5 Razones para ir a la FIL2017

La navidad nos llega a los tapatíos con un mes de anticipación, en vez de esperar hasta el 25 de diciembre, los amantes de la literatura la recibimos desde el día en que comienza la Feria Internacional del Libro de Guadalajara o como  mejor la conocemos; FIL.

El invitado de honor de este año es Madrid, capital española que se distingue por su luz, no solo en su aspecto físico sino en lo artístico y cultural, ha llegado a  iluminar La Perla Tapatía.

Si nunca has venido a la FIL te recomiendo que lo hagas y para motivarte te dejo cinco razones para que te animes:

1. Libros, libros, libros y… ¡¡¡ Más LIBROS!!!

De todos los colores, tamaños y sabores.  Los hay clásicos y de lo más modernos. Podrás encontrar obras como Don Quijote de la Mancha (En un sinfín de versiones), hasta la novela más reciente de Haruki Murakami.

No creas que todo son letras sin dibujitos, también hay un área de novela gráfica, manga, libros infantiles y juegos para la mente como rompecabezas.

2. Conferencias, presentaciones y ruedas de prensa

¿Te interesa saber sobre lo más nuevo de alguna editorial? o ¿Quisieras saber más sobre ese libro que te recomendó tu mejor amiga? Entonces has llegado al lugar correcto, porque en la FIL hay conferencias, presentaciones y ruedas de prensa sobre diversos temas.

3. Talleres y actividades

Si lo que quieres es aprender a ser un poeta, mejorar en tu escritura o simplemente pasar un buen rato expresando tu espíritu creativo, date una vuelta, aquí podrás disfrutar de distintos talleres y actividades sin costo para que puedas divertirte y conocer algo nuevo.

Si nada de eso te gusta, también puedes ir al Foro FIL a disfrutar de los conciertos que ofrece gratuitamente el festival.

Puedes ingresar a la página del festival para enterarte de los eventos.

4. Conocer a tus autores favoritos

¿Te enteraste que viene el autor de tus novelas favoritas y quieres que te firme tus libros? Prepárate para conocer a tu autor predilecto/a y conocer a más personas que también disfruten de esos libros de los que tal vez no puedes hablar con cualquier persona, quien sabe, tal vez y hasta conoces a tu nueva mejor amiga.

5. Enamorarte de la lectura 

Si te hablan de libros y lo único que piensas es, “Qué aburrido”, te invito a que te des la oportunidad de ir a la FIL y que conozcas la pasión que han tenido tantas personas a lo largo de muchos siglos, puede que en el estante menos esperado encuentres una novela que te atrape y te enseñe lo que es amar un libro.

Si decides ir a la FIL y nos encontramos en su intrincado laberinto de pasillos, me encantaría saludarte y que me recomiendes tu libro favorito.

 

 

 

 

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Baila. No dejes de bailar.

Habrán días en que lo único que quieras sea permanecer estático, quedarte tirado en la cama observando el techo o de perdida viendo Netflix, pero que tengas que levantarte contra toda fuerza natural.

¿Por qué pasa eso? 

1. La situación del momento es desmotivante.

2. Caminas por el sendero equivocado y llevas una vida que te desagrada.

3. Simplemente, quieres estar solo.

4. No encuentras el sentido.

5. Te sientes frustrado, triste y/o deprimido.

¿Qué hacer? 

La respuesta la encontré en el libro Baila, baila, baila,  del autor japonés Haruki Murakami, de quien soy fanático, porque me parece que es un escritor que logra retratar la cotidianidad de tal manera en que lo hace ver como un evento espectacular.

 El personaje principal, del cual no sabemos su nombre, entra en otra dimensión en la que se encuentra con el hombre carnero y le pregunta qué hacer con su vida.

La respuesta es fantástica:

— Entonces, ¿Qué diablos hago?

— Baila —dijo el hombre carnero—. No dejes de bailar mientras suena la música. ¿Lo entiendes? Baila. No dejes de bailar. No pienses porque lo haces. No le des vueltas ni le busques significados.  (Murakami, 1988).

Así que ahí lo tienes, cuando todo pierda sentido, las cosas se vuelvan oscuras y aburridas, en que despegarte la sabana del cuerpo sea como quitarte la piel. Baila, en tu cuarto, en tu mente, en tu corazón. Que todo tu ser se llene de la maravillosa melodía de estar vivo.

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Bibliografía

Murakami, H. (1988). Baila, Baila, Baila. Barcelona: Tusquets.

 

Vive tu vida como necesites vivirla

Imagina que caminas por una brecha de tierra, tus zapatos empolvados, las piernas cansadas de tanto caminar, lo único que te mantiene es la esperanza de llegar a un maravilloso destino.

Después de mucho andar llegas ante una disyuntiva, en la que puedes tomar cualquiera de los dos senderos:

El de la izquierda, te dará riquezas y alegría inmediata; vas a ser el rey de lo mundano, poderoso e invencible. La gente te va a respetar por tu fama y posesiones, pero el sacrificio que deberás hacer, es abandonar tu esencia, lo que realmente quisieras ser.

Por otro lado, en el camino de la derecha, te anticipo que vas a  sufrir. El trayecto va a estar lleno de pruebas que te van a hacer sentir impotente e incapaz de seguir adelante. La recompensa será que al final vas a experimentar un estado de plenitud que creías imposible, pero a cambio serás un rebelde contra el sistema y tus posesiones materiales van a ser mínimas.

¿Cuál de las dos opciones escogerías?

La izquierda tiene más atractivo a primera vista, porque tendrás los lujos que toda estrella del cine tiene, pero a cambio vas a  perder la esencia que te define y eso es lo peor que le puede pasar a alguien, porque después de todo te das cuenta que no hay una cantidad de dinero suficiente para hacerte feliz.

Yendo por la derecha aceptas renunciar a lo mundano, sé que es difícil de visualizar y todavía más de realizar, en parte porque la gente rechaza a los que no tienen éxito en lo material, pero piensa esto:

¿Qué te va a importar, si vas a sentirte feliz hasta la raíz?

La verdadera riqueza se encuentra en lo invisible a los ojos, recuerda que nada es permanente.

Que quede clara una cosa: No estoy hablando de que tienes que convertirte en un mártir o un monje sin pertenencias, mejor aún, lo que digo es que te transformes en una persona que elimina de su vida lo que no le sirve y con esto aprende a vivir con lo poco que le hace sentir feliz.

Vive tu vida como necesites vivirla, deja a un lado las opiniones de terceros, solo tú sabes lo que te hace feliz.

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Reconciliación con nosotros mismos

Hay un chico sentado en una banca del parque, su expresión es seria, sombría; mira a las palomas que buscan migajas de pan para abastecer su hambre, misma que él siente hacia ser feliz.

También observa a la gente; parejas, solteros, familias, amigos, que al final del día son seres humanos como él que día con día siguen una misma rutina, luchan por conseguir sus sueños y superan sus crisis existenciales.

Cada uno con sus diferentes limites, la diferencia que él tiene con ellos, es que él no quiere ser feliz hasta que no alcance la cumbre de su existencia:

Éxito profesional, mente abierta, espíritu pleno, amor en abundancia, seguridad económica, libertad total.

Visualiza cada una de sus metas y mide la distancia para alcanzarlas que sigue siendo abismal; a pesar de que año con año da un paso para acercarse a ellas. Se frustra, se mira en el reflejo del charco y se escupe con repudio, comienza un monólogo de rabia y odio consigo mismo.

— ¡¿Cómo puede ser que a ésta edad sigas luchando contra los mismos demonios?!— Se dice con desprecio.

— Es que tú no entiendes lo difícil que es para mí superar esos miedos, yo solo quiero sentirme bien, todo lo demás es complementario. — Se contesta arrepentido.

— ¡Deja de lamentarte pedazo de mierda! Entiende que la única manera de ser grandes es alcanzando lo que nos hemos propuesto.

— ¡Déjame en paz, me queman tus palabras, ya no quiero ser tu esclavo! — Se responde entre sollozos.

La gente que pasa por el parque lo mira confundida, un hombre piensa en acercarse a ayudarlo, pero él lo aleja con un movimiento de manos. No padece demencia, tan solo es otra persona que no puede lidiar consigo mismo, que día con día pierde la batalla contra su propio ser.

¿En dónde reside la verdadera felicidad?

Existen mil y un teorías diferentes, yo creo que se encuentra en lo más sencillo, como la reconciliación con nosotros mismos.

Heridas personales

Una habitación oscura,

El indiscreto faro de la calle ilumina la escena,

En la que está una persona sentada,

La cual tiene un cuchillo en sus manos,

Lo sostiene con fuerza, su mirada es iracunda,

Observa su antebrazo, la suave piel que le cubre,

Con un dedo presiona el filo de la navaja para probarla,

Un delgado corte, la sangre escarlata se aglomera en una gota,

Que cae sobre la baldosa del suelo,

El líquido se junta hasta formar un pequeño charco,

Con el mismo dedo escribe un texto que dice:

“Yo nunca pedí nacer en este mundo”,

Se dispone a cortar las venas que irrigan su brazo izquierdo,

Con la habilidad de un artesano práctica el corte,

Siente la presión del filo sobre su piel,

Lo va a hacer,

Alguien entra al cuarto,

Es una mujer; no es su madre, tampoco su hermana,

Tal vez una amante, eso no importa,

Lo abraza, la sangre deja de ser lo único que mancha el suelo,

Las lágrimas de ambos fluyen como un torrente fluvial,

Ella se disuelve, Él se queda solo, pero ya no necesita de nadie,

Se ha vuelto a integrar, el arma blanca es inútil para liberarlo de sí mismo,

La única respuesta está en su interior,

Se adentra en el abismo de su ser y encuentra:

Vida, amor y serenidad,

Los intenta tomar pero no puede, la fuerza no ayuda,

Una voz le susurra algo al oído, es femenina y angelical:

“Humildad”,

Abre sus brazos y expone su pecho,

“Perdona la soberbia de haber pensado en quitarme lo más sagrado que tengo”,

Las tres posesiones que buscaba caen sobre sus manos como ligeras plumas,

Sonríe y agradece.

Cae en un profundo sueño de restauración.

Letras a la mente (1.0)

El sonido de los coches a la distancia,

La marea en constante cambio,

A ratos sube, a ratos baja,

El viento de altamar que golpea mi cuerpo,

Lo acaricia y lo desgarra,

Me siento envuelto.

Los rayos del sol queman cada tejido de mi piel,

La entreverada telaraña de relaciones que genera mi mente,

El juego de sinapsis neuronal que nunca para,

El deseo de tomar la red de cables y aparatos,

Cargarlos hasta un abismo y tirarlos,

Ver como se estrellan contra el suelo,

Se rompen en pedazos y se convierten en una masa inservible que me ha liberado de mí.

Libre y con una mente fresca me podré sentar a orillas del mar,

Simplemente a contemplar la belleza de la creación.

No hay pasado, no hay futuro, tan solo el presente en el que me encuentro,

Ya no me preocupo, ya no me altero y mucho menos me angustio,

Suspiro en añoranza mientras continúo esclavo de mis propios pensamientos.