Necesidades modernas

Al visualizar mi vida perfecta, me percibo en un bosque de altos pinos, escucho la melodía de una guitarra acústica al fondo, me percibo sin ropa; corriendo alegre, en éxtasis, salgo del bosque a una playa impresionante, el sol calienta mi cuerpo y la arena se siente agradable al tacto, me zambullo en el agua color turquesa, fluyo con las olas, a ratos dentro del agua y a otros fuera, me lamo un dedo y sabe a sal, sonrío y continúo con mi celebración.

Es una dicotomía, exactamente lo opuesto a lo que vivo en la ciudad que me produce ansiedad, porque aquí constantemente me siento vulnerable y atacado, el ritmo rápido me parece antinatural, los compromisos y obligaciones irreales, al igual que los ideales que se tienen sobre una existencia plena.

Me veo enfrentado ante la necesidad natural de dejar el nido, de comenzar a independizarme y el primer paso es generar dinero, una palabra que admito se ha convertido en el demonio que más me aterra, porque es el amo del mundo, la representación máxima del poder y aquel que no lo posee está perdido.

Quisiera dejar de un lado esta necesidad, pero sé que debo reconciliarme con el dinero y aprender a generarlo para que sirva como un medio para lograr mis metas de vida, pero estoy en crisis y mi única salvación es mantenerme sereno para no perder el control.

Siento que debo de escribir una solución a todo, una reflexión o moraleja pero creo que hay veces que simplemente no la hay y lo único que tenemos que hacer es dejar que la realidad se desenvuelva y estar presentes para poder actuar de acuerdo a nuestro corazón.

Reto de treinta días completado

Llegó el día, hace treinta días tomé la decisión de empezar el reto de escribir diario durante este periodo de tiempo, no tenía un propósito claro, pero sabía que me ayudaría a crecer como escritor, persona y aumentar mi contenido.

El día de hoy tampoco estoy seguro de porqué lo hice, pero he llegado a distintas conclusiones:

  1. Me sirvió para escribir de manera más íntima.
  2. Es aterrorizante no saber que escribir y dejar que el corazón hable porque el intelecto deja de funcionar.
  3. Lo más importante de todo, una promesa conmigo mismo; frecuentemente hacemos promesas a los demás y no cumplirlas se considera algo muy negativo, pero faltar a una promesa con nosotros mismos es algo que NUNCA deberíamos hacer porque ahí reside nuestra confianza y nuestro amor propio; mientras que al cumplirlas crecemos mucho como seres humanos.
  4. Fue un viaje de un mes mes a través de las diferentes olas de emociones que he tenido, de los eventos positivos y negativos; hay días poéticos, otros más sobrios y unos cuantos más en los que juego con el cuento, lo que me enseña que encasillarnos es la muerte.
  5. Me hizo cambiar una vez más la concepción de este blog, porque antes buscaba escribir cosas muy profundas, llenas de palabras interesantes y metáforas lindas, lo cual me encanta, pero quisiera que mi contenido llegara a más personas y poder dejar una semilla en ellas.
  6. Entendí esa bella y simple frase: “Less is more” (Menos es más).
  7. Al abrir mi intimidad, abrí mi corazón e hice parte de este proyecto a cada uno de los que me leen, así que gracias por ser parte de mi vida.
  8. Esto es solo el comienzo de algo MUY grande.

Rompe con las cadenas de sufrimiento

Las cadenas de sufrimiento son enlaces de personas que se hacen y traspasan agonía entre ellas, al visualizarlo me imagino el infierno descrito por Dante Alighieri; fuego, calor, gente sufriendo y le agregaría cadenas de metal que los mantienen unidos para hacer del relato algo más crudo, pero a lo que me refiero con esto es algo que hacemos a diario.

Jaime está molesto porque tiene que trabajar el sábado, así que expresa su enojo con las personas que lo rodean, entre ellas está Margarita su novia, que le quiere mucho y se siente mal por verlo de esa manera, intenta alegrar su día, pero él está negado, así que la trata con indiferencia, ella se siente mal y se enoja a su vez por recibir este trato así que al llegar a su casa se comporta de manera arrogante con su mamá y ella a su vez con otra persona.

Esto es una cadena de sufrimiento, ya que al sufrir una persona y exteriorizarlo habrá alguien que resienta su humor y a su vez lo transmita a otro, generando muchos eslabones de gente que en vez de disfrutar su existencia, están pasándola muy mal.

Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de un gran maestro y monje budista, Dilgo Khyentse Yangsi Rinpoche, y se me quedó muy grabada una frase: “Una persona feliz va a contagiar de felicidad a los que lo rodean”, ya que la transmitiremos a las personas que se crucen por nuestro camino, les dedicaremos una sonrisa, algunas palabras, tal vez hasta un abrazo y para ellos será un gran regalo y lo darán a alguien más.

Es necesario tomar consciencia de la manera en que nuestro estado de ánimo influye directamente en los demás, ya que hace del bienestar y la felicidad un tema fundamental en nuestro día, porque tenemos la responsabilidad de por lo menos no arruinarle el día al de nuestro lado, no es su culpa que estemos sufriendo, con una simple sonrisa podemos cambiar vidas.

Hay que hacer cadenas de felicidad.

La ansiedad como antídoto

Recuerdo la ceremonia del bosque, en cierto punto me encontraba sostenido de un árbol, estaba mareado y con el peor ataque de pánico de mi vida, buscaba una salida al sufrimiento, cuando de manera inesperada se acercó a mí el Taita, puso su mano sobre mi hombro a señal de apoyo y me dijo,

— Tranquilo, respira, deja que la medicina te cure.

En ese momento no pude entenderlo, pero decidí seguir ciegamente sus palabras, me senté frente a la fogata y dejé de evitar esa gran angustia que me producía ese estado mental.

Me inundó como la niebla que se extiende ante un valle vacío y lo cubre todo, inhalé el miedo y permití que se alojara dentro de mí, al principio me fue muy difícil, sentía ganas de salir corriendo, gritar, llorar, escapar de esa experiencia que tanto me asustaba. Bloquear la visión de la verdad que se me  presentaba, pero logré aguantar y me tranquilicé como me dijo el Taita.

Pasado un rato llegó la paz interior, todos esos sentimientos negativos que momentos antes se apoderaron de mí se habían desvanecido porque dejé de ocultarme y decidí ver.

A partir de ese momento cada vez que sufro de ansiedad y recupero un segundo de cordura entre el caos generado, recuerdo la voz del Oso y las palabras de sabiduría que me regaló, de ese modo me dejo llevar por la marea angustiosa que tanto deseo extinguir.

Nunca es fácil, siempre requiere de una gran fuerza de voluntad y mucha valentía para abrir los ojos ante la bestia que se encuentra frente a mí.

He llegado a desarrollar una teoría que deja de catalogar a la ansiedad como algo negativo y más bien la polariza a un aspecto de crecimiento, ya que es un cúmulo de energía interna, la cual es necesaria para desbloquear cierta área de nuestra vida, pero que no miramos porque nos asusta, así que pasa el tiempo y como la bola de nieve que rueda cuesta abajo, va creciendo hasta que se vuelve inevitable no verla y se convierte en un verdadero obstáculo en nuestra vida.

Bloquea todas las demás esferas de nuestra existencia y nos obliga a dejar todo en pausa para dedicarle la atención que merece, cuando esto ocurre generalmente interpretamos que algo catastrófico ha ocurrido y que debemos de buscar una salida cuando la respuesta esta dentro de nosotros.

La mejor manera de resolver esta situación es al hacer introspección y buscar aquello que nos acongoja, a pesar de que esto nos vaya a generar un dolor intenso

La ansiedad es el siempre vivo recuerdo de que no tenemos más que una pequeña parte del control de nuestra vida. Así que dejemos de obsesionarnos con tener todo calculado, con que nuestro día sea como una hilera de dominós que va a seguir el curso establecido por inercia, nada es seguro y mientras más rápido aprendamos que la vida se vive en el presente y no en el pasado o futuro, más podremos disfrutarla.

Debo aclarar que esta reflexión no pretende invalidar el proceso terapéutico o cualquier otro tipo de remedio para sanar este estado mental, tan solo es una propuesta diferente para enfrentarlo.

 

Sigue los caminos con corazón

Hay días en que despierto y puedo visualizar el despliegue de la vida, la manera en que todo está conectado y se integra, que nada es arbitrario y todo pertenece a una gran red universal, pero también hay días en que amanezco y percibo una gran muralla alrededor de mí, me hace sentir recluido en la prisión de mi mente y sin posibilidad de escapar de ella.

Yo me pregunto, ¿Qué es lo que determina la manera en que percibimos el día a día? y mi respuesta es, que todo depende de la manera en que nos expresamos, ya sea desde lo interior, hasta lo exterior. Lo que pensamos, decimos y hacemos. Es la energía que transpiramos, positiva o negativa que va a moldear nuestro mundo de acuerdo a lo que estemos sintiendo.

Una gran lección sobre este tema la dice Don Juan, brujo yaqui,  “Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte; el otro te debilita” (Castaneda, 1968), todo es cuestión de transitar por las vías de aquello que nos hace trascender y abandonar las sendas que nos desintegran.

Para encontrar la verdadera felicidad y permitir que nuestro día a día florezca, debemos de dejar viejos hábitos de actuar, pensar y hablar. Hay que buscar caminos dotados de corazón, que nos hagan crecer y disfrutar de la vida. Que nos enseñen a amar plenamente. De esta manera será más fácil inclinarnos hacia lo positivo, en vez de vivir una continúa lucha contra aquello que repudiamos.

Bibliografía

Castaneda, C. (1968). Las Enseñanzas de Don Juan. Estados Unidos: University of California Press.

Como conquistar el miedo

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Denis Messié Flickr

El miedo es un tema que me apasiona, porque es la polaridad negativa que inhibe nuestra energía, aquella que hace que no demos un paso adelante y mucho menos que nos arriesguemos a probar algo que deseamos con el corazón.

He tomado la decisión de empezar a ver este sentir como una lección de vida, que nos acecha porque la evitamos, ya que sabemos que nos va a doler pero es necesario recordar que una parte del proceso de crecer y aprender no es agradable, ya que viene a romper con la seguridad para abrirnos a lo nuevo.

La manera en que visualizo este episodio agridulce es así:

Hay un monje que lleva mucho tiempo perseguido por un terrible miedo que ha estado cargando desde su infancia, tal vez sea enfrentarse al hecho de no haber tenido padres y que toda su vida se ha sentido solo, no lo sabe porque la angustia le hace esconderse de la verdad.

Así que un día despierta cansado de huir de lo desconocido y decide darle cara, espera parado en su habitación, pasan las horas y la ansiedad en su estómago anticipa la llegada del monstruo, que hace entrada con un espectáculo terrorífico, pero es tal la decisión del hombre que se mantiene sereno, hace una reverencia para recibirlo y se sienta sobre el suelo con las piernas cruzadas.

—Te invito a sentar— Dice el monje con un gesto del brazo que exhorta al adversario a hacer lo mismo.

El miedo lo observa confundido, después de tantos años la víctima deja de serlo, no entiende lo que se propone.

—¿Qué debo aprender de ti?

—¿A qué te refieres?— Contesta sorprendido el miedo.

—Llevas años persiguiéndome, así que debe ser por alguna razón, ¿Qué es?—Responde el monje sin perder su serenidad.

—Yo solo soy un producto tuyo, tú eres el que me tiene que contestar eso.

El hombre cierra los ojos y comienza a respirar profundamente, deja que el fresco aire de las montañas penetre en sus pulmones y oxigene su cuerpo. La bestia frente a él poco a poco se desvanece y su materia pierde solidez, hasta que parece un delicado trozo de seda.

—Gracias— Dice el miedo un segundo antes de desaparecer.

El monje abre los ojos y se encuentra solo en la habitación, tiene una sonrisa en el rostro tan plena que no existen palabras para describirla, sus ojos están humedecidos por lágrimas de liberación, ese día consiguió romper con el miedo.

Es necesario desechar la basura de nuestro interior

Le apodaban el “recoge basura” porque nadie sabía su  verdadero nombre, él era una persona que carecía de edad, ya que algunos lo veían como un joven en sus veintes y otros como un anciano a sus noventas, era un vagabundo que utilizaba su vida para recorrer cada pueblo del globo, y se dedicaba a recoger la basura del lugar a cambio de comida y hospedaje.

La gente no entendía las razones de su peregrinar ni a qué destinaba todos los desechos que recogía, pero era un alivió que existiera un ser capaz de llevarse todo aquello que ensucia.

Un día llego hasta Dalamán, un pueblo reconocido por ser ecológico y autosustentable, ellos no utilizaban productos desechables y todo aquello que consumían se podía reciclar, así que carecían de desperdicios, el recoge basura recorrió el pueblo de principio a fin ofreciendo sus servicios pero nadie los aceptó porque simplemente no lo necesitaban.

Se hizo de noche y el señor continuó caminando en busca de despojos, hasta que una viuda se compadeció de él y decidió recibirlo. Lo alimentó, le dio una cama donde dormir y hasta lo vistió con las ropas de su difunto esposo. A la mañana siguiente en que el recoge basura se disponía a partir, éste le dijo.

— Señora agradezco sus atenciones, me gustaría retribuirle llevándome su basura.

— En este pueblo no existe la basura joven, tu compañía fue el mejor regalo. — Contestó la mujer.

— Claro que hay muchos desperdicios, este es uno de los asentamientos más sucios por los que he transitado.

La señora cambió su expresión amable por una cara seria y que irradiaba despecho.

— ¡Tenemos un reconocimiento mundial por ser lo más limpios! ¡Lárgate de mi casa!

El recoge basura no se inmutó, su expresión se mantuvo serena y su voz era igual de suave que antes de las amenazas.

— Abre tus brazos y deja salir todas aquellas noches de llanto por alguien que ya se fue, permite que me lleve todo el enojo por haber sido separada por la muerte del amor de tu vida.

La mujer se quedó callada y miro con extrañeza a la persona que tenía frente a sí, después de unos momentos siguió sus instrucciones. El recoge basura tomó un hilo que salía del cuello de la mujer, era negro y carecía de brillo, lo fue extrayendo hasta que terminó con él.

La antes envejecida y consumida mujer, ahora irradiaba luz y felicidad, tenía un nuevo brillo en todo su ser, como si hubiera sido rejuvenecida. Su mirada buscó al señor, que ahora caminaba a lo lejos encorvado como un anciano y apoyándose en un bastón. Su misión en ese pueblo se había completado. No toda la basura que acumulamos es material, también el cuerpo y el espíritu acumulan desechos que deben ser liberados.