¿Cómo vivir el cambio?

Una imagen dice más que mil palabras, pero ¿qué tal que un conjunto de palabras expresan más que un millón de sentimientos? Retóricas mentales para el día a día.

Día a día. Hora por hora. Año por año. Todo tiene un orden, coherencia, distancia y peso. Hasta las benditas palabras. Malditas también.

Los cambios llegan, las estaciones se modifican y por más que disfrute del verano y quiera vivir eternamente con traje de baño, me será imposible—O bastante complicado. Cuando esté nevando.

¿Cómo vivir el cambio?

Dejándome llevar como la montaña rusa que desciende a toda velocidad por una pendiente en que sentiré vértigo subir por la garganta y unas incontrolables ganas de gritar. ¿De qué serviría reprimir la emoción y esconderme por miedo? 

De nada.

Mejor abro los brazos y preparo los pulmones para emitir el más fuerte grito de éxtasis nunca antes experimentado.

En unas semanas termino la universidad, cuatro años de asistir a clases para que al culminar el periodo me formara como un profesionista de calidad. Después de tanto podré llamarme Licenciado en Comunicación Audiovisual. Se escucha lindo escribirlo.

Para serles sincero NUNCA de los nuncas, pensé que fuera a llegar a su final. Desde el día uno desee acabar, ahora que me encuentro a poco tiempo—Sigo añorándolo con todo mi ser. Pero también tengo mucho miedo. Me cae el veinte de que no solo dejo de ir a la escuela, sino que también dejo de ser un niño.

Me voy a vivir a San Cristóbal de las Casas, Chiapas. ¿Por qué? Esa es una buena pregunta. En primera porque mi intuición eligió ese lugar, segundo, que quiero estar en un lugar rodeado de naturaleza, cultura y más que nada lejos de Guadalajara.

Quiero descubrir quién es Salvador González debajo de todo este bagaje aprendido. Quiero independizarme y demostrarme que soy capaz de salir adelante por mi cuenta. Quiero enfrentar el miedo de estar solo en un lugar desconocido y sin las facilidades habituales. En resumidas cuentas quiero sumergirme en el mundo real.

Una parte de mí está muy emocionada, mientras que otra—La oscura que a veces gana. Se muere de miedo y lo que más quisiera es quedarse aquí a lo cómodo, “tranquilo” y seguro. PERO eso no pasará, porque es mayor mi deseo por superarme.

Sé que me enfrentaré a un sinfín de situaciones difíciles. Que habrán días en que no querré salir de la cama. Que me sentiré solo y extrañaré a toda la gente que dejo atrás.

Pero me mueve más el saber que si acepto este periodo de cambio y logro mi cometido, voy a obtener mucha más confianza en mis capacidades y seré un hombre—Ya no un niño mimado. Orgulloso de su fuerza y voluntad.

En las próximas entradas les seguiré actualizando mi situación de vida, para que sepan que tan bien—o mal. Me encuentro.

Buenas vibras queridos lectores,

 

Salvador González.

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¡Al Carajo!

Cierro los ojos y me dejo llevar por la música de Philip Glass en busca de un detonador que dispare mis emociones, en mi estómago se concentra una barrera emocional que no me permite expresarme libremente.

La escritura se ha transformado en lo que nunca quise, una actividad plástica que se resume en: Una necesidad latente por influir, encontrar las mejores palabras, combinaciones y frases para obtener más lectores, hacer el mejor marketing y poder crecer en este medio para así algún día tener la popularidad suficiente para poder vivir de lo que escribo. 

Todo esto me ha llevado a una miseria TOTAL, me siento en una puta cloaca, sumergido en mi propia mierda, porque decidí callar mi voz creativa  para dar cabida a una voz artificial, genérica y que sólo busca gustar.

¡No puedo gustarle a todos!

Tal vez a nadie y aunque le gustara a una sola persona no sería suficiente si no logro gustarme a mí mismo.

Soy yo con el que duermo cada noche y con quien despierto cada mañana, soy yo con quien compartiré tumba y también me pudriré (Si no me incineran antes), el que veo envejecer frente al espejo también soy yo y si no logro gustarme por agradar al público, aunque eso me hiciera famoso, sería una puta (si, necesito usar palabras desagradables) FARSA. 

— ¿Cómo salgo de este agujero? 

Siendo sincero

pero ¿Cómo ser sincero conmigo mismo si no sé quién soy?

De eso se trata el autoconocimiento (palabra que me resulta un tanto asquerosa por los jocosos libros de autoayuda), descubrirse día con día, para entender y aceptar los defectos, así como todas las habilidades que tenemos.

La única forma de amarnos es entregándonos a la dualidad de ser; seres humanos, personas que se equivocan pero buscan enmendar sus errores. 

Héroes Anónimos que se levantan cada mañana con la perspectiva de un nuevo día, sin importar que el anterior los haya pisoteado. De toda la gente que lucha por ser mejor, que a pesar de las caídas, se levanta y de ser necesario se arrastra para poder llegar a la meta que se han planteado.

Lectores, amigos, seres queridos, fantasmas y demonios que rodean mi vida, gracias por leer lo que escribo, es un gran regalo para el escritor. De ahora en adelante seré sincero, puede que mis palabras ofendan, desagraden o no tengan sentido, pero será mejor eso a seguir intentando agradar. Evolucionemos juntos.

¿Te gustó? ¿Te chocó? ¿Quieres comentar algo? ¿Me quieres sugerir algo? Te dejo una linda forma aquí abajo. 

Músculo creativo exprimido

El vigente nerviosismo ante la página en blanco,

El músculo creativo que se encuentra exprimido,

Gran miedo a la derrota,

Prefiero voltearme y no ver,

Pretender que nada pasa,

Hacer como si nada existiera,

Pero ahí está tan presente como un elefante en el cuarto,

Angustia creativa que cierne sus fauces agresivamente sobre mí,

Me asfixia y desgarra,

Cierro los ojos para no sentir, pero solo magnifica el dolor,

Me rindo ante ti,

Mátame; pero sólo prométeme que no quedará nada de mí,

Me haces callar,

Un último borbotón de sangre anuncia mi partida,

Me despido de mí y despierto con la sorpresa de que he

RENACIDO. #Gonram

 

 

5 Razones para ir a la FIL2017

La navidad nos llega a los tapatíos con un mes de anticipación, en vez de esperar hasta el 25 de diciembre, los amantes de la literatura la recibimos desde el día en que comienza la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o como  mejor la conocemos; FIL.

El invitado de honor de este año es Madrid, capital española que se distingue por su luz, no solo en su aspecto físico sino en lo artístico y cultural, ha llegado a  iluminar La Perla Tapatía.

Si nunca has venido a la FIL te recomiendo que lo hagas y para motivarte te dejo cinco razones para que te animes:

1. Libros, libros, libros y… ¡¡¡ Más LIBROS!!!

De todos los colores, tamaños y sabores.  Los hay clásicos y de lo más modernos. Podrás encontrar obras como Don Quijote de la Mancha (En un sinfín de versiones), hasta la novela más reciente de Haruki Murakami.

No creas que todo son letras sin dibujitos, también hay un área de novela gráfica, manga, libros infantiles y juegos para la mente como rompecabezas.

2. Conferencias, presentaciones y ruedas de prensa

¿Te interesa saber sobre lo más nuevo de alguna editorial? o ¿Quisieras saber más sobre ese libro que te recomendó tu mejor amiga? Entonces has llegado al lugar correcto, porque en la FIL hay conferencias, presentaciones y ruedas de prensa sobre diversos temas.

3. Talleres y actividades

Si lo que quieres es aprender a ser un poeta, mejorar en tu escritura o simplemente pasar un buen rato expresando tu espíritu creativo, date una vuelta, aquí podrás disfrutar de distintos talleres y actividades sin costo para que puedas divertirte y conocer algo nuevo.

Si nada de eso te gusta, también puedes ir al Foro FIL a disfrutar de los conciertos que ofrece gratuitamente el festival.

Puedes ingresar a la página del festival para enterarte de los eventos.

4. Conocer a tus autores favoritos

¿Te enteraste que viene el autor de tus novelas favoritas y quieres que te firme tus libros? Prepárate para conocer a tu autor predilecto/a y conocer a más personas que también disfruten de esos libros de los que tal vez no puedes hablar con cualquier persona, quien sabe, tal vez y hasta conoces a tu nueva mejor amiga.

5. Enamorarte de la lectura 

Si te hablan de libros y lo único que piensas es, “Qué aburrido”, te invito a que te des la oportunidad de ir a la FIL y que conozcas la pasión que han tenido tantas personas a lo largo de muchos siglos, puede que en el estante menos esperado encuentres una novela que te atrape y te enseñe lo que es amar un libro.

Si decides ir a la FIL y nos encontramos en su intrincado laberinto de pasillos, me encantaría saludarte y que me recomiendes tu libro favorito.

 

 

 

 

Experiencias trascendentales 1.0

La llegada del amanecer fue una experiencia repleta de textura y matices, tuve una sensación de integridad que no se siente todos los días. Conforme pasaban los minutos y la luminosidad aumentaba, podía percibir el alza del sol como si Dios hubiera accionado el interruptor de un controlador celestial, llenando de vida el día.

 

A la par de la llegada de un nuevo día, también un nuevo “yo”, se alzó.

Con estas palabras quiero empezar a relatar la experiencia que viví la semana pasada en ceremonia de Ayahuasca y Psilocibina. Admito que me da miedo escribir de ello por la opinión pública, pero también lo utilizo como herramienta de aceptación de mí mismo, de quién soy. Dejo de ocultar mi esencia. Es un camino que decidí tomar hace ya algún tiempo.

El bosque fue el espacio de práctica y liberación, la noche nos arropó dando inicio a la ceremonia, las tomas sucedieron y  a con el paso de los minutos mi mente se expandió, permitiéndome la entrada al juego astral de la consciencia.

Mi ego se inhibió y emergió; “Salvador”. El niño, el adulto, la esencia, lo real. Me sorprendí por su personalidad juguetona y llena de energía. Ahora que lo pienso, tal vez mi cansancio crónico proviene de utilizar gran parte de mi energía en mantener mi esencia bajo las sombras.

Durante la noche fui  un niño inocente, lleno de amor y con una palpable necesidad de sentirlo y transmitirlo. Bailé alrededor de la fogata, sentí las canciones tamborilear en mi corazón, pero también tuve que enfrentarme a la realidad, de la que se desprende una dura pregunta.

¿Quién Soy?

Me transmute en una hoja de papel que Dios tomó con sus mano y arrugó sin clemencia. Aquello que quería que permaneciese impoluto se convirtió en el eslabón más débil, esa hoja que escribí con cursiva y  buena ortografía; las leyes y caminos que rigen mi vida, como cada ceremonia, fueron destrozadas.

Recuerdo la insoportable presión de la medicina diciéndome, acepta lo que eres y mi terca negación de no hacerlo por miedo, entre las cosas que destacan recuerdo frases como:

“Extraño a _______, pero no me permito aceptarlo porque sería vulnerable”

” No quiero hacer aquello a lo que me comprometí”

“Me mantengo al margen de la vida porque me da miedo ser lastimado y rechazado”

“Necesito expresar amor; me estoy secando por mantener apariencias”

Aquella ola de totalidad terminó con una última frase que entregué a la llama de la fogata:

“¿Por qué siempre me obligo a hacer cosas que odio? ¿Por qué me obligo a vivir sintiéndome mal?”.

Lo que acabo de relatar no fue toda la experiencia, ni siquiera se acerca a la punta del iceberg, pero si dejo evidencia un aspecto importante de aquel sábado en que fui yo mismo.

Si te gustó te invito a dar like, compartir y comentar.

Gracias queridos lectores que me acompañan en el interesante caminar de la vida.

 

Mexicanos con “M” mayúscula, porque somos grandes

Hace una semana redacté un un ensayo para mi clase de Geopolítica, en el que tenía que expresar mi postura ante considerar a México como un Estado Fallido, en mi reflexión mencioné aspectos como: desigualdad, corrupción y narcotráfico, afirmando que estábamos fallando como nación, pero que:

Tal vez todo lo negativo que se nos presentaba era para que tocáramos fondo y eso nos motivara a trabajar para salir adelante.

Siempre he pensado que nuestro problema es que tenemos una sociedad basada en el individualismo y eso fácilmente se expresa en dichos populares como: “El que no tranza no avanza”, “Para que haya un gandalla siempre se necesita un güey que se deje”, y más frases que ejemplifican la necesidad de desenvolverse en un ambiente “hostil”.

Siempre he pensado que la mejor solución es:  Generar un sentimiento de comunidad entre los ciudadanos, no estimaba que fuera posible (en tan corto tiempo),  pero admito que me quedé sin palabras ante el sismo del 19 de septiembre, ya que a pesar de la terrible catástrofe, ocurrió un milagro;  la gente se movilizó para ayudar y sacar adelante la situación.

Todo mexicano, aunque no estuviera involucrado directamente con el desastre desarrolló empatía por el prójimo, abrió su corazón y rompió con las barreras que nos separan entre clases sociales. Ante la crisis todos nos convertimos en hermanos. Ayudar se transformó en una necesidad interna, nos convertimos en una gran comunidad.

Mexicanos que han donado víveres y herramientas para el rescate, Mexicanos que abrieron la puerta de sus casas a otros hermanos, Mexicanos que dejaron todo para acudir a las zonas críticas para ayudar a remover escombros y salvar personas.

Mexicanos con “M” mayúscula, porque somos grandes, no solo en nuestras acciones, sino en el corazón.

Que éste evento pase a la historia no solo como un evento desastroso, sino también como el inicio de una nueva era para México, en que el individualismo se extinguió para dar comienzo a una etapa de compañerismo, donde todos somos comunidad y velamos por el bien común. En la cual crecer significa ayudar al otro a subir los escalones del desarrollo.

¡Gracias Mexicanos! #FuerzaMéxico

¿Y qué sentido tiene todo esto?

Cuando te levantas por la mañana, te lavas los dientes, te bañas y desayunas. Sigues la misma rutina de todos los días. Escuchas el sermón del maestro mientras desearías estar dormido, o los mismos chismes del compañero de trabajo que no soportas, lo peor es que  pones cara de interés para no herir sus sentimientos. Después de todo el aguante te pregunto:

¿Y qué sentido tiene todo esto?

Porque igual que tú, yo también sigo la misma rutina a diario. Hay veces en que me miro al espejo y me cuesta reconocer al ser humano que se encuentra frente a mí. Claro soy yo, de eso no hay duda, pero es un “yo” que se ha moldeado y transformado en lo que se necesitaba para poder adaptarse al ecosistema social que lo puso en crisis, y debo decirte que esto duele.

Te lo repito con letras más grandes:

D U E L E

Duele porque me pregunto, ¿Y qué sentido tiene todo esto?, ¿De qué me sirve angustiarme tanto? ¿Por qué debería de preocuparme por las mismas (inserte insulto) de siempre? Y no encuentro respuesta, porque la respuesta carece de palabras.

Todo se resume a un sentir y a una plenitud del ser.

Amiga lectora, amigo lector, no dejemos que el sistema nos devore vivos, no somos víctimas de él si aprendemos a vivir por nosotros mismos y te hago una nueva pregunta.

¿Qué es lo que tu corazón desea?

Haz una meditación en la que profundices en la persona que quieres ser. No te limites. Si lo que quieres es viajar, ¡Hazlo!, si lo que quieres es pintar, ¡Hazlo!, si lo que más deseas es ayudar a otros, ¿Qué estás esperando? Vive de acuerdo a lo que tu esencia te pide y lo demás llegará por añadidura.

Lo que necesitas en ésta vida es: ¡Vivir! Feliz. Pleno. Amando y siendo amado.

Rodeado de la gente que más te llena y junto al paisaje que más te enamora. Trabaja por ello como si no hubiera mañana, porque tal vez no lo haya. Nada es para siempre, nuestra existencia es tan frágil como la hoja seca que se desprende de un árbol en otoño.

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Reconciliación con nosotros mismos

Hay un chico sentado en una banca del parque, su expresión es seria, sombría; mira a las palomas que buscan migajas de pan para abastecer su hambre, misma que él siente hacia ser feliz.

También observa a la gente; parejas, solteros, familias, amigos, que al final del día son seres humanos como él que día con día siguen una misma rutina, luchan por conseguir sus sueños y superan sus crisis existenciales.

Cada uno con sus diferentes limites, la diferencia que él tiene con ellos, es que él no quiere ser feliz hasta que no alcance la cumbre de su existencia:

Éxito profesional, mente abierta, espíritu pleno, amor en abundancia, seguridad económica, libertad total.

Visualiza cada una de sus metas y mide la distancia para alcanzarlas que sigue siendo abismal; a pesar de que año con año da un paso para acercarse a ellas. Se frustra, se mira en el reflejo del charco y se escupe con repudio, comienza un monólogo de rabia y odio consigo mismo.

— ¡¿Cómo puede ser que a ésta edad sigas luchando contra los mismos demonios?!— Se dice con desprecio.

— Es que tú no entiendes lo difícil que es para mí superar esos miedos, yo solo quiero sentirme bien, todo lo demás es complementario. — Se contesta arrepentido.

— ¡Deja de lamentarte pedazo de mierda! Entiende que la única manera de ser grandes es alcanzando lo que nos hemos propuesto.

— ¡Déjame en paz, me queman tus palabras, ya no quiero ser tu esclavo! — Se responde entre sollozos.

La gente que pasa por el parque lo mira confundida, un hombre piensa en acercarse a ayudarlo, pero él lo aleja con un movimiento de manos. No padece demencia, tan solo es otra persona que no puede lidiar consigo mismo, que día con día pierde la batalla contra su propio ser.

¿En dónde reside la verdadera felicidad?

Existen mil y un teorías diferentes, yo creo que se encuentra en lo más sencillo, como la reconciliación con nosotros mismos.

Heridas personales

Una habitación oscura,

El indiscreto faro de la calle ilumina la escena,

En la que está una persona sentada,

La cual tiene un cuchillo en sus manos,

Lo sostiene con fuerza, su mirada es iracunda,

Observa su antebrazo, la suave piel que le cubre,

Con un dedo presiona el filo de la navaja para probarla,

Un delgado corte, la sangre escarlata se aglomera en una gota,

Que cae sobre la baldosa del suelo,

El líquido se junta hasta formar un pequeño charco,

Con el mismo dedo escribe un texto que dice:

“Yo nunca pedí nacer en este mundo”,

Se dispone a cortar las venas que irrigan su brazo izquierdo,

Con la habilidad de un artesano práctica el corte,

Siente la presión del filo sobre su piel,

Lo va a hacer,

Alguien entra al cuarto,

Es una mujer; no es su madre, tampoco su hermana,

Tal vez una amante, eso no importa,

Lo abraza, la sangre deja de ser lo único que mancha el suelo,

Las lágrimas de ambos fluyen como un torrente fluvial,

Ella se disuelve, Él se queda solo, pero ya no necesita de nadie,

Se ha vuelto a integrar, el arma blanca es inútil para liberarlo de sí mismo,

La única respuesta está en su interior,

Se adentra en el abismo de su ser y encuentra:

Vida, amor y serenidad,

Los intenta tomar pero no puede, la fuerza no ayuda,

Una voz le susurra algo al oído, es femenina y angelical:

“Humildad”,

Abre sus brazos y expone su pecho,

“Perdona la soberbia de haber pensado en quitarme lo más sagrado que tengo”,

Las tres posesiones que buscaba caen sobre sus manos como ligeras plumas,

Sonríe y agradece.

Cae en un profundo sueño de restauración.

Letras a la mente (1.0)

El sonido de los coches a la distancia,

La marea en constante cambio,

A ratos sube, a ratos baja,

El viento de altamar que golpea mi cuerpo,

Lo acaricia y lo desgarra,

Me siento envuelto.

Los rayos del sol queman cada tejido de mi piel,

La entreverada telaraña de relaciones que genera mi mente,

El juego de sinapsis neuronal que nunca para,

El deseo de tomar la red de cables y aparatos,

Cargarlos hasta un abismo y tirarlos,

Ver como se estrellan contra el suelo,

Se rompen en pedazos y se convierten en una masa inservible que me ha liberado de mí.

Libre y con una mente fresca me podré sentar a orillas del mar,

Simplemente a contemplar la belleza de la creación.

No hay pasado, no hay futuro, tan solo el presente en el que me encuentro,

Ya no me preocupo, ya no me altero y mucho menos me angustio,

Suspiro en añoranza mientras continúo esclavo de mis propios pensamientos.