Mujer amada cuánto te he esperado

@elesq

Un sol brillante ilumina la playa,

Tu melena dorada danza con la arena,

De fondo está el océano,

Padre, Madre de nuestra unión,

Nos miramos a los ojos,

Con tu sonrisa comprendo que el momento ha llegado,

Me acerco a ti en un estado de plena confianza,

Me acompaña la certeza de que mi beso corresponderás.

Rodamos en la arena,

Nos reímos y tomamos un baño de mar,

Separados nunca más,

Unión sagrada que ningún ser podrá romper,

Festejemos la llegada de un amor largamente esperado,

Que los regalos sean besos y caricias,

Mujer amada yo me entrego a ti.

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Cuando te miro

Cuando te miro,

El universo entero se presenta ante mis ojos,

Las figuras pierden su forma habitual y los colores se resaltan,

Al compás de una canción carente de sonido bailamos en la eternidad,

Mujer concédeme un beso, deja que me pierda en ti,

Regalaría cien años de vida por el regalo de probar tus labios,

Eres fruta dulce que espera a ser mordida,

Deja que pruebe aquello que reservas para un solo ser,

Déjame ser aquel por el que olvides toda regla, por el que desees romper con las barreras,

Niega que me amas, niega que añoras ésta unión como la cima de una montaña que quieres alcanzar,

Niega que deseas que nos expresemos cariño acumulado,

En el claro de un bosque,

Una arboleda reservada para nosotros,

Que ningún otro ser haya pisado,

Bajo la bendición de los árboles,

Para consagrar a Dios un amor escrito desde el principio de los tiempos.

¿Cómo encender el corazón?

Tomé un sorbo de la copa de vino y dejé que el líquido color sangre bajara por mi garganta y llenara de calidez mi estómago al momento en que le decía a mi amigo que mi corazón estaba apagado.

—¿A qué te refieres con eso Jaime? — Preguntó con sorpresa.

—A que ese interruptor que generalmente está prendido, simplemente se ha desconectado, por lo que estoy imposibilitado a amar o sentir cualquier tipo de excitación por la vida.

— Lo que quieres decir  es… ¿Qué estás muerto?

—En vida puede ser, pero ese órgano sigue latiendo dentro de mí, todavía bombea sangre y me permite respirar.

—¿Y qué piensas hacer para que vuelva a funcionar?

—Si lo supiera, no estaría aquí. — Repuse sarcástico.

Levanté mi copa y brindé por todos aquellos seres que habíamos perdido la razón de estar vivos.

—Yo creo que necesitas una chispa Jaime, algo que genere la ignición del motor de vida. — Dijo Federico con preocupación.

—Tienes razón, pero ¿Dónde la encuentro?

—Yo creo que si dejas de buscar va a llegar. — Se quedó callado unos momentos y tras meditarlo un poco continúo. — A ver hagamos un ejercicio. Cierra tus ojos y esperar sin esperar nada (por más irónico que parezca).

—¿Ya vas a empezar con tus estupideces Zen? — Respondí en tono de burla.

—Sólo inténtalo, nada pierdes.

Así que cerré los ojos y deje de preocuparme por la condición de mi corazón, poco a poco me fui relajando y percibí a lo lejos en la profunda oscuridad una débil luz, que parpadeaba y luchaba por hacerse notar. Me emocioné.

Abrí los ojos para comunicar esto a mi amigo, me sorprendí, ya que me di cuenta que el escenario había cambiado y que una mano tocaba mi hombro.

Voltee al encuentro del ente desconocido que me llamaba y me encontré con una hermosa mujer, no caí en cuenta de su figura o atributos físicos. Lo que me flechó fue la luz que irradiaba su ser. Ella era la chispa que necesitaba dejar de buscar para que llegara hasta mí.