Déjalo ser y observa porqué ocurre

Harold Budd – Avalon Sutra

“El fuego puede ser cálido cómo un abrazo, abrasivo si se está muy cerca de él y en descontrol es capaz de quemar” 

Check Up semanal.

Poseo una gran necesidad de control que tengo, deseo manipular cada cosa que me ocurre, finco mi felicidad en las expectativas que imagino sobre el “futuro”.  Cuando las cosas salen de manera distinta me da un corto circuito.

¿Por qué no simplemente dejar que sea lo que tenga que ser?

Uno de los fundamentos del Zen es la Simpleza del ser, esto quiere decir que se elimina el juicio mental y solo se percibe los fenómenos tal cual son.

Así se elimina el excesivo parloteo mental, emociones adversas y energía malgastada.

 

Temazcal 

El domingo asistí a un temazcal realizado por el Círculo de Masculinidad Sagrada del cual formo parte.  Fue una experiencia intensa para mí, porque hubo un punto en el que sentí que ya no podía aguantar más tiempo en el interior del sauna, me estaba derritiendo.

El vapor hizo un recorrido por todos mis chakras, empezando por los superiores. La sensación era parecida a cuando te hacen cosquillas pero ya no quieres. Una incomodidad tremenda de la cual no sabes como escapar. Al salir, experimenté una ligereza deliciosa, me costó trabajo aterrizar, como si fuera parte del viento.

Recogí de esta vivencia la enseñanza de dejar ser; vivir el dolor/sufrimiento en su máxima expresión porque es un proceso que nos brinda el regalo de la tranquilidad.

Dejar Ser

Cada semana integro algo distinto, en esta ocasión estoy re-aprendiendo la necesidad de ceder al control. Recibir cada día como venga, con su luz y su oscuridad, entregando lo mejor de mí para que los resultados sean favorables, pero también recibiendo lo negativo como una llamada de atención para corregir mis pasos.

Es un hecho que el universo funciona como espejo nuestro, todo es un fractal. Si el exterior manifiesta caos, sería bueno preguntarnos, ¿Qué nos quiere decir esta experiencia? y ¿Por qué la estamos creando?

Así podremos resolver problemas cíclicos, que creíamos existentes, pero que de alguna manera se vuelven a presentar cada cierto tiempo.

¿Por qué siempre me relaciono con personas con problemas depresivos?

¿Por qué aparecen personas con energía intimidante que buscan estar cerca de mí?

¿En qué está basada mi escasez financiera?

Hay que cuestionar lo que nos ocurre, soltar la necesidad de control y más bien observar que al apagar un fuego, no se va a extinguir el incendio.

Más bien necesitamos atacar la enfermedad de raíz en vez de solo calmar el síntoma.  

 

¿Cómo encender el corazón?

Tomé un sorbo de la copa de vino y dejé que el líquido color sangre bajara por mi garganta y llenara de calidez mi estómago al momento en que le decía a mi amigo que mi corazón estaba apagado.

—¿A qué te refieres con eso Jaime? — Preguntó con sorpresa.

—A que ese interruptor que generalmente está prendido, simplemente se ha desconectado, por lo que estoy imposibilitado a amar o sentir cualquier tipo de excitación por la vida.

— Lo que quieres decir  es… ¿Qué estás muerto?

—En vida puede ser, pero ese órgano sigue latiendo dentro de mí, todavía bombea sangre y me permite respirar.

—¿Y qué piensas hacer para que vuelva a funcionar?

—Si lo supiera, no estaría aquí. — Repuse sarcástico.

Levanté mi copa y brindé por todos aquellos seres que habíamos perdido la razón de estar vivos.

—Yo creo que necesitas una chispa Jaime, algo que genere la ignición del motor de vida. — Dijo Federico con preocupación.

—Tienes razón, pero ¿Dónde la encuentro?

—Yo creo que si dejas de buscar va a llegar. — Se quedó callado unos momentos y tras meditarlo un poco continúo. — A ver hagamos un ejercicio. Cierra tus ojos y esperar sin esperar nada (por más irónico que parezca).

—¿Ya vas a empezar con tus estupideces Zen? — Respondí en tono de burla.

—Sólo inténtalo, nada pierdes.

Así que cerré los ojos y deje de preocuparme por la condición de mi corazón, poco a poco me fui relajando y percibí a lo lejos en la profunda oscuridad una débil luz, que parpadeaba y luchaba por hacerse notar. Me emocioné.

Abrí los ojos para comunicar esto a mi amigo, me sorprendí, ya que me di cuenta que el escenario había cambiado y que una mano tocaba mi hombro.

Voltee al encuentro del ente desconocido que me llamaba y me encontré con una hermosa mujer, no caí en cuenta de su figura o atributos físicos. Lo que me flechó fue la luz que irradiaba su ser. Ella era la chispa que necesitaba dejar de buscar para que llegara hasta mí.

Qué fácil

Qué fácil sería la vida si, perdiéramos la necesidad de querer agarrar y retener todo lo que llega a nuestra existencia, en vez de eso agradecer el milagro de las experiencias y soltarlo para que brinde felicidad y enseñanza a alguien más.

Elephant Hug.jpg
(Pinterest, 2016)

Qué fácil sería la vida si, desecháramos el acto de juzgar todo aquello que nos rodea, desde las fallas del vecino, hasta las malas decisiones de nuestros seres queridos, que nos convirtiéramos en esa palmada de esperanza cuando una persona fracasa.

Let go
(Tumblr, 2016)

Qué fácil sería la vida si, evitáramos rodearnos de gente tóxica,  todos aquellos vampiros emocionales que con su negatividad nos anclan a un terrible infierno, en vez de eso, ser espíritus de bondad y alegría en nuestra comunidad.

Qué fácil sería la vida si, abandonáramos el pensar que amar es poseer y controlar al otro, que las relaciones como las vemos en el cine no existen y qué la mejor manera de vivir en pareja es agradeciendo el milagro de su compañía y transitando un camino orgánico; creado por los dos, fuera de clichés y convenciones.

kind words
(Pinterest, 2016)

Qué fácil sería la vida si,  enmudeciéramos el parloteo existencial y cuidáramos todo lo que sale de nuestra boca, que cada palabra puede formar un vínculo de oro o romper por completo al otro, hacernos conscientes del arma de doble filo que poseemos y usarla con sabiduría.

do more
(Pinterest, 2016)

Qué fácil sería todo si, dejáramos de esperar a que la vida ocurriera, si abandonáramos la necesidad de conocer el futuro y soltásemos aquel piso inestable que nos da seguridad, para caer en aquello que los sabios llamaron vida.