Lo acepto fui yo

—¿Por qué me miras tan profundamente? ¿Qué esperas encontrar en mis ojos?

— Tu secreto más íntimo.

— Entonces voy a cerrarlos para que no puedas ver nada.

— No importa que los cierres, tú y yo ya hemos conectado, aunque exista un mundo de distancia entre nosotros, nuestras almas siempre estarán juntas.

LO SEGURO

Un análisis consciente es la mejor solución ante cualquier problema, es tan fácil hacernos los tontos frente al espejo pretendiendo que estamos viendo el panorama completo, cuando en realidad vemos todo menos aquello que realmente importa. Mantenemos escondido ese punto ciego que contiene el antídoto.

¿Por qué lo hacemos?

Es “más fácil” echarle la culpa a los demás, que tomar responsabilidad de nuestros actos.

EL MUNDO ES NUESTRO ESPEJO

En repetidas ocasiones he escrito sobre como el exterior es un reflejo de lo interno, pero aunque tanto lo haya mencionado yo sigo cayendo en la trampa de maya, la ilusión mundana, he tenido una semana repleta de sorpresas emocionales.

Se me han presentado situaciones, exámenes de la vida, en que se me pone a prueba y he pasado de panzaso… Porque a pesar de poder pilotear el barco a través de la tormenta, no logré identificar la raíz de la misma.

Mi respuesta ante todo fue una vez más echar la culpa al exterior, en vez de comprender la manera en que yo lo había creado. Hasta ahora lo puedo entender y veo como el victimismo es un veneno audaz que nos hace creer que nos ayuda, cuando en realidad solo nos intoxica más.

LO ACEPTO FUI YO

Ha llegado la hora del juicio, estoy sentado en la silla del acusado, a mi alrededor en escalones más altos se encuentran otros “yo”, ataviados con togas negras y pelucas de terciopelo. El juez, idéntico a todos los demás levanta su mazo de madera y lo golpea contra la mesa.

—¿Cómo se declara el acusado?—Pregunta con cierta picardía.

¿Qué debería contestar? Sé que puedo improvisar para salvar mi pellejo con una mentira muy creíble, pero eso solo postergaría lo inevitable, mi sentencia.

—Culpable su señoría—Contesto con vehemencia, ¿Qué irónico decirle a mi otro “yo”, su señoría, no crees?

Se escuchan murmullos de sorpresa alrededor de la sala, el juez sonríe con satisfacción, con unos golpes del mazo hace callar al jurado.

—Señor Salvador, no se va a librar tan fácilmente díganos ¿De qué se declara culpable?

Murmullos de sorpresa. Carajo, no me va a dejar escapar tan fácilmente, siento una rigidez tremenda desde la nuca hasta los hombros, mi frente escurre sudor, el palpitar de mi corazón aumenta. Estoy perdiendo los estribos.

—Me rindo su señoría, no tengo razón para seguir mintiendo, me declaro culpable por haber creado una compleja red de desamor alrededor de mí, la cual utilicé para mi propio “bienestar personal” en una búsqueda por negar mi propio amor al querer conseguirlo de los demás.

Al terminar la última frase me descubro sollozando como un niño pequeño tomado de sus rodillas en una esquina de mi cuarto.

Abro los ojos y experimento una dulce vibración recorriendo todo mi cuerpo, la tensión y la angustia desaparecen, me siento tranquilo y lleno de gozo.

Soy libre.

PA’ CERRAR

Es normal, más no correcto, utilizar las situaciones externas como justificación ante nuestra desdicha, pero solo es poner capas de hormigón a un problema personal que con el paso del tiempo se irá agudizando.

Creemos que es más fácil negar las cosas porque de este modo el golpe será más suave, cuando en realidad solo hacemos del juego más complejo y de las situaciones en que se presente más difíciles de sobrellevar.

Ríndete, es la única manera de liberarte.

Confía en el proceso hermanx, date la oportunidad de experimentar ese dolor que tanto te aterra y verás como la sanación llega a través del amor más grande..

 

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¡Al Carajo!

Cierro los ojos y me dejo llevar por la música de Philip Glass en busca de un detonador que dispare mis emociones, en mi estómago se concentra una barrera emocional que no me permite expresarme libremente.

La escritura se ha transformado en lo que nunca quise, una actividad plástica que se resume en: Una necesidad latente por influir, encontrar las mejores palabras, combinaciones y frases para obtener más lectores, hacer el mejor marketing y poder crecer en este medio para así algún día tener la popularidad suficiente para poder vivir de lo que escribo. 

Todo esto me ha llevado a una miseria TOTAL, me siento en una puta cloaca, sumergido en mi propia mierda, porque decidí callar mi voz creativa  para dar cabida a una voz artificial, genérica y que sólo busca gustar.

¡No puedo gustarle a todos!

Tal vez a nadie y aunque le gustara a una sola persona no sería suficiente si no logro gustarme a mí mismo.

Soy yo con el que duermo cada noche y con quien despierto cada mañana, soy yo con quien compartiré tumba y también me pudriré (Si no me incineran antes), el que veo envejecer frente al espejo también soy yo y si no logro gustarme por agradar al público, aunque eso me hiciera famoso, sería una puta (si, necesito usar palabras desagradables) FARSA. 

— ¿Cómo salgo de este agujero? 

Siendo sincero

pero ¿Cómo ser sincero conmigo mismo si no sé quién soy?

De eso se trata el autoconocimiento (palabra que me resulta un tanto asquerosa por los jocosos libros de autoayuda), descubrirse día con día, para entender y aceptar los defectos, así como todas las habilidades que tenemos.

La única forma de amarnos es entregándonos a la dualidad de ser; seres humanos, personas que se equivocan pero buscan enmendar sus errores. 

Héroes Anónimos que se levantan cada mañana con la perspectiva de un nuevo día, sin importar que el anterior los haya pisoteado. De toda la gente que lucha por ser mejor, que a pesar de las caídas, se levanta y de ser necesario se arrastra para poder llegar a la meta que se han planteado.

Lectores, amigos, seres queridos, fantasmas y demonios que rodean mi vida, gracias por leer lo que escribo, es un gran regalo para el escritor. De ahora en adelante seré sincero, puede que mis palabras ofendan, desagraden o no tengan sentido, pero será mejor eso a seguir intentando agradar. Evolucionemos juntos.

¿Te gustó? ¿Te chocó? ¿Quieres comentar algo? ¿Me quieres sugerir algo? Te dejo una linda forma aquí abajo. 

Antes que todo estás tú

Una persona que quiero mucho me dijo, “Nunca más voy a tomar una decisión sin consultarlo previamente con mi ser, no quiero actuar para complacer a otros porque mi esencia está primero”, es una aseveración que en primera instancia se escucha egoísta y dura, pero que si exploramos a profundidad es uno de los fundamentos para llevar una vida feliz.

Se nos ha enseñado a llevar una vida en la que primero esté el otro, en la cual dejemos que nos pisen, porque eso es la misericordia, pero se han olvidado de un dato muy importante, para nosotros poder compartir con el otro, ayudarlo y crecer con él, primero que nada tenemos que estar bien con nosotros mismos, de no ser así, nuestras acciones no van a ser sinceras y no trascenderán por falta de verdad.

Así que actuar de ese modo no es negativo, ni egoísta, ni irreal, es una de las maneras más puras y sanas de convivir con los otros, porque eres sincero contigo mismo y los demás. Te da la posibilidad de compartir con el de al lado.

Me parece un gran cumulo de valentía el codificar nuestras acciones de ese modo, es una postura que he decidido adoptar yo también, porque ¿Cuántas decisiones en nuestra vida han estado influidas por agradar al otro? Desde ese trago extra de alcohol, hasta la carrera universitaria que se convertirá en tu profesión. No podemos seguir viviendo en la inconsciencia de pensar que los demás tienen mejor juicio que nosotros para nuestra vida.

Así que observa cada una de las acciones que realizas, todos los “si” que dices y pregúntate si te hace feliz la decisión que has tomado, puede sorprenderte la gran cantidad de veces que cedemos ante la presión de otra persona.