Verso al amor (1)

Cuando no sientas amor,

Recuerda el amor que te profesé,

Cuando te sientas solo,

Recuerda el tiempo que estuve contigo,

Cuando añores cariño,

Recuerda el abrazo con el que te acogí,

Cuando caigas en la desesperanza,

Recuerda la fe que mueve montañas,

Cuando la vida deje de tener sentido,

Traeré el camino para ti,

Permite que la flor de la vida se abra,

Deja que sus pétalos florezcan,

Y llenen de su dulce fragancia tus días.

La única infelicidad es aquella que te creas,

La única felicidad es aquella por la cual trabajas,

Que tu danza llene de ligereza el peso de la vida,

Bello ser humano recuerda que eres siempre amada.

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Meditar para estar consciente

Al meditar recuerdo pensar que era necesario el silencio total en el espacio que estuviera, no quería que ningún ruido externo penetrara en mi estancia sagrada porque me iba a distraer, así que cuando sucedía me llenaba de ira y echaba la culpa a ese ruido de que no pudiera concentrarme y entrar en un estado consciente.

Cualquier pequeño ruido, desde mi madre hablando hasta un carro que pasara, lo percibía como una maldición a mi crecimiento espiritual, llegue al punto de utilizar tapones de oídos, pero la realidad es que era una excusa para distraerme y no tomar responsabilidad de ello.

Se escucha muy extraño, pero tiene sentido. Últimamente cuando medito, lo primero que hago es hacerme consciente del espacio en el que estoy, de los sonidos, las entradas de aire, la calidez, el frío, el estado de mi cuerpo; si estoy tenso o siento dolor, al igual que mi estado anímico, porque esa es la consciencia plena y el propósito primario de meditar es estar en el presente.

Así que me he dado cuenta que los (mal llamados) ruidos externos ya no me molestan, porque comprendí que lo que realmente me distrae es el diálogo interno: pensar en los pendientes del día, en la experiencia que tendré ante cierto evento o en la manera de desenvolverme mejor con las personas.

Siempre buscamos excusas que nos liberen de nuestra propia culpa, es parte de las trampas que nos pone la mente y es importante que nos hagamos conscientes de ello para que dejen de tener poder sobre nosotros.

Gracias vida

Cada mañana que amanece es un día más en este camino que se quema como la vela que alumbra la noche, y parece que nos olvidamos de ello, existimos como si esto fuera a ser eterno, con todos nuestros lujos y preocupaciones; pocas veces nos damos el espacio de bendecir nuestro viaje por el mundo,cantaba Violeta Parra su famosa canción, “Gracias a la vida“, yo también le dejo unas letras a mi vida: 

Hay tanto que agradecer,

Desde el viento que mueve la hoja del árbol,

Hasta el beso que transpira pasión,

La danza de las olas del mar,

O la profunda calma del océano,

La sonrisa de mi hermano,

Y el abrazo de mi hermana,

El encuentro de dos almas enamoradas,

O el sufrimiento que se evapora,

La libertad en cada paso,

O la jaula a la que me condeno,

No hay límites en el agradecimiento,

Podemos agradecer nuestras barreras mentales,

O lo fácil que es destruirlas,

Gracias a lo bueno,

A lo malo,

A la vida,

A la muerte,

A el amor que nos profesamos,

Y al Gran Espíritu que nos permite continuar jugando.