú sabes lo que te hace feliz.

———————-Si te gustó el post——-Comenta——Comparte——Comunica——————–