No somos casualidad

Tengo la profunda convicción en que nada es aleatorio, ningún encuentro es casualidad, aunque en ocasiones optemos por verlo así.

Somos rompecabezas que se complementan con las piezas de otras personas, no venimos a este mundo a estar aislados, separados de quien tenemos enfrente, más bien nos nutrimos, nos compartimos, hacemos de esta tierra un campo fértil para jugar como niños, que disfrutan de una complicidad sin límites, no hace falta decir palabras o buscar infructuosamente racionalizar la situación, más bien nos impulsa el deseo a explorar desde la inocencia el vínculo que nos conecta.

No necesito deletrear nombres o describir personas para que sepas quién eres, es tan sencillo como mencionar que nos hemos visto, más allá de mirarnos a los ojos, nuestras almas se han cruzado.

La chispa está encendida y de ella ha nacido un fuego que dependerá de nosotros  extinguirlo u elevarlo a una hoguera, en la playa con el mar de fondo, observando la Vía Láctea, riendo de la eternidad que se esconde debajo de un segundo.

Es sencillo ¡Baila! ¡Sacúdete! deja caer de tu cuerpo el peso de la racionalidad, que los cuadrados mentales pierdan sus ángulos y se conviertan en círculos, ciclos, que se unen como burbujas en una simbiosis mágica, sin principio ni fin, una amalgama libre que crece conforme más pasión le es inyectada.

Pensar, discernir, evaluar y analizar son recursos vanos en este viaje que emprendemos con la intención de volar, para soltarnos de las anclas que nos mantienen pesados, a raz del suelo, con la mirada fija en los sospechosos usuales, inmersos en la monotonía mundana, formando parte de una fría y deshumanizada cuadricula.

Desarticula las ideas que se reproducen como un disco rayado en tu cabeza, aquellas que se trasladan por todo tu ser, como un veneno que se expande imitando al cáncer, nublando tu esencia. Desvaneciendo tu verdadera identidad.

Tú eres, yo soy. Nosotros somos.

¿Qué eres?              ¿Qué soy?

¿Qué somos?

 

¿Acaso importa? ¿Por qué necesitamos definir la vida?

 

Regresemos al lenguaje primordial del ser humano, carente de palabras e ideas, puro como la existencia, energía que crea y da sentido a todo sin necesidad de ser estructurada: el amor.

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Pies descalzos

Los rayos del sol entran por el ventanal, impactan contra las sábanas blancas de algodón de los amantes que siguen dormidos, un delgado rayo alcanza a chocar contra sus ojos, él despierta, se despabila y sale de la cama. Camina descalzo sobre el piso de madera.

Baja sigilosamente a la cocina, saca una bolsa de granos de café del estante, la abre y huele su contenido. Dulce fragancia que será triturada por el molino. Pone seis cucharadas del fino polvo en la prensa francesa, calienta una tetera con agua. Mientras continúa con su ritual.

De la canasta de paja toma mangos, naranjas, melón, piña y sandía. Con destreza las pela y corta en cuadros, sirve la fruta en un platón de barro. Del refrigerador saca tortillas de nixtamal; amarillas, moradas y blancas. Las pone sobre el comal. También saca huevos, champiñones, cebolla, jitomate y cilantro.

Pica finamente las verduras, pone mantequilla en la sartén, cuando se derrite agrega la cebolla, la mueve a ratos contemplando el cambio de color, después añade el jitomate, los  champiñones y un poco de cilantro. Cuando el guiso huele delicioso,  agrega los últimos ingredientes: huevos, pimienta y sal.

El resultado es estupendo. Sirve el agua caliente dentro de la prensa francesa, sube los alimentos y los deja fuera del cuarto, sobre una mesita que funciona como recibidor. Despreocupado regresa a la cama donde ella continúa durmiendo, su respiración es profunda, su cabello rizado esparcido sobre las sábanas blancas.

Acerca sus labios a su cuello y da un suave beso, casi imperceptible. Ella se estremece, voltea al lado contrario con la esperanza de salvar su sueño, pero eso ya no es posible, porque él continúa besando su cuello, sus parpados, sus mejillas y fulmina con sus labios.

Responde cariñosamente al beso, se abrazan, la acaricia. Sus pies desnudos se entrelazan. Una mirada silenciosa que transmite más que todas las palabras, el lenguaje del corazón.

Le pide que cierre los ojos.

Sale del cuarto y regresa con todo lo que ha preparado, ella abre los ojos y sorprendida por el acto, se desliza hasta él y lo abraza. Da un sorbo a la taza de barro que contiene café humeante y comparte un beso fragante con él.

Profetas del Amor

Llegaron del cielo, una mezcla entre polvo de estrellas y esencia del cosmos, incomprendidos, diferentes, peculiares. Cada uno tuvo que pasar por un largo camino en el que aprendieron a  aceptar, comprender, y exaltar aquello que los separaba de los demás, lo cual ante el mundo era una amenaza.

En una encrucijada de la vida, se encontraron el uno frente al otro: hombre y mujer, Yin y Yang, Sol y Luna, la combinación ancestral del equilibrio. Sus corazones que estuvieron largo tiempo dormidos despertaron de su letargo y comenzaron a latir, como dos imanes fueron atraídos hasta lo más cercano del otro, eran dos ciegos que a través del tacto conocen el espacio que los rodea, callaron y dejaron que sus manos les guiaran a descubrir los misterios del otro.

Una conexión muy fuerte se manifestó dentro de ellos, los engranes volvieron a girar y de luz se llenó su ser. Él decidió hacer un gran sacrificio, entregarle su corazón, el cual era su posesión más preciada, ya no valía la pena esconderse y guardar, el tiempo para ser paciente había terminado y solo quedaba entregarlo todo o morir.

Así que intentó acercar sus manos al pecho para extirpar el órgano, pero su cuerpo no se movió, ella sonrío levemente porque pensaba lo mismo, del centro corporal de ambos comenzaron a salir unas hebras luminosas, semejantes a las raíces de un árbol que busca el agua, se unieron y entrelazaron en una danza milenaria, la trenza elevó hasta el cielo donde formó un gran corazón, las dos almas gemelas se habían encontrado y una vez más hacían de uno lo que antes eran dos.

Él órgano dorado se expandió a tal grado que llegó a cubrir el sol, hasta que no pudo más y explotó, los pedazos se convirtieron en cenizas, en polvo de estrellas que cayó sobre las ciudades y depositó una semilla de amor en cada una de las personas que tocó.

El pacto estaba sellado, el misterio revelado, en el crepúsculo de la existencia comprendieron quienes eran: Profetas del Amor. Su gran misión, enseñar al mundo a amar con plenitud y sin reservas. Una pareja con el propósito de germinar las semillas que se habían instaurado en los corazones de cada persona.