Eres responsable de tu felicidad

El día de ayer escribí sobre las cadenas de sufrimiento, un tema que sigo investigando porque es fascinante darnos cuenta de como sufrimos por otras personas, cuando la realidad es que no debería de ocurrir, eso no quiere decir que hagamos de piedra el corazón, pero si entender que no es nuestro trabajo resolver los problemas de otro.

Hoy se me ocurrió este mantra, “Yo soy responsable de mi bienestar y felicidad”, ¿sencillo no? Pero esto quiere decir también que dejamos de adjudicarle nuestros problemas a los demás, es abandonar la idea de que el otro, ya sea amigo, amiga, pariente, pareja tiene la llave para que estemos bien.

Es aceptar que no tenemos poder sobre las cosas que nos pasan, claro que hay situaciones que se pueden evitar, pero en regla general no tenemos control sobre los estímulos externos.

Recuerdo que antes padecía de ansiedad social, por lo que al salir a una fiesta tenía que hacer miles de rituales para sentirme lo suficientemente seguro y disfrutar del evento. En mi mente decía, “Por favor que nada negativo ocurra para que sea feliz”, claro está que atraía todo lo que no quería y cuando algo “malo” pasaba, lo pongo entre comillas porque podía ser desde algo insignificante como que una persona no me saludara, me sentía más frágil que las copas de vino.

Lo cual hacía de mi vida un martirio, porque vivía dudando hasta de mi sombra y dando el poder a otros de mi felicidad. Así que cuando tomas consciencia de que eres la única persona que puede hacerte sentir bien, comienzas a trabajar en ello y a dejar de excusarte en las acciones de los otros, te llenas de fuerza y de poder.

Así que hoy, regálate la oportunidad de reaccionar de manera diferente ante las cosas que te ocurran, si te sientes mal busca corregirlo, busca sentirte bien y contagiarlo a los demás, nadie tiene la culpa de tu estado de ánimo, solo tú por permitirlo.

Seamos felices, si nos encontramos en el camino da por hecho que con una sonrisa te voy a saludar.

La función de las obligaciones

La palabra  obligación me parece dura y venenosa, porque es forzar lo que no se desea, contra la voluntad, y casi siempre son cosas negativas, como el querer imponer una postura, ideología, religión o hasta el amor, pero tras una larga reflexión encontré que también posee una gran utilidad.

Como he dicho muchas veces, crecer no es fácil, requiere de valentía, esfuerzo, disciplina y también dolor, porque rompemos con viejos patrones, ideas que nos hacen sentir seguros, al igual que con antiguas costumbres.

Por lo que es necesario obligarnos a realizar y repetir acciones que no nos gustan pero sabemos que son fundamentales para poder cambiar, es la única manera de dejar atrás aquello que no nos funciona y además nos hace daño.

Yo amaba consumir azúcar (dulces, nieves, postres), lo resalto porque era parte de mi rutina diaria, el problema es que no me hace bien, me provoca ansiedad, dolor de cabeza crónico, dolor en articulaciones, en resumidas cuentas me envenena.

De un día para otro dejé de hacerlo, cuando sentía la terrible necesidad de consumir algo dulce, me obligaba a no hacerlo y ocupar mi mente en otra cosa, llevo aproximadamente 6 meses desde que empecé y claro que hay ocasiones especiales en que me como un postre, pero en mi rutina diaria es una regla que no me permito romper y los efectos positivos en mi vida han sido muchos.

Así que no hay que temer a las obligaciones, más bien analizar cuantas de ellas nos oprimen y cuantas nos ayudan a evolucionar en nuestra vida. 

¿Por qué nos perdemos?

En ocasiones me parece que la vida es plana, esos periodos pueden ser largos o muy cortos, todo depende de las acciones que yo realice para dar la vuelta a ello, en una de mis introspecciones, recibí la revelación del porqué me siento así y lo resumo en una frase:

“Persona que no ama, persona que está perdida”

Lo primero que me vendría la mente al leer esto es que amar se refiere a la pareja, familia o amigos, pero es solo eso, dentro de amar está todosi tú amas cada momento de tu existencia, sea positivo o negativo, disfrutable o detestable, vivirás una vida plena, mientras que al dejar de hacerlo, todo se vuelve detestable.

El tiempo no hace una pausa por mi,

El reloj sigue marcando los segundos,

Los seres siguen naciendo y pereciendo,

Yo continúo a la espera de que algo ocurra,

Nada pasa,

Me aburro, me frustro, me deprimo,

Mis ojos están cerrados,

Decido abrirlos,

Me maravillo con la existencia entera,

Solo necesitaba amar,

Amar a la persona frente a mí,

Amar el cielo despejado,

Amar la fruta que me alimenta,

Amarlo todo,

Pero más que nada,

Amarme a mí.

Es muy fácil escribir sobre ello pero en la práctica es muy difícil, porque requiere de esfuerzo,  consciencia, atención y apertura. A veces me gustaría tener la opción de ponerme en modo avión y vivir en mis fantasías mentales, pero eso no va a resolver mis problemas ni va hará que la vida se convierta en algo bello, más bien abonará a que cada día sea peor que el anterior, hasta que deba abrir los ojos y ver el abismo en el que estoy viviendo.

¿Por qué llegar a lo más profundo?

Tengo como misión de vida llegar a lo más profundo de mi ser, expandir mi consciencia al máximo, romper con las barreras de lo mundano y destrozar toda etiqueta impuesta en mí, para de ese modo llegar a lo más alto de mis capacidades. Como diría el músico y poeta argentino Gustavo Cerati, “Quiero hacer cosas imposibles”. Se nos ha enseñado a vivir bajo un esquema, a seguir la línea, el camino, lo que los demás hacen, todo está digerido previamente y yo quiero ser el primero en dar la mordida al mundo.

Es nuestro deber explorar aquello que haga latir nuestro corazón, no somos bestias que nacieron para ser enjauladas, no venimos a este mundo a satisfacer a otros, no seremos la generación que se sometió, nunca más oprimidos por el deber ser, sino abiertos a la colorida selva de posibilidades que nos brinda la vida.

Quiero despertar cada mañana y sentirme bendecido por el rayo de sol que entra por mi ventana, ser capaz de disfrutar hasta el más mínimo detalle,  la deliciosa taza de café humeante, necesitar cada día menos cosas para dejar de preocuparme por obtener más y disfrutar de lo simple de la vida.

Deseo con todo mi ser convertirme en alguien que rompa con las cicatrices del corazón y poder amar a todo ser vivo, que al estar en pareja pueda mirar los ojos de la mujer frente a mi y perderme en su pupila, disfrutar de cada partícula de su existencia, olvidar que alguna vez existió un pasado y amar cada instante del presente compartido con esa persona.